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Alberto apura el acuerdo con el FMI en el Senado mientras juega al equilibrio con Cristina Fernández de Kirchner

Intentará el oficialismo no cristinista, en alianza con la oposición, emitir el dictámen del proyecto que ratifica el endeudamiento con el FMI. Quieren votarlo antes del jueves. Clima áspero en el Gobierno mientras el presidente intenta esconder una tensión cada día mayor con la vice.
Foto: Telam
Foto: Telam

Alberto Fernández se encamina a aprobar el acuerdo con el FMI en el Congreso en condiciones que hace tres meses nadie podría haber imaginado. El presidente tiene los votos para avanzar y convertir en ley, probablemente esta misma semana, la ratificación del acuerdo que negoció Martín Guzmán pero sobre la base de un proyecto que redactó la oposición y en medio de una guerra con Cristina Fernández de Kirchner en la que al oficialismo cada vez le cuesta mas mantener el equilibrio que necesita para mostrar una foto de unidad, aunque sea fingida. 

Cristina eligió el campo de batalla para esta semana y lo delineó con precisión. El ataque a las ventanas de su despacho, que no fueron las únicas impactadas del palacio legislativo pero si las mas publicitadas, abrió un abanico impensado de acusaciones y denuncias de conspiraciones que quebraron aún más el ya inexistente afecto entre los socios mayores del Frente de Todos. Al video de denuncia que inicialmente tuiteo Cristina, le siguió otro con aclaraciones para intentar despejar las dudas sobre una factura cinematográfica de esa pieza digital y lanzar la teoría definitiva de una confabulación. Mientras tanto todo era procesado por La Cámpora como un complot contra la vicepresidenta.

Las acusaciones que siguieron sirven con mayor precisión para entender que sucedió con esa cinta que mostró vidrios rotos y piedras que prolijamente impactaban sobre la imagen de Juan Domingo Perón y su segunda esposa Eva Duarte. El kirchnerismo y la propia Cristina centran todo lo sucedido ese día en una ataque a su persona. El resto de la violencia que vivió el Congreso, en su visión, ni siquiera fue registrado por ese sector del oficialismo. Se sumaron, por si hacía falta, acusaciones cruzadas que amenizaron el día. El Gobierno cree que tanto La Cámpora como Juan Grabois estuvieron detrás de esos piedrazos tan bien apuntados y el kirchnerismo acusa a infiltrados del propio Gobierno.

En medio de ese ambiente llegó ayer Martín Guzmán al Senado a defender un proyecto de ratificación del endeudamiento con el FMI, que no es el que él mismo envió al Congreso, sino el que le redactó Juntos por el Cambio para frenar antes del abismo. Guzmán volvió a proclamar que el país no puede darse el lujo de no tener acuerdo con el FMI, dejó abierta la puerta para subas de impuestos y aclaró que esta preocupado por la inflación, aunque esta vez le echó la culpa a la invasión de Rusia a Ucrania por el alza en alimentos.

Guzmán cumplió así con varios preceptos de la doctrina kirchneristas en materia económica, acto que muchos pensaron estaba destinado a dar algún gesto hacia la vicepresidenta. Parece tarde frente a una crisis interna que podría parecer insostenible sino fuera por las necesidades hasta personales que un tiene Cristina Fernández de Kirchner de mantener con vida, aunque sea en medio de barquinazos y errores injustificables, al Gobierno de Alberto Fernández que ella misma creó.

Una prueba de la apatía que le genera el ministro de Economía a la vicepresidente se pudo ver ayer mismo: mientras Guzmán le hablaba a los senadores es ese acto formal sobre el que ya esta todo decidido, ella se reunía en su despacho, con vidrios ya restaurados, con Eduardo Wado de Pedro y luego también Axel Kicillof.

Sobre todo esto Alberto Fernández deberá hacer equilibrio no solo esta semana para la votación, sino especialmente en los próximos meses, De lo contrario deberá volver a probar la receta que Juntos por el Cambio le armó para la votación con el FMI y quedar a merced de la oposición hasta el final de su mandato. El temor a esa amenaza también mantiene a Cristina por ahora mas adentro que afuera del Gobierno.