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La discusión de los dos más importantes dirigentes que puede romper el Frente de Todos bonaerense

Máximo Kirchner se enojó por las fotos que se sacaron los intendentes con Alberto Fernández y Sergio Massa el pasado lunes en la Casa Rosada. Además, discutió con Martín Insaurralde por cuestiones políticas en medio de fuertes acusaciones entre el kirchnerismo camporista y el peronismo tradicional.
Foto: Twitter: Martín Insaurralde
Foto: Twitter: Martín Insaurralde

Máximo no es el mismo luego del atentado que sufrió su madre”, sorprendió en el inicio de su relato un referente que siempre lo tuvo con una alta consideración pero que ahora lo nota más rígido, desconfiado y exigiendo mucho más que de costumbre.

Tanto es así que también trascendió que mantuvo una dura discusión con quien es su aliado y principal referente dentro del peronismo de la provincia de Buenos Aires, Martín Insaurralde, a quien propuso como jefe de Gabinete del Gobierno provincial tras la derrota electoral de 2021 y todos consideraron que fue una “intervención de la política bonaerense a Kicillof”.

Los motivos no trascendieron pero dos fuentes directas le reconocieron a MDZ que todo tiene que ver con lo mismo. El malestar y la incomodidad que tiene el hijo de los dos expresidentes sobre el futuro personal y electoral de la fuerza que él integra.

Un operador todo terreno de uno de los tantos intendentes con doble función pues está en uso de licencia, le dijo a MDZ que “está pasando algo… Hay que ver cómo decanta todo, pero que los muchachos se hayan juntado con Alberto Fernández y Sergio Massa leelo como un mensaje”.

Los “muchachos”, también conocidos como los jefes comunales del Gran Buenos Aires, están empezando a reconstruir esa vieja solidaridad y “afecto societatis” que habían perdido. Eso también incomoda al presidente del PJ bonaerense y a su agrupación, La Cámpora.

“La verdad es que a nadie le gusta ya que le peguen tanto al presidente… Eso no le hace bien a nadie, y no habla bien de quienes lo hacen”, dijo ante el asombro de este periodista uno de los que siempre defendió a la vicepresidenta y a su hijo en cada consideración realizada contra Alberto Fernández.

El episodio “Manino”, de la cual hizo referencia este medio en el Congreso partidario de Mar del Plata donde este dirigente marplatense expuso la incomodidad que reina en buena parte de la dirigencia peronista, “era fácil de parar… Era hablarle un rato antes porque todos sabíamos que iba a pedir la palabra. No fue un secreto, presentó una nota y expuso oficialmente que quería hablar. Pero es como si no quisieran tener nuevos amigos”, le dijo a MDZ otro importante operador todo terreno con oficinas en un despacho provincial.

Enterado o no del malestar entre los dos aliados provinciales más importantes, Axel Kicillof puede aprovechar lo que está sucediendo en la cima del poder territorial del peronismo bonaerense. “Es un buen momento a que se intervenga en algo”, se quejó un intendente que no sabe por qué es tan distante.

Créase o no, los dos elementos que distanciaron a Máximo y Martín fue la ratificación de algo obvio. Que el gobernador será el candidato para ser reelecto (parece que había habido una promesa hacia Insaurralde) y la reciente reunión armada, con cierta maldad, con el presidente de la Nación, a la que fue Massa sin que nadie antes lo había confirmado.

“Esa fue la señal. Lo matan desde La Cámpora y Cristina y ellos van y lo muestran como benévolo al confirmar que los va a ayudar con plata y asistencia”, confesó otro de los tantos que no quieren más revoleos de acusaciones.