¿Y si los presos se hacen su propia comida?
El debate que quiero iniciar con esta idea es simple. Las personas privadas de la libertad, pueden, deben y además -en muchísimos casos- quieren trabajar. ¿Por qué no crear una empresa provincial penitenciaria donde los presos trabajen? La creación de la misma iría por dos sentidos, por un lado que los presos trabajen en condiciones dignas, en blanco y con un sueldo, para que al momento de cumplir sus condenas tengan una renta mínimamente garantizada y así no vuelvan a delinquir. Por otro lado, se generaría un ahorro al Estado, para destinarse tanto en infraestructura penitenciaria que hoy es muy necesaria, como así también en la infraestructura de las comisarías de los barrios.
La mencionada empresa, que también puede ser creada con una formación cooperativista o lo que resultare conveniente para la mejor ejecución a los fines prácticos, no incorporaría nuevo personal ya que los mismos penitenciarios serian quienes trabajen y el mismo personal del servicio penitenciario quien controle. En el mismo sentido esto tampoco generaría una gran inversión en infraestructura ya que actualmente varias penitenciarias cuentan con las condiciones edilicias para que se lleven a cabo estas actividades, por lo tanto la misma empresa funcionaria dentro de las penitenciarias.
El último informe anual del sistema nacional de estadísticas sobre ejecución de la pena menciono que la población carcelaria de Mendoza es de 5.121 personas del cual sólo 250 trabajan de forma registrada, y todos estos por menos de 20 horas semanales. Esto significa mucho tiempo de ocio que podría ser productivo y verse reflejado en un significativo ahorro del estado. De hecho, en base a estadísticas, el 74% de la población se encontraba ocupada laboralmente previo a perder su libertad. Es más, por la falta de generación de empleo registrado dentro de los complejos penitenciarios, gran parte de los internos resuelve autogestivamente su necesidad laboral, mediante la inserción de herramientas y desarrollo de la producción durante el tiempo libre.
Entonces crear una empresa provincial penitenciaria permitiría a los reclusos producir su comida, y representaría una doble ganancia, generar un espacio productivo, con impacto positivo en la reinserción y, a la vez, terminar con el negocio de las licitaciones que tan caro le sale al Estado. ¿En números? Hoy el Estado paga por la licitación del servicio de viandas, $4.500 millones por solamente dos años, la empresa que lo seguía presento una oferta de $3.500 millones. Según nuestros estudios producirla internamente generaría un ahorro al Estado entre mil quinientos millones de pesos y dos mil millones de pesos. Esta política podría ampliarse también a la producción de insumos que el Estado actualmente contrae, también a partir de compra tercerizada, como los guardapolvos para las maestras o ropa de cama para el sistema sanitario provincial.
Como cada una de las ideas que presento a través del canal de YouTube esto es solo un puntapié. Son propuestas para encontrar principios de solución. Esta, en concreto, no implica un gasto, genera recursos y nos permite abrir un debate pendiente en nuestra sociedad.
* Lucas Ilardo, senador provincial por Mendoza, presidente del bloque PJ