Las diferencias en el Frente de Todos dejan ver que ya no hay Lealtad por Juan Domingo Perón
Lorenzo Pepe es uno de los pocos que hoy puede contar con lucidez lo que vivió el 17 de Octubre de 1945. Él, con 13 años, estuvo en la Plaza de Mayo con su padre y su abuelo. “Eran tiempos en los que los hijos le hacíamos caso a los padres y no se discutía”, rememoró.
Nunca abandonó su mirada casi romántica y emocional que representó el 17 de Octubre y la llegada de Juan Domingo Perón a la centralidad del poder. Con sus noventa años encima, ahora está obligado a no estar en el día a día del Instituto que preside, pero igual se la rebusca para organizar encuentros de discusión y dar charlas para los que siempre quieren aprender.
Mucho más joven es Julio Bárbaro. “En aquel momento tenía dos años”, recordó, pero sin dejar de sentir que con la partida de Perón “se terminó el peronismo y el ascenso social”.
Lorenzo Pepe cree, aún, que los gobiernos que lo sucedieron y que representaron al Movimiento Nacional Justicialista “representan a un pueblo que siempre quiere salir adelante”.
Ni Alberto Fernández, ni Máximo Kirchner, y mucho menos su madre, Cristina Fernández de Kirchner, quisieron o pudieron, el lector puede elegir el verbo que le parezca, organizar una actividad en recordación del tres veces presidente de los argentinos. Y eso que el segundo preside el supuestamente poderoso aparato político electoral de la provincia de Buenos Aires y Fernández está al frente del PJ nacional. Mientras que el presidente eligió ver todo por televisión, el hijo de los dos presidentes prefirió acompañar la marcha hiper crítica que preparan Hugo Moyano y la CTA en Plaza de Mayo.
“Estuvimos desde media mañana hasta medianoche esperando que apareciera el general Perón en el balcón. Y en el tren que nos llevaba me impactó ver a mujeres con delantal llenas de sangre. Creí que había una guerra pero no, eran trabajadoras de los frigoríficos que iban a la Plaza”, recordó Pepe.
Esa movilización “fue convocada por el Movimiento Obrero y la población. Coincidieron un montón de factores, pero fueron los trabajadores los que empezaron a marchar en reclamo de la liberación del general”, dijo Lorenzo Pepe, quien describe casi como si estuviera ahí cuando vio a Juan Domingo Perón levantar sus brazos “desde el lateral del balcón”.
Su padre era un socialista y pasó a ser peronista desde el momento en que empezó a escucharlo y sentirlo. “Es un momento muy conmovedor y atrapante. Es la historia de setenta años de mi vida, que forjó mi personalidad, que me hizo comprometer con cuerpo y alma por este proyecto, creando una Universidad, como la de Tres en Febrero, un plan de viviendas en tierras ferroviarias y muchísimas mejoras más”.
Si hoy tuviera que participar de uno de los actos partidarios organizados para este 17 de Octubre, “yo siempre estaría con la convocatoria del Movimiento Obrero”, contestó, elíptico. Es que Pablo Moyano cita en la Plaza de Mayo y la CGT, por iniciativa de Luis Barrionuevo, en el Club Obras Sanitarias de la Nación.
En lo personal, hablar con Lorenzo Pepe lo retrotrae a los inicios de su profesión. Apenas inicié mi profesión, él era una referencia inexorable. Amigo de Antonio Cafiero y de su mujer, Ana Goitía, con cuyo nombre bautizó el hogar materno infantil que fundó en Villa Raffo, y escuchar la pasión con la que habla, la emoción que lo embarga y la fe que lo impulsa, me inhabilita de miles de repreguntas obligadas. “El peronismo es siempre el camino de la esperanza, la igualdad y la oportunidad para los más postergados”.
Obviamente, menos romántico y más crudo, Julio Bárbaro le dijo a MDZ que “no puede haber un solo acto que recuerda el 17 de Octubre de 1945 porque el peronismo terminó con Perón. Menem lo degradó a la derecha y Néstor Kirchner inventó la grieta con la otra parte de la sociedad. Lo único que mantiene al peronismo en pie es el antiperonismo porque los gorilas, como desprecian a los humildes, su crecimiento los hace siempre estar enojados”.
Perón “muere sin un solo subsidido, a diferencia de lo que dice la payasa de la Ayuyo. Perón pedía que cada hora produjera lo que necesitaba para vivir. Todo eso termina en 1976, y desde ahí en adelante no somos más nada y nos vamos hundiendo cada día más”, expresó Julio Bárbaro.
Una de las diferencias que él ha tenido con muchos dirigentes como él que no aceptó los cambios que imponían Carlos Menem o Néstor Kirchner y prefirió abandonar el oficialismo. “Es que yo no nací para ser funcionario ni embajador. No te olvides que yo apoyé a Mauricio Macri también. El peronismo nos inculcó el nacimiento del hombre nuevo y terminamos cayendo en manos del verdugo”.
Para él, su antítesis es “Miguel Angel Pichetto, quien estuvo todo Menem, todo Duhalde, todo Néstor, todo Cristina y todo Macri. Yo nunca sería eso”, ejemplificó de manera lapidaria. Para Bárbaro, “este es un problema de toda la dirigencia política, que se enriqueció e hizo rico a mucha gente mientras la gente se empobrece todos los días un poco más”.