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Selección - Gobierno: qué parte no entienden que no los quieren

El seleccionado argentino no tuvo ningún debate sobre lo que tenían que hacer a pesar de las incesantes gestiones oficiales para que el presidente y algunos de sus ministros sean recibidos por los campeones del mundo. Ni el ministro de Deportes pudo ingresar al predio de la AFA.

Desde el mismo momento que Argentina se clasificó para la final de la Copa del Mundo, empezaron las gestiones oficiales y extraoficiales para que los jugadores y el cuerpo técnico pasaran a saludar a las autoridades del gobierno. O que alguno de ellos fueran recibidos oficialmente en el predio de Ezeiza.

No sólo fueron los funcionarios del gobierno nacional, que se disputaban a quien le convenía la presencia de los campeones en la Casa Rosada, con la consabida guerra interna, porque eso es, entre La Cámpora y el nonato albertismo. Sino que también fueron muy directos los responsables de la petrolera que más sponsoreó a la selección y que administran los amigos de Máximo Kirchner.

Pero, inmutables, los jugadores nunca tuvieron dudas. La política no es lo de ellos. No lo es el kirchnerismo ni el macrismo. Mauricio Macri estuvo a pasos de ellos en Qatar y, sin embargo, tampoco hubo una foto. Nadie confirma si fue por un acto de sensatez del ex presidente o por una negativa del propio equipo argentino.

Pero lo que aún no toma nota la dirigencia política, es que la gente la percibe como parte de todos los problemas, no de la solución. Y en el término “la política” ingresan, también, no solo los tres poderes del Estado, sino también las entidades que interactúan con ellos, como entidades empresariales, gremiales y sociales que terminan siendo funcionales a los cotidianos fracasos sufridos. Sí, algunos medios también. 

Quienes hoy no quisieron pasar por La Rosada, significado extremo y cúlmine del poder argento, son jugadores y miembros del cuerpo técnico, que se tuvieron que ir del país por varias circunstancias y que, muchas veces, sus propios allegados y familiares le pedían no volver a jugar a Argentina por los problemas que tenemos.

Además, en las últimas horas aparecieron increíbles posteos que superaron la extrañeza de personas que solían razonar criteriosamente en el pasado. Desde tratarlos de desclasados a mezclar la V de la victoria con la del peronismo. No entienden nada. Carlos Tévez fue el primero, pero no el último.

La Selección Argentina no hizo más que interpretar a la sociedad, que no espera nada de su dirigencia. Que se dedica a trabajar, producir y mirar. Porque otra cosa no puede hacer. Porque no fue solo para la ocasión lo que declaraban los jugadores y el DT Lionel Scaloni, cuando decían que todo lo hacían por el pueblo argentino, “que necesita una alegría como esta” o que “la está pasando tan mal desde hace tantos años”…

El mensaje es tan directo que no admite discusiones, ni interpretaciones. La triste imagen que brindaron Wado De Pedro, Anibal Fernández y Mayra Mendoza en la delegación oficial que fue a recibir a la selección nacional en la madrugada de hoy a Ezeiza exime de cualquier explicación posterior.

Muchos jugadores del plantel fueron demonizados, además, por “evasores” y Sergio “El Kun” Agüero y Angel Di María investigados por evasión fiscal por la AFIP, como para marcar “un ejemplo”. Ese supuesto gesto de autoridad, además, fue promovido en los medios oficiales como un “acto de Justicia” contra los que más tienen en contra de los que menos poseen.

Esta permanente “lucha de clases” es increíblemente ridícula en un país que, como también lo demostró el mundial, erradicó la esclavitud a principio del Siglo XIX. Nuestro equipo reflejó fielmente quienes somos, de donde surgió cada jugador y no hubo ningún extranjero “nacionalizado” a pesar de haber nacido afuera del territorio nacional.

Pero el gobierno, y fundamentalmente el kirchnerismo camporista, no lo entiende. Su pelea es con Todos, con los sectores productivos, los representantes obreros, las instituciones, nada sirve. Falta que, en el futuro, inventen un cantito donde digan que Maradona fue más grande que Messi.