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Crece el rechazo a una polémica y sospechosa decisión de Axel Kicillof

El uso obligatorio de barbijos en los colegios es resistido y ya son cuatro distritos que dejaron la medida sin efecto. Es un política que baja del Gobierno nacional, pero el impulsor es el gobernador de la provincia de Buenos Aires. La oposición puso el ojo en compra millonaria de tapabocas.
Criticado. Axel Kicillof.
Criticado. Axel Kicillof.

Desde el comienzo de la pandemia quedó claro que las decisiones en materia sanitarias que tomaba el Gobierno nacional estaban siempre en línea con lo que proponían desde la gobernación bonaerense.

Primero, el ex ministro de Salud del distrito, Daniel Gollán, y, después, el actual titular de la cartera, Nicolás Kreplak, marcaban las políticas a seguir. Una posición dura en materia de restricciones que chocaba con las opiniones más flexibles.

Más allá de que existe un Consejo Federal de Salud que dispone los protocolos a nivel nacional, el peso de la provincia de Buenos Aires fue evidente.

La pelea entre el gobernador Axel Kicillof y el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta por cómo enfrentar al coronavirus llegaron hasta la Justicia.

Si bien el enfrentamiento abarcó todos los temas, las medidas a aplicar en los colegios fueron las que más tensiones generaron.

Transcurridos más de dos años de los primeros contagios, Kicillof sigue sosteniendo las políticas más estrictas en las escuelas sobre el covid, La diferencia es que ya no es sólo el gobierno porteño que se distancia de las decisiones que impulsa Kicillof. Ahora son varios los distritos que deciden ir por otro camino, incluso, algunos bien cercanos al kirchnerismo.

La gran discusión ahora pasa por la obligatoriedad del uso de barbijos en los colegios, una medida que está siendo resistida por las agrupaciones de padres organizados.

Hace dos semanas, Kreplak ratificó la vigencia de esta decisión, al menos por dos meses más. Tiempo que se tomará para seguir la evolución de los contagios.

Sin embargo, algunos distritos decidieron eliminar su uso en los niveles inicial, primario y secundario. Mendoza y Capital Federal encabezaron esa tendencia. Tierra del Fuego – gobernada por un radical K – también contradijo la recomendación del Consejo Federal de Salud. En los hechos, a Kicillof. Neuquén se sumó a la lista y desde el lunes ya no será obligatorio.

También hay varios municipios bonaerenses que están exigiendo el fin de su uso como, por ejemplo, La Plata y Bahía Blanca, entre otros.

En medio de la crisis económica y la dura interna en el Frente de Todos, este tema quedó fuera de las prioridades que tiene el gobernador de la provincia con mayor matrícula escolar del país.

El malestar creció esta semana entre el colectivo de Padres Organizados debido a una visita que Kicillof hizo a una escuela bonaerense de San Fernando, junto al intendente local, en la que se ve a los funcionarios en un aula, sin ninguna protección, mientras los alumnos están todos con sus barbijos puestos.

Lo más preocupante es que la evidencia científica va en contra de lo que exige Kicillof.

El médico y ex titular del PAMI, Carlos Regazzoni, sintetizó anoche los motivos por los cuales la obligatoriedad del uso de barbijos en los colegios, en las actuales circunstancias, no es recomendable. Esta línea es ampliamente compartida entre especialistas

El primer dato a tener en cuenta que para protegerse de la variante ómicron se requieren barbijos especiales y no los tapabocas comunes de tela que llevan los chicos a los colegios. Dio un ejemplo simple para ilustrar el tema: “Si uno en su casa tiene diez ventanas y cierra nueve, porque hay mucho humo afuera, no va a evitar que la casa se llene de humo. Va a tardar un poco más, pero el resultado será el mismo".

Los barbijos que funcionan tienen capas de filtrado para frenar el virus y deben estar bien ajustados a la cara. Los que se usan no cumplen con esas características y, en general, se usan flojos.

Sin embargo, como explicó Regazzoni, su utilización complica la comunicación entre los alumnos y los maestros, lo que daña el proceso de aprendizaje. En este punto, abundan estudios que confirman el retroceso educativo de los alumnos.

“Como se están utilizando, hay que priorizar la educación ya que la protección sanitaria no cumple con su función”, explicó.

Otro de los puntos para desaconsejar su uso es la baja circulación viral que existe en la actualidad y que podría aumentar con la llegada de los meses más fríos.

“Sería bueno dar un respiro al uso del barbijo en los colegios, ya que la situación sanitaria actual lo permite”, agregó.

A esto se suma evidencia científica, tanto en la Argentina como en el resto del mundo, que muestran que las aulas no es un sitio donde haya mayor cantidad de contagios, sumado a los niveles de vacunación que se está llegando.

Ya varios países o estados de los Estados Unidos han decidido quitar la obligatoriedad del uso de barbijos en los colegios. Sin embargo, Kicillof insiste en mantenerla.

Esto se produce en un momento en que la gobernación bonaerense está en un proceso de compra directa de 90 millones de barbijos, por un momento de $772 millones para repartir a los alumnos bonaerenses, tal como adelantó MDZ.

Esta decisión generó que legisladores de la oposición iniciaran una investigación y pidieran frenar esta compra. “Kicillof sigue tomando medidas basadas en su fundamentalismo militante”, dijo la diputado provincial por la UCR, Claudio Frangul.

No sólo se cuestiona el mecanismo de compra directa en lugar de licitación, sino el momento en hacerla. La decisión se tomó a fines de febrero, una semana antes del inicio de clases, recién la semana pasada se eligieron las empresas que participarán, por lo que lla llegada de barbijos a los colegios será mucho después del comienzo del ciclo lectivo y, quizás, cuando otras provincias hayan decidido el fin de su uso en escuelas.

Las clases terminaron en diciembre, lo que dio el tiempo necesario para que, con la decisión tomada de su obligatoriedad, los alumnos tuvieran los barbijos adecuados cuando empezaron a concurrir a clases.