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La frase que confirma la soberbia que enceguece a nuestros dirigentes

El gobernador Rodolfo Suarez afirmó que no se necesita buscar consensos cuando las medidas que se imponen son "algo bueno". Defendió su proyecto de reforma institucional y se ilusiona con lograr los dos tercios de ambas cámaras en el 2023.

El gobernador Rodolfo Suarez está convencido de que el proyecto de Reforma Constitucional que envió a la Legislatura es bueno. En ese sentido, lamenta no tener los dos tercios para avanzar con su aprobación y se ilusiona con que eso pueda cambiar en el 2023. Así como el presidente Alberto Fernández se cree capaz de decir qué fallo de la Corte está bien y cuál está mal, Suarez considera que para aprobar cosas que él entiende que son buenas no hace falta construir consensos.

"Cuando hablamos de consensos uno entiende que es algo bueno, pero también se puede consensuar algo malo. Lo importante es conseguir las cosas buenas. Nosotros estamos planteando reducir legisladores a la mitad y no hay consenso para eso. Pero, si lo pudiéramos hacer sin consenso, en buena hora, porque es algo bueno", manifestó hace pocos días en diálogo con MDZ.

Esa expresión explica por qué es tan difícil salir del estado de confrontación en el que se encuentra la política mendocina en la que el gobernador descalifica al líder de la bancada de senadores del Frente de Todos y Lucas Ilardo contesta diciendo que el gobernador es bruto y holgazán. Todos se creen los dueños de la verdad y nadie escucha al que opina distinto.

¿Quién establece lo que es bueno y lo que es malo? ¿La reforma constitucional es buena? Entre los puntos que propone Suarez en su reforma aparece la eliminación de las elecciones de medio término para ahorrar dinero. ¿Es bueno limitar la posibilidad de que los ciudadanos expresen su opinión sobre el gobierno de turno con el voto? Gracias a las elecciones de medio término, por ejemplo, a nivel nacional la oposición consiguió frenar atropellos que eran impulsados por el kirchnerismo y que, con la nueva conformación de ambas cámaras, quedaron en la nada. Así lo dispuso el ciudadano con su voto en las elecciones legislativas del 2021.

La liviandad con la que Suarez se ilusiona con tener el poder de imponer sin discutir es un ejemplo de la lógica que hoy impera en la política argentina. "Yo tengo razón y vos estás equivocado". 

Pero aunque parezca mentira las dos partes pueden tener argumentos razonables y esa es la virtud del debate. El debate enriquece. Pasó, por ejemplo, con el proyecto de reforma de la Corte de Mendoza que comenzó con un proyecto enviado por el Ejecutivo y luego se terminó aprobando un texto superador con el consenso de todos los jueces del máximo tribunal y el acompañamiento de la oposición.

La reforma constitucional contempla puntos interesantes como garantizar el equilibrio fiscal o implementar el ballotage en las elecciones provinciales. También apunta a bajar el costo de la política y cuestiona que hoy existan dos cámaras en la Legislatura con la misma representación. 

¿Está bien que haya dos Cámaras? ¿Habría que cambiar la representación para que todos los departamentos tengan participación? ¿Funcionaría mejor la Legislatura siendo unicameral? Son todas preguntas válidas que deben contestarse con argumentos sólidos. Y esas respuestas deben contrastarse para contemplar diferentes visiones y aristas. 

Pero para debatir es indispensable estar dispuesto a escuchar al que piensa diferente. Y el ámbito para hacerlo es la Legislatura.