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El regreso de Ferraresi evidencia una falencia de Juntos por el Cambio en Avellaneda

Jorge Ferraresi vuelve a conducir el distrito de Avellaneda y abandona antes de tiempo el Gobierno de Alberto Fernández. Se especula con que su regreso se debe esencialmente para acumular más votos, indispensables para que Axel Kicillof logre la reelección.

A diferencia de su colega Juan Zabaleta que dejó con cierto apuro el equipo ministerial para recuperar el control en Hurlingham que estuvo en manos de La Cámpora, Jorge Ferraresi dejó todo bajo control y encima sabe que Juntos por el Cambio no tiene candidatos competitivos en Avellaneda.

Avellaneda ha sido un karma para nosotros, es muy difícil ganarle a Ferraresi, ya probamos con todo tipo de candidatos”, revela a MDZ un armador de Juntos de la Tercera Sección Electoral. En los comicios de 2015 la coalición opositora intentó con la dirigente del PRO, Gladys González. A pesar del triunfo de Cambiemos en la provincia de Buenos Aires, ella fue derrotada categóricamente por el exministro de Hábitat.

Hasta en las legislativas de 2017 el oficialismo ganó ese municipio pese a que Sergio Massa y Florencio Randazzo le dividían el voto. Dos años probaron con el periodista de origen radical Luis Otero, quien no logró romper el invicto del jefe del territorio. Y el año pasado la esposa de Ferraresi, Magdalena Sierra al frente de la lista de concejales también ratificó la hegemonía pese a la derrota del Frente de Todos a nivel bonaerense.

Juan Zabaleta también dejó el Gabinete y retornó a Hurlingham.

El escenario actual se parece mucho a los anteriores. Solo aparecen más nítidamente dos candidatos del PRO para competir con el exministro que vuelve al municipio. Horacio Rodríguez Larreta y Diego Santilli vienen impulsando al concejal Maximiliano Gallucci y Cristian Ritondo a Lucas Jacob, también integrante de ese organismo. Del lado de Néstor Grindetti vuelve a insistir con su aliado en el distrito y secretario general del gremio de comercio local, Omar Machado. Por ahora ningún referente que le quite el sueño al dueño de Avellaneda, aunque sea hincha de Argentinos Juniors y no lo disimule.

Precisamente, este Barón del conurbano siempre se mostró junto a Mario Secco de Ensenada como los alcaldes más afines al kirchnerismo. Sin embargo, tuvo su momento de debilidad y le creyó a Alberto Fernández, quien le aseguraba futuro político a todo peronista que se le acercara. De buenas a primeras se hizo albertista y se alineó con el grupo de Barones que lidera Gabriel Katopodis. En plena tensión entre el presidente y Cristina Fernández de Kirchner, el vicepresidente del Instituto Patria se paró durante un tiempo en contra de su jefa. Pero el romance duró muy poco y Ferraresi volvió a su viejo amor.

La misión que le encomendaron Cristina y Máximo Kirchner es que amplíe la diferencia por la que ganó en 2019 contra Otero. Todo por la obsesión de no perder el control de la gobernación bonaerense, elección de gobernadores que se gana por un voto.  El jefe de La Cámpora y su madre quieren que jueguen los titulares. Es decir, que vuelvan todos los alcaldes a sus territorios. Hasta Katopodis, quien por ahora niega que vuelva a jugar en San Martín. Poco creíble.

Los números que manejan los Kirchner les muestran que si bien en muchos distritos populosos se gana los jefes comunales suplentes que ahora están a cargo, pero si ponen los jefes territoriales amplían mucho la diferencia. No es lo mismo que juegue el actual alcalde de Avellaneda, Alejo Chornobroff, qué Ferraresi. Lo mismo pasa con Insaurralde en Lomas de Zamora, Gustavo Menéndez en Merlo, Mariano Cascallares en Almirante Brown o Leonardo Nardini en Malvinas. “Ellos nos aseguran conseguir más votos para equipar la paliza que se nos viene en el interior y en varios distritos del norte”, confirma un vocero del PJ bonaerense.