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La única esperanza a la que Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner se aferran con fuerza

Las diferencias entre el presidente y la vicepresidenta son cada vez más notorias e insalvables. Sin embargo, ambos se aferran a una única esperanza que puede destrabar este embrollo: Martín Guzmán.
Foto: TELAM
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Las diferencias entre el presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner son cada vez más notorias e insalvables, lo que se está evidenciando en las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para alcanzar un acuerdo de deuda. De todos modos, ambos se aferran a una única esperanza que puede destrabar este embrollo con el organismo multilateral: Martín Guzmán.

"Alberto Fernández está muy preocupado porque no hay acuerdo con el FMI, y es lógico que lo esté, porque tiene que pagar una cantidad de plata de acá a marzo que el país no tiene, y eso se sabe desde hace mucho tiempo", arrancó explicando el periodista Pablo Fernández Blanco en el canal LN+ sobre lo que le sucede hoy al presidente.

Por el contrario, aclaró que "el estado de ánimo de Cristina Fernández de Kirchner es distinto. La vicepresidenta está enfurecida porque considera que este gobierno heredó algo muy malo como es la deuda con el FMI por culpa de Mauricio Macri, lo cual no es nada nuevo".

"Ahora, esto que piensa Cristina no es del todo cierto, o al menos es una media verdad, porque cuando en una economía con déficit fiscal no cierran los números, el país tiene que buscar alternativas de financiamiento: puede emitir más dinero, aumentar impuestos o tomar deuda. Mauricio Macri eligió el último y Alberto Fernández optó por los tres caminos al mismo tiempo", advirtió.

En ese sentido, Fernández Blanco expuso que la gestión de Macri se endeudó en razón de US$ 18.159 millones por año en promedio, mientras que la administración de Fernández aceleró el ritmo a US$ 20.107 millones por año. "Alberto Fernández viene endeudando al país más que Mauricio Macri", arremetió el comunicador.

De todas formas, y en este contexto adverso para el Frente de Todos, tanto para Alberto Fernández como para Cristina Kirchner y gran parte del empresariado y el sindicalismo argentino, el ministro de Economía, Martín Guzmán, es "una especie de talismán" cuya personalidad lleva algo de esperanza al oficialismo, aunque no sea del agrado de muchos.

"Guzmán es como una suerte de 'hombre de amianto' ante los problemas y las urgencias de la Argentina, pero su optimismo es lo que termina sosteniendo un engranaje que incluye al presidente, la vicepresidenta y al Círculo Rojo", concluyó Fernández Blanco.