La demora en la suspensión de Walter Bento inquieta a la política
Las primeras palabras del procesado juez federal Walter Bento ante el Consejo de la Magistratura pudieron incomodar, aunque eran obvias. Antes que nada, recurrió a uno de sus máximos estandartes de poder: ser juez electoral de una de las provincias más importantes del país. Por eso llevó su defensa al terreno político al sugerir que el hecho de que haya un gobierno de un color político distinto al nacional lo llevó a ser acusado como juez electoral. Pero fue más allá al hablar de una gran confabulación ideada por “los medios”, el Fiscal, la Cámara Electoral y la política. Sus argumentos pasaron de largo, pero no es lo más importante a esta altura del proceso.
La larga explicación del juez, que está procesado por asociación ilícita, cohecho y enriquecimiento, pasó de largo, pero la clave está más en el tiempo que dure en exponer que en lo que diga. Mientras más tiempo pase, más se complicará institucionalmente la situación para Mendoza y más se estirará la sobrevida de Bento en el cargo. En el horizonte hay un tema que preocupa: el inicio del calendario electoral el año que viene. Es que si la resolución del Consejo de la Magistratura se demora, vendrá la feria de enero y luego comienza a correr el cronograma para las elecciones. En caso de que produzca la suspensión de Bento, la pelea será por ocupar el cargo provisoriamente; es decir quién lo subroga.
De hecho logró extender su alocución para el próximo miércoles, un hito importante para él porque se hará un día después de las elecciones en el Consejo de la Magistratura, tema al que realmente todos le prestan atención en ese cuerpo colegiado.
Cuestión de tiempos
Una vez que Bento termine su alegato de defensa, la Comisión de Acusación tiene 20 días para enviar un dictamen al plenario del Consejo. Allí puede pedir la suspensión y el jury, decisiones que necesitan el aval de la mayoría de los consejeros. Hay un mes para que todo eso ocurra, sin que aparezcan nuevas interrupciones.
Las elecciones son el martes y los nuevos (o reelectos) consejeros deberían asumir el 20 de noviembre. Si no hay resolución sobre el caso Bento antes de esa fecha, puede caer en el perezoso proceso de “reacomodamiento” que vuelva a postergar todo para que el acusado gane más tiempo.
Si a Bento lo suspenden antes de la feria, algún juez subrogará su juzgado y tendrá a cargo el control y la gestión de las elecciones el año que viene. Si el tiempo pasa, podrían pasar las segundas elecciones que estarían a cargo de un juez acusado de delitos graves. O, también, la suspensión podría caer en el medio. “Todo indica que lo van a suspender, pero no se sabe cuándo”, responden en el Consejo. Mientras, la incertidumbre inquieta en el ambiente político por el poder que sigue teniendo Bento sobre ellos. No solo por las elecciones, sino por la aprobación de nuevos partidos, la rendición de cuentas y otras alternativas del control.



