Un año de Cristina Kirchner presa: radiografía de la ruptura sin retorno con Axel Kicillof
Con Cristina Kirchner presa, la interna con Axel Kicillof parece no tener retorno. Los tres hitos que marcaron la ruptura.
El gobernador Axel Kicillof y la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, los protagonistas de una interna del peronismo que no se termina de reconciliar.
NAEste miércoles 10 de junio se cumplió un año de que la Corte Suprema de Justicia ratificó la condena a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, de seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, por la Causa Vialidad. El hecho marcó un antes y un después en la política argentina en general y en el peronismo en particular, que, lejos de cerrar filas en su respaldo, se sumergió en una guerra interna de la que no parece haber retorno.
Con Cristina Kirchner en prisión domiciliaria, el peronismo quedó dividido en dos grandes vertientes que se pueden distinguir a distancia: la que se referencia en la conducción de la expresidenta y milita por su liberación —un sector referenciado en Máximo Kirchner, La Cámpora y un puñado de dirigentes que responden a la expresidenta— y la que apunta a encabezar Axel Kicillof, que cuestiona la condena a la expresidenta pero no se enfoca principalmente en este eje para su organización política y apunta a una renovación dirigencial. Allí también están encolumnados una serie de gobernadores, intendentes, sindicalistas, diputados y senadores.
La división entre Kirchner y Kicillof no es nueva. Quienes siguen de cerca la relación entre ambos coinciden en que nunca hubo demasiada confianza entre ellos. Los dos contaron con la venia de Cristina Kirchner a lo largo de su carrera. Máximo, su hijo, contó con el apoyo para organizar a la militancia y ubicó a algunos de sus dirigentes cercanos en cargos importantes durante los últimos gobiernos peronistas.
En cambio, con Kicillof fue distinto desde el primer momento. El joven y brillante economista de la UBA fue escalando en cargos en el Estado, desde la conducción de Aerolíneas Argentinas —junto con Mariano Recalde— hasta ser ministro de Economía y dos veces gobernador de la provincia más grande de toda la Argentina. Más allá de sus logros académicos, que lo destacan con el mejor promedio de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, siempre contó con el apoyo de Cristina Kirchner para llegar a donde llegó.
La intervención de Cristina Kirchner en el Gobierno de Axel Kicillof
Pero algo se rompió. Fue en septiembre de 2021, durante el gobierno de Alberto Fernández, cuando el peronismo perdió la elección en la provincia de Buenos Aires, en manos de Diego Santilli, y en todo el país, con Horacio Rodríguez Larreta, que ya se animaba a calzarse el traje de presidente. La semana de la derrota, el gobernador voló hasta Santa Cruz para reunirse con la expresidenta. De aquel encuentro salió eyectado Carlos Bianco, amigo y mano derecha del gobernador, que hasta ese momento era el jefe de Gabinete.
El ala más cristinista, cercana a Máximo, comenzó a ocupar lugares importantes dentro de la administración bonaerense. El ejemplo más contundente fue el de Martín Insaurralde, que dejó la intendencia de Lomas de Zamora para hacerse cargo de la Jefatura de Gabinete.
El "no" de Axel Kicillof a Cristina Kirchner
El otro hito que marcó un punto de quiebre entre el kirchnerismo y Kicillof fue en junio de 2023, cuando Cristina Kirchner empezó a impulsarlo internamente como candidato del peronismo. La lectura de Kicillof y de su equipo —que con el paso del tiempo retomó la centralidad en la gestión bonaerense y aumentó la conflictividad con el kirchnerismo— fue que lo mejor sería quedarse en la provincia de Buenos Aires para ganar la elección desde allí. Algo que se cumplió a medias, porque el peronismo ganó en su distrito pero perdió en todo el país.
"Cuando Axel desobedece la decisión de Cristina de que él no iba a ser el candidato del peronismo, se termina de romper todo. Ahí, de alguna forma, le está diciendo: 'Ya no me conducís políticamente'", analizó uno de los dirigentes que sigue de cerca la relación entre el gobernador y la expresidenta. Esta misma fuente agregó: "Si no querés que te conduzca Cristina, está bien. Pero andá y plantealo de frente, como hizo Massa en 2013; no te quieras quedar con los votos de Cristina sin estar con ella. Eso en política no se puede".
En la tribu del kicillofismo, lógicamente, la lectura es distinta. "Para Axel, Cristina está a la altura de San Martín; él jamás va a romper con ella, no lo va a hacer. Él entiende que es momento de trabajar en unidad para que el próximo gobierno sea peronista, y en eso está tratando de juntar la mayor cantidad de sectores que están frente a Milei", deslizó una fuente desde La Plata en diálogo con este medio.
Axel Kicillof no apoyó a Cristina Kirchner en la presidencia del PJ
El tercer momento clave para entender la ruptura entre ambos tiene que ver con la candidatura de Cristina Kirchner para la presidencia del Partido Justicialista. Se presentó con la intención de unir al peronismo y de reactivar el partido después de que la presidencia de Fernández lo sepultara en un nuevo y rotundo fracaso. Ella esperaba un operativo clamor de toda la dirigencia, que apoyara su candidatura y que fuera en unidad. Pero eso nunca ocurrió: Kicillof jamás fue contundente con su apoyo.
Incluso, en la tribu cristinista están convencidos de que "jugó por detrás para alentar la candidatura de Ricardo Quintela, el gobernador de La Rioja que amago con ir a una interna partidaria". "Hay momentos en que se definen cosas importantes y no podés mirar para otro lado", renegó un vocero de La Cámpora.
En este contexto, Cristina Kirchner cumplió un año en prisión. La última vez que habló con Kicillof fue en octubre del año pasado, previo a las elecciones en las que el peronismo perdió, una vez más, en manos de Diego Santilli, quien dejó el PRO para zambullirse en las aguas libertarias como candidato del gobierno nacional.
El entorno de Cristina Kirchner le reprochó con mucha dureza al gobernador de Buenos Aires no haberse acercado a la expresidenta en este último tiempo, ni siquiera cuando esta fue operada en diciembre del año pasado. "Hay un costado humano que no podés desatender por cuestiones partidarias", lamentaron en el entorno de la expresidenta, que aseguran que "le duele la distancia del gobernador".





