El dinero que el Gobierno tiene para pagar "soplones" y delincuentes a sueldo para esclarecer crímenes
El Estado tiene erogaciones de todo tipo y el principal rubro es el de personal; el salario de los agentes estatales. Pero no solo se le paga a las personas a través de un salario; también hay informalidades necesarias. Por eso el Gobierno le paga a "soplones", a espías o dateros que trabajan en el submundo de los crímenes. Los pagos se hacen de manera legal a través de los llamados fondos reservados que maneja el Ministerio de Seguridad y sobre los que no debe rendir cuentas detalladas.
Para el año que viene, el Gobierno piensa destinar 4 millones de pesos mensuales en pagar esos soplones. Son 48 millones de pesos en total los que incluye el Presupuesto para gastos reservados.
El monto no parece muy relevante en medio de tantos gastos, pero si se compara con otros temas la cuenta cambia. Así, por ejemplo, se gasta más en pagos informales que en los salarios de la Inspección General de Seguridad, el organismo encargado de investigar los delitos y faltas que cometen los policías y penitenciarios. La IGS gastará 39 millones de pesos en salarios. Es mucho más también que el presupuesto de la Oficina de Ética Pública, un organismo creado recientemente pero desvalorizado por los Gobiernos.
Los gastos reservados se crearon para darle margen de maniobra a las investigaciones policiales. Desde allí se pagan a los informantes informales, que muchas veces son delincuentes a sueldo. También gastos informales de los operativos y desde allí salen las recompensas que se piden. En otros años también hubo sospechas sobre pagos informales dentro del propio Ministerio de Seguridad.
Los funcionarios no deben rendir cuentas detalladas del destino de los fondos de manera pública. Solo explican lo gastado y lo que sobró.

