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Intrigas de palacio: los silencios que envuelven al Gobierno y una elegida para "calmar" ansiedades

Detrás del silencio sobre la salud del gobernador Rodolfo Suarez hay un modo de gestión. El secretismo es el estilo. Quién es la funcionaria de máxima confianza que gana terreno político y buscan cuidar para el 2023. Se profundizan las incoherencias en el oficialismo.

Parecía un viaje de rutina. Es más, muchos no sabían que Rodolfo Suarez estaba en Buenos Aires. Menos estaban al tanto de lo que realmente ocurría. El Gobernador viajó para un chequeo médico que incluía una nueva intervención vía cateterismo para solucionar la arritmia que lo aqueja. No era algo fuera de lo previsto: tras la operación de octubre, estaba dentro de las posibilidades realizar correcciones a nuevas "anomalías". Sin embargo, eligieron no decirlo.

El secretismo con el que se maneja el Gobierno sorprendió esta vez a algunas personas cercanas al círculo íntimo que hasta intentaron desmentir la información. Suarez volvía a ser operado y pocos lo sabían. Peor, el Gobierno no lo comunicó oficialmente hasta que ya se había hecho público, confundiendo roles y obviando que la salud de un mandatario trasciende la órbita privada. Pero esa impronta tiene que ver con un mecanismo de funcionamiento que hace del secreto un modo que genera intrigas palaciegas a su alrededor. 

El resultado de esa forma de ejercer el poder es que, cada vez, se achica más el círculo de confianza y también se hace menos inteligible el camino que traza hacia el futuro. Le ha pasado a dirigentes importantes del oficialismo que se enteraron por los medios del envío de proyectos de ley clave, sin que se haya trazado una estrategia. También con designaciones y con rumbos que parecen inciertos y contradictorios, como ocurre con Portezuelo del Viento, la reforma de la Constitución y otros ejes de la gestión. Incluso en momentos de crisis agudas, como ocurrió con la salida del jefe de policía Roberto Munives. Suarez construye muros alrededor de su equipo y los códigos de comunicación inquietan internamente. El Gobierno se parece cada vez más al formato creado en la "Muni" de Capital, donde Suarez nació y se crió políticamente. Por eso también cada vez hay más funcionarios de ese sector y se emulan mecanismos de funcionamiento endogámicos, pero con una falla de origen por el cambio de escala que representa gestionar un municipio que se maneja como un club de amigos a una provincia con los problemas estructurales como tiene Mendoza. 

La elegida

El tercer piso de Casa de Gobierno es uno de los más dinámicos. Allí está el Ministerio de Gobierno, además de el área de comunicación, y suele ser el piso que "amortigua" los problemas que pueden repercutir un piso arriba, donde está el Gobernador. Además del despacho de Víctor Ibáñez hay una oficina que es núcleo del poder en la gestión de Suarez.

Mariana Juri tiene un despacho propio, a pesar de que no es parte del Poder Ejecutivo. La senadora nacional es la persona más influyente  del Gobierno y su presencia no es novedad; aunque sí lo es que ocupe un espacio físico junto a un ministro. Incluso antes, cuando era ministra de Turismo y Cultura, Juri estaba más el "Palacio" liderado por Suarez en Peltier 351 que en la sede de su cartera.  Juri ya era la custodio de gestión de Suarez cuando era intendente y fue clave en la gestión de la pandemia. Por lo que hizo, y por lo que el Gobierno mostró que hizo: hay decenas de anécdotas sobre cómo la entonces ministra de Turismo se hizo cargo de comunicar y gestionar temas que excedían su alcance. A ella le reconocen empatía para comunicar y gestionar, y también le endilgan oportunismo y falta de tolerancia a las frustraciones cuando algo no sale o no se comunica bien. 

Juri, la elegida.

Lo ocurrido en 2020 le dio aún más manejo del Gobierno en general. La presencia de la senadora en Casa de Gobierno, que incluye un par de asesores, genera algunos resquemores. Pero es de las pocas en las que Suarez confía. Mariana. En el mismo tercer piso está Víctor Ibáñez, otro funcionario en el que Suarez confía a pesar de la críticas internas que sufrió al principio de la gestión. Tanto, que es uno de los que el mandatario proyecta hacia otros sectores (como Tribunales o la Universidad)  para tener algo de arraigo o capilaridad. El empoderamiento de la ex ministra tiene también una proyección, pues es una de las precandidatas que Suarez potencia para competir hacia el 2023. Sabiendo que Ulpiano Suarez, su sobrino, aún tiene un mandato más por el que puede competir en Capital, la idea de Juri toma cuerpo. Más en un partido que no potencia a mujeres.

