El ataque de furia de Verónica Magario contra los mozos del Senado bonaerense
El video de la sesión del 24 de marzo, donde se trató el pedido de desafuero al senador Juan Pablo Allan -pedido del juez Kreplak para indagarlo por "La Gestapo sindical" denegado por sus pares legislativos- y la sesión recordatoria por el Día de la Memoria, se la ve a Verónica Magario, vicegobernadora de la provincia de Buenos Aires en una situación incómoda cuando toma un trago de agua.
Como se ve en el video, luego de beber pide disculpas a los legisladores por si hay un cambio en su voz ya que, según la vicegobernadora, tanto ella como el secretario administrativo habían bebido alcohol etílico. Luego de ese inconveniente, que hasta podría haber sido anecdótico, la sesión continúa sin mayores inconvenientes.
Según pudo averiguar MDZ al término de la sesión legislativa de la Cámara Alta, Verónica Magario -como si fuese una patrona de estancia de la década del treinta, donde la servidumbre era considerada poco menos que una raza inferior- habría estallado en un ataque de furia acusando a los mozos encargados del servicio en el Palacio de atentar contra su vida y la del secretario legislativo.
Dicen que los gritos de la vicegobernadora, se escuchaban desde la Plaza San Martín. Algunos exagerados afirman que Kicillof del otro lado de la plaza preguntaba a su reducido círculo si la que estaba a los gritos era Cristina que lo había venido a buscar a La Plata por un par de guiños que tuvo con el presidente. Hasta sostienen, casi al borde de la exageración, que Kicillof cuando se enteró que los gritos provenían de su vicegobernadora salió de abajo de su escritorio, simulando que estaba buscando algo que había perdido
Por lo que cuentan fuentes de la Cámara Alta bonaerense, Magario habría pedido la cabeza de todo el personal de servicio que presta tareas en Presidencia y Palacio Legislativo. Sostienen que la vicegobernadora y sus asesores más cercanos acusaban a los gritos, hasta hablaban de una conspiración (al mejor estilo de Hollywood) de los mozos para atentar contra la vicegobernadora. Estamos hablando de personal de planta permanente que llevan más de treinta años al servicio de vicegobernadores y senadores de la provincia de Buenos Aires. Algunos lo hacen desde el retorno de la democracia.
Lo cierto es que algo pasó porque desde la última sesión del 24 de marzo, los mozos que solían atender en presidencia y el palacio legislativo…. ya no están más. Fueron reemplazados por mozos que desempeñaban sus tareas en el edificio anexo y en las oficinas que dependen del Senado bonaerense.
MDZ intentó hablar con los mozos en cuestión y con sus reemplazantes y la respuesta fue la misma: “No puedo hablar, tengo miedo… Tengo una familia que mantener y no quiero problemas”. Aunque algunos accedieron a contar en off lo que había pasado.
Aparentemente se trataría de un error humano en la limpieza de las copas. El encargado de fajinarlas (término usado en gastronomía para higienizar con un paño de algodón o paño de papel descartable y alcohol etílico, la cristalería, loza y utensilios de metal) habría dejado una cantidad mayor a lo habitual de alcohol etílico en las copas, que no llegó a evaporarse antes de ser usadas por la vicegobernadora y el secretario legislativo del Senado, lo que derivó en el escándalo.
Un error humano que Verónica Magario no perdonó, que le costó el cambio de lugar de trabajo y hasta de tareas a los mozos que cumplían sus labores en la Presidencia y en el recinto de la Cámara Alta.



