Cornejo y Alberto, los dos viejos aliados que se conocen a fondo y se agreden sin pudor
Tenían menos canas, tenían otras ambiciones. Y, sobre todo, se manejaban donde más les gustaba, en los suburbios de la política. Alberto Fernández y Alfredo Cornejo compartían el trabajo de operadores, ese oficio de construir poder para otros y sembrar hacia el futuro. En ese caso lo hacían para Néstor Kirchner y Julio Cobos, quieren eran las cabezas de una de las fantasías políticas más errantes de los últimos años: la Concertación Plural.
Cornejo había sido ministro de Gobierno, diputado y era nuevamente ministro de Seguridad. Fernández, jefe de Gabinete. Alfredo se encargó de hacer tangible el sueño de Néstor de romper el radicalismo para sumarlos a su idea plural. Alberto era el nexo. Por eso el griterío de ayer en el Congreso tenía cierto ensañamiento cruzado: es real que se conocen mucho más de lo que dicen, es real que el uno y el otro puede tocar alguna fibra íntima. En 2007 se concretó una estrategia política diseñada desde Casa Rosada en la que Cornejo se embarcó: aspirar a ser parte del poder nacional junto al kirchnerismo. Cobos era la figura, pero el actual senador fue uno de los armadores fundamentales. Incluso en ese equipo también había otros radicales que siguieron junto a Alberto Fernández, como el fallecido Mario Meoni.
Néstor logró su cometido y la UCR se partió y la oposición quedó diezmada. Cornejo también: Cobos fue candidato y vicepresidente y él se quedó con la intendencia de Godoy Cruz, lo que parecía un premio consuelo pero se transformaría en un trampolín político. Justamente ese fue el paso que cambió la forma de ver la política del actual senador, pues pasó de ser un operador, a un gestor y también empezó a armar políticamente para él y no para terceros. Lo saben y lo sufrieron Cesar Biffi, Julio Cobos y gran parte del radicalismo.
Alberto Fernández, en cambio, se mantuvo en los suburbios. Se alejó del kirchnerismo, habló pestes e intentó construir una oposición furiosa a Cristina Fernández de Kirchner. Todo, hasta mayo del 2019, cuando su "enemiga" lo convirtió en candidato a presidente. Fue un viaje sin escalas desde el sótano, al primer plano de la política. Cornejo y Alberto Fernández se vieron dos veces desde diciembre de 2019. El exgobernador de Mendoza considera que el presidente "perdió las oportunidades" que tuvo para empoderarse y subestima su poder político.
El escándalo del recinto no tuvo toda la espontaneidad que se cree. Antes de la Asamblea los senadores de Juntos por el Cambio tuvieron una reunión. Algunos, como el cordobés Luis Juez, alertaron que iba a haber provocaciones. De hecho las acusaciones de Alberto Fernández fueron idénticas a las de un año atrás. Las respuestas este año fueron distintas. Cornejo "se sacó" acusándolo al presidente de mentiroso y con un as en la manga. Sabe que el presidente dependerá en gran medida de la oposición para lograr la ratificación legislativa del acuerdo con el FMI.
Alberto ya perdió el apoyo de Máximo Kirchner, "porotea" en Diputados y curiosamente en el Senado tendrá problemas porque es Cristina quien conduce y el oficialismo no tiene la mayoría cómoda que solía ostentar. Alberto tendrá que negociar con Cornejo y Juntos por el Cambio. Los viejos colegas de rosca, podrían estar nuevamente frente a frente, con roles distintos.