Hoy la senadora goza de todos los beneficios políticos de ser la preferida y ha quedado exenta de problemas que puedan surgir de la gestión; justo cuando el área que manejaba aún no halla su nuevo rumbo. De hecho, como publicó MDZ, la cartera que heredó Nora Vicario aún no tiene resuelto cómo gestionar "medio ministerio", hay áreas vacías y protestas por los cambios radicales en las programaciones. Allí preocupa un poco que esa situación repercuta en el retorno a la Vendimia presencial. 

Juri será la candidata elegida para la sucesión y eso le da alguna tranquilidad al Gobernador en cuento a las disputas que ya hay y que tienen a Omar De Marchi, Tadeo García Zalazar, Daniel Orozco, Ulpiano Suarez, entre otros, en la pelea. Candidatos sobran. Pero se hacen la pregunta equivocada: todos dicen que quieren ser; pero ninguno explica qué quiere hacer por la provincia. Ese yerro es el que ha llevado, probablemente, a la decadencia en la que está Mendoza desde hace tiempo. 

Incoherencias

El secretismo interno y la falta de estrategia han vuelto a encerrar a Suarez en un laberinto innecesario. Lo que ocurre con Portezuelo del Viento tiene que ver con eso y las historias mínimas que lo rodean son aún más curiosas. Suarez busca ganar tiempo para quedar mejor parado tras el fracaso anunciado del proyecto como se planificó. 

Todas las luces rojas se habían prendido antes. Primero, hubo alertas desde el punto de vista ambiental y estratégico. Lo plasmaron los dirigentes del Grupo Olascoaga en cartas enviadas al Gobernador, pero con información tomada de la ciencia: la disminución del volumen de agua del Rio Grande y la posibilidad cierta de que se profundice esa tendencia por el cambio climático ponen en tensión las proyecciones sobre el llenado de la represa y su potencial para generar energía, mucho más teniendo en cuenta el compromiso ineludible de erogar agua para abastecer a Neuquén, Río Negro, La Pampa y Buenos Aires. Las respuestas a esa hipótesis tienen matices sensatos (como que la represa ayuda a "almacenar" para enfrentar el cambio climático) y otros que rozan el absurdo al nivel de Donald Trump, como poner en dudas los efectos del calentamiento global y reducir a una simple circunstancia la mega sequía que vive Mendoza.

Tampoco reconocieron públicamente al principio que la obra no podía adjudicarse por los enormes riesgos legales que había y que podían frenarla. El año pasado decían que se podía adjudicar, este año reconocen que no lo pueden hacer sin laudo y que aún así hay riesgos de que la Corte trabe todo por las demandas de las provincias del COIRCO. En el medio, años perdidos.

El manejo del oficialismo roza cada vez más el absurdo por las incoherencias. Como explicó MDZ, muchos de los principales dirigentes del radicalismo afirman en público algo en lo que no creen y hasta militan en contra. Se embanderan con Portezuelo, pero no quieren que se haga. No es una anécdota, pues pasa en otros órdenes. Suarez, por ejemplo, murmura y mastica broncas contra Alfredo Cornejo, aunque jamás lo hará en público. Cuando algo lo ofusca, ni siquiera menciona el nombre propio; lo hace tácito. "Ya sé de dónde viene", suele repetir. Cornejo tampoco lo va a cuestionar en público, pero él y sus allegados lo minan discursivamente en privado. Igual, ambos funcionan en tándem para cuidar el "bien superior" que se juraron proteger: no tapar la gestión con internas y garantizar la continuidad del radicalismo en el sillón de San Martín, un hecho inédito en la historia reciente. Claro, la oposición ayuda bastante por la falta de un proyecto de poder. Tan banal es la visión, que muchos desde el peronismo también apoyan Portezuelo porque consideran que es "el mal menor" desde el punto de vista electoral para evitar que los dirigentes de Cambia Mendoza tengan 1023 millones de dólares para hacer obras en toda la provincia. La idea responde a una máxima moderna que simplifica los caminos: para hacer política no hacen falta ideas, planes o proyectos; hace falta caja.