DDHH: de causa central en la vida de los argentinos a curro económico
En 2015, durante la campaña electoral por la presidencia, Mauricio Macri soltó una frase que provocó airadas reacciones por parte de los principales referentes de las organizaciones que se identifican públicamente con la causa de los Derechos Humanos. Lo que dijo el entonces candidato fue: «hay que terminar con el curro de los derechos humanos». Hoy, una extensa investigación llevada adelante por el periodista José Luis D’Angelo Rodríguez dio lugar a la publicación del libro «La estafa con los desaparecidos: mentiras y millones», y a una causa judicial que lleva adelante el magistrado Ariel Lijo.
En una entrevista para la FM 99.9 de Mar del Plata que reproducimos en exclusiva para MDZ, D’Angelo Rodríguez señaló: «Macri dijo eso pero no hizo nada al respecto. Desde aquella propuesta pre-electoral hasta el fin de su mandato cuando homenajeó a los soldados asesinados por Montoneros, fue muy ambiguo en el tema. Significa que la clase política en su conjunto o lo utilizan como herramienta o le tienen un temor reverencial por lo que no hacen nada».
El autor es muy preciso cuando indica: «nos robaron la historia, no solamente plata. Le han permitido a un sector político-cultural hacerse del pasado. Nos dimos cuenta ahora que le hemos regalado la interpretación de la historia y la franquicia de los derechos humanos a los discípulos de Verbitsky y Bonasso. Sin ir más lejos, el Parque de la Memoria, se dice “este es el listado de los que murieron combatiendo por ideales de justicia y equidad”, cuando ahí están muchos integrantes del ERP que murieron combatiendo contra gobiernos constitucionales, que murieron atacando el Batallón de Monte Chingolo para robar armamento».
Tal como señalan hoy historiadores y politólogos, el gran cambio en la conducta del gobierno constitucional de Juan Domingo Perón se da luego del intento de toma del cuartel de Azul el día 19 de enero de 1974 por parte del ERP, una organización armada que veía en la violencia el instrumento para la toma del poder siguiendo el modelo cubano que había llevado a los Castro y al «Che» Guevara al poder. Cabe recordar que en esa oportunidad fueron asesinados el conscripto Daniel González —quien estaba de guardia—, el teniente Coronel Camilo Arturo Gay y el teniente coronel Jorge Roberto Ibarzabal, quien fue secuestrado y asesinado diez meses después, en medio de un control policial.
Fueron estos brutales hechos los que dispararon lo que luego fuera la política de «noche y niebla» del proceso militar. D’Ángelo Rodríguez recordó el discurso de Juan Domingo Perón en la jornada posterior a los hechos: «Teniendo en nuestras manos las grandes banderas o causas que hasta el 25 de mayo del 73 pudieron esgrimir, la decisión soberana de las grandes mayorías nacionales de protagonizar una revolución en paz y el repudio unánime de la ciudadanía harán que el reducido grupo de psicópatas que van quedando sean exterminados uno a uno para el bien de la república».
¿En qué momento se cambió la historia para que ese «reducido grupo de psicópatas» sean homenajeados, indemnizados, y los pongamos como ejemplos para la juventud?