Entre agresiones, peleas e ideas disparatadas, los ciudadanos necesitan propuestas racionales
La cercanía del tiempo electoral exacerba las diferencias y disputas lógicas al interior de los partidos políticos y las coaliciones, tanto oficialistas como opositoras. La realidad del nivel de los conflictos, peleas, improperios y amenazas, entre otras delicias, supera todo análisis racional. Por el contrario alarman, causando estupor, enojo y hasta vergüenza ajena.
Los dirigentes políticos deben advertir y valorar el hastío que su persistente imprudencia y falta de empatía generan en considerables sectores del pueblo. No se puede vivir en tensión, imprevisión e incertidumbre permanentes.
La situación general es de tal gravedad, que lo prioritario es que cada partido o coalición presente al país sus propuestas generales, que consideran viables para comenzar la recuperación de la crisis actual.
Del kirchnerismo se conocen sus postulados, ideas y métodos de ejercicio del poder, por lo que por parte de ellos no hay urgencia en planes o proyectos.
Si como algunos consideran, el peronismo es más amplio que el kirchnerismo, es imperativo y que con rapidez, sinteticen clara y
contundentemente que los diferencia del oficialismo gobernante. Caso contrario, las aparentes diferencias y declarada autonomía, quedarán subsumidas por el silencio, la conveniencia particular, el temor o la adhesión implícita.
La coalición opositora tiene una demanda social y un compromiso de mayor envergadura. Al haber triunfado en las elecciones de medio término, Juntos por el Cambio generó una expectativa que hasta el momento vienen defraudando.
Mucho se ha oído y es verdad, de la importancia de la unidad y de su permanencia en el tiempo por parte de la coalición opositora. También hace más de un año se expresan voces variadas afirmando que “los equipos de cada partido, en cohesión y concordancia, están trabajando para presentar una propuesta única y completa, a ser valorada por la ciudadanía”.
Por el transcurso del tiempo y el nivel de conflicto y agresiones, que dejan explícitos primordialmente intereses personales, la reiterada apelación al trabajo de los diferentes equipos , no parece confiable ni enteramente creíble.
¿Piensan lo mismo y han llegado a definiciones comunes los economistas que responden en la UCR a Lousteau y Tetaz, con sus correligionarios del sector de Cornejo, Morales y el de los viejos alfonsinistas?
¿A su vez, han acordado con los economistas de PRO afines a Rodríguez Larreta y a los próximos a Macri y Bullrich? Faltan también las ideas económicas de la Coalición Cívica y de los peronistas republicanos liderados por Pichetto.
No se conoce ninguna síntesis superadora. ¿Schok económico? ¿Gradualismo? ¿Más libertad económica o mezcla con intervencionismo? Hasta ahora la respuesta es nula o muy parcial.
La educación requiere de tratamiento especial, preciso, moderno e inclusivo. Pocas noticias al respecto. Seguridad, frente al temor por la inquietud que genera un estado de inseguridad colectivo. ¿Cuál es el plan de seguridad pública, confiable y que inspire tranquilidad? Brilla por su ausencia.
¿Cómo generar y atraer inversiones con estas leyes laborales? ¿Menos impuestos o más presión tributaria? ¿Empleo público creciente o racional? ¿Regímenes industriales de privilegio mantenidos?
Son muchas y variadas las respuestas que aguarda la sociedad. Hasta ahora ausentes sin aviso. El tiempo se acorta velozmente y la voluntad soberana fluctúa y se debilita. Si son responsables y piensan en el bienestar general, urgentemente
pongan manos, ideas y gestión en obra.

