Presenta:

Le estalla un problema a Axel Kicillof por una jugada de Rodríguez Larreta

Desde el comienzo de la pandemia, Axel Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta se enfrentaron por las medidas sanitarias. La decisión del Gobierno porteño de eliminar la obligatoriedad de utilizar barbijos en las escuelas vuelve a poner en una posición delicada al gobernador que insiste en su uso.
Foto: Twitter Axel Kicillof
Foto: Twitter Axel Kicillof

Los problemas para el gobernador Axel Kicillof se amontonan. No sólo enfrenta una delicada situación social por los aumentos de precios – el gran Buenos Aires es donde se registran incrementos superiores a la media nacional – sino que, además, debe lidiar con la vara que están poniendo otros distritos en materia sanitaria. Especialmente, en un tema tan sensible como son los colegios.

Si bien la decisión de Mendoza de levantar la obligatoriedad del uso de barbijos en las escuelas ya había encendido una señal de alarma, el anuncio del Gobierno porteño de tomar la misma decisión, vuelve a dejar al mandatario bonaerense en una posición incómoda.

Una cantidad importante de padres de alumnos que concurren a escuelas del distrito vienen reclamando el fin de esa restricción. Ahora, con el paso dado por Horacio Rodríguez Larreta, la presión será mayor.

MDZ mantuvo contacto con integrantes del colectivo Padres Organizados de la provincia y el clima no era el mejor. Hay mucho enojo por la rigidez que vuelve a marca la administración kirchnerista en este tema.

“Sentimos que estamos viviendo en 2020, cuando la evidencia científica decía una cosa y la provincia de Buenos Aires iba en sentido contrario” explicó una madre de esa agrupación.

El panorama no es alentador. El ministro de Salud, Nicolás Kreplak, manifestó en los últimos días que no tienen pensado, por el momento, dar marcha atrás con esa decisión. Es más, el funcionario tuvo un fuerte cruce ayer con el intendente de La Plata, Julio Garro, que decidió levantar la obligatoriedad del uso de los barbijos en colectivos, comercios y edificios públicos y reclamó que se revea la medida en los colegios. El ministro de Kicillof calificó al jefe comunal del PRO como un “irresponsable”.

Lo que está claro es que la presión contra el uso en las escuelas vuelve a meterse en la “grieta”. Por un lado, el kirchnerismo muestra una posición restrictiva, mientras que intendentes o gobernadores de Juntos por el Cambio impulsan una política más flexible.

Esta disputa ya le provocó al gobernador bonaerense un dolor de cabeza. En las elecciones pasadas, su posición de mantener cerradas las escuelas le hizo perder un importante caudal de votos. “Se puso a los padres en contra” explicó un legislador bonaerense de la oposición.

A esto se suma que el Gobierno nacional habría dado señales de flexibilizar la medida en los colegios, dándole a cada autoridad provincial el poder de hacerlo. Esto deja más expuesto a Kicillof y no puede dejar de leerse dentro del quiebre entre el albertismo y el kirchnerismo.

Desde Padres Organizados, difundieron ayer distintos lugares en donde ya no rige la obligatoriedad como Mendoza, CABA, Uruguay, Rio de Janeiro, San Pablo.

A esta lista podrían sumarse varios países de Europa y algunos estados de Estados Unidos.

En el mundo se avanza hacia la eliminación de la utilización en los colegios. Esto se debe a que la evidencia científica está demostrando que no hay diferencias, en cuanto a contagios, de alumnos que lo hayan utilizado y otros que no.

En España, un estudio de más de 600.000 casos mostró que el comportamiento entre unos y otros era igual.

También se fundamenta en la baja de los contagios que se viene registrando y en la baja propensión de los menores de presentar cuadros graves.

En general, transitan el coronavirus con una gripe común suave. Más, ahora, con una parte importante de la población estudiantil que tiene una o dos dosis de vacunas.

El otro elemento es que, en la mayoría de los casos, se utilizan tapabocas de tela que no tienen ningún efecto sanitario, pero dificulta la comunicación entre alumnos y los maestros, con un importante daño en el proceso educativo.

“Los tapabocas, en los colegios, son simbólicos porque no sirven para protección contra el coronavirus. Son trapos que se ponen en la boca y con eso se cumple, supuestamente, con la obligatoriedad. No evitan los contagios, pero agobia a los alumnos tener que estar horas con algo que no los deja hablar bien ni escuchan correctamente a los demás. Es increíble que se sigan obligando a cumplir con esa norma” se quejó a MDZ un padre de un alumno bonaerense.

La presión por revertir la medida irá en aumento en los próximos días y Kicillof deberá decidir que da marcha atrás o mantiene esta polémica medida que le puede provocar un nuevo dolor de cabeza.