El plan que ideó un exministro para minimizar las críticas del kirchnerismo
El exministro de Defensa entre 2019 y 2021, y actual dirigente político, Agustín Rossi, habló en MDZ Radio sobre la interna del Frente de Todos, entre Alberto Fernández y el kirchnerismo. Aclaró que lo ideal sería que no sucediera, pero que pasa y por tanto hay que gestionar con ello hasta las próximas elecciones. También aseguró que el Gobierno "no grita los goles que hace" y dio detalles sobre esta reflexión.
En relación a las recientes declaraciones de Cristina Fernández de Kirchner, sobre el poder del presidente, Agustín Rossi dijo que si bien no las escuchó en vivo, leyó luego su discurso. A partir de aquí se le consultó sobre la interna en el Frente de Todos y la justificó diciendo que "somos una coalición que tiene diferencias, no tiene unanimidad sobre ciertos temas. Las mismas se vieron de forma más contundente en el tratamiento del acuerdo con el FMI, la disidencia llegó a tal punto que un grupo de legisladores del frente votaron en contra de la decisión del Gobierno. En ese marco también ahora aparecen miradas diferentes sobre otros aspectos de la economía: la distribución de los ingresos, la política de ingresos y la inflación".
"Lo deseable sería que no suceda, pero uno no hace política con los deseos sino con la realidad y en este marco yo creo que el Gobierno tiene que fortalecer su mirada alrededor de dedicarse fundamentalmente a su gestión. Así como los jueces hablan a través de sus sentencias, el Gobierno a través de su gestión", reconoció.
Para Rossi, Alberto Fernández y sus funcionarios no deben ingresar en el debate que propone el kirchnerismo, "sino que tiene que fortalecer el desarrollo de la gestión. Me parece que ese es el camino. Si el Gobierno ingresa en un debate cada vez que se le hace una crítica, inclusive desde adentro mismo de la coalición, no me parece que sea lo más sano porque va a agrandar la crítica. Que el Gobierno responda con gestión y si estas diferencias políticas siguen presentes aún el año que viene, que se resuelvan en el marco de una PASO donde cada uno de los actores pueda expresarse de la manera que quiera", recomendó Agustín Rossi.
Según el entrevistado, "el Gobierno tiene las herramientas para ir resolviendo cada desafío que se le plantea, como hizo: asumió el país con un condicionamiento externo muy importante, encontró una solución para los acreedores privados y para el Fondo; le tocó una pandemia y dio una buena respuesta. Primero tratando de contener, después con un plan de vacunación que ha resultado claramente exitoso a lo largo y ancho del país; logró recuperar la economía después de la recesión de 2020, la economía creció un 10.3%, tenemos una desocupación del 7 %, que es de las más bajas en los últimos 4 años".
Pero ante esa enumeración, el conductor de Uno Nunca Sabe cuestionó que "a todos esos números se los come la inflación". A lo que Agustín Rossi respondió: "Creo que la economía argentina tiene 'el dilema del vaso medio lleno y medio vacío'. Digo esto porque siento que 'el vaso medio lleno' me parece que tiene pocos voceros y el 'vaso medio vacío' tiene muchos voceros y más visibilidad. Me parece que están las dos cosas: una economía que te da buenas y malas noticias. Está claro que la de la inflación es m mala noticia. ¿Qué debe hacer el Gobierno? Anclarse en el vaso medio lleno".
Siguiendo con esa reflexión, el exministro de Defensa dijo que "no es que todo lo que se hizo en materia económica no sirvió, al contrario. La balanza comercial del año pasado y de este primer trimestre también fue favorable". Aunque reconoció que "la gente tiene trabajo y el trabajo está mal remunerado e incluso muchas veces no está formalizado. Ahí es donde tenemos el mayor problema. Porque el año pasado el salario en términos de promedio le ganó por 2 o 3 puntos a la inflación, pero cuando uno entra en las columnas y divide entre trabajadores registrados y los informales, se encuentra que los formales ganaron por 7 u 8 puntos y el no formal perdió por 15. Esto representa al 30% de la población. Entonces nosotros fundamentalmente lo que necesitamos es tener una política de ingresos y una mirada específica sobre este trabajador no formal, que es al que le pega directamente y con mucha fuerza el problema inflacionario".
Volviendo al tema de la interna, se le mencionó a Rossi que muchas veces el éxito o el fracaso de una gestión depende de las expectativas que se generen. Entonces, "¿se puede sostener esta situación con la vicepresidenta o gente cercana al kirchnerismo bombardeando todos los días al presidente?". "Como dije recién, no usaría la palabra bombardeo sino diferencias. Está claro que hay diferencias", retrucó.
"Lo mejor sería que el frente tenga más cohesión, mejores niveles de consenso. Bueno, pero no es el caso. Entonces ¿qué tiene que hacer el Gobierno? dedicarse a la gestión. Hace un mes con títulos de catástrofe se anunciaba que en Argentina no habría ni gas ni electricidad en los días más fríos del año. La semana pasada el presidente de la Nación se reunión con el presidente de Bolivia y logró mejorar la provisión de gas para el invierno. Al otro día el ministro de Economía estuvo en Brasil y logró un acuerdo para que nos den energía eléctrica en caso de que nos faltase. Se resolvió el problema. Cuando esto pasa, yo uso una metáfora futbolera: 'cuando hacemos un gol nos quedamos sin energía para gritarlo', para hacerle conocer esto a todo el mundo".
En ese sentido cuestionó que son los propios funcionarios del Gobierno los que tienen que salir a comunicar fuertemente la gestión y definir cuáles son las cosas que le interesa que se sepan, "repetirlas y repiquetearlas en forma permanente. Porque también es cierto que el Gobierno comunica y mucho, pero me parece que le falta es prelación. Definir cuáles son las cosas importantes que quiere comunicar y de las que quiere que la sociedad tome nota. Me parece que de eso se trata".
Finalmente, Agustín Rossi respondió si aún hay posibilidad de diálogo entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner. "Las posibilidades siempre están vigentes. Pero no me parece que sea un problema de diálogo, sino acordar una hoja de ruta de la gestión de acá al final de la misma, en la que todos estemos más o menos de acuerdo".