Educación pública: la gran estafa
Ana Borzone es doctora en Filosofía y Letras, e investigadora principal del CONICET. En una entrevista para la FM 99.9 de Mar del Plata explicó qué es la psicogénesis de la escritura, una teoría de la enseñanza cuyo fracaso ya puede apreciarse a lo largo de generaciones pero que, sin embargo, se sigue aplicando en la escuela pública por decisión política.

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La psicogénesis de la escritura es la teoría que plantea que la enseñanza sistemática de la lectoescritura no es necesaria, porque los niños aprenden solos a leer y a escribir con sólo al exponerse a un medio escrito, sin la necesidad de que haya una vinculación precisa ente las letras y los sonidos. Explica Borzone: «Hemos investigado durante años el fenómeno del fracaso escolar; cuando un niño no aprende a leer en tiempo y forma, es decir, a fin de primer grado. Nosotros trabajamos en escuelas públicas y lo que observamos es que con la metodología adecuada, todos aprenden a leer y escribir, sin embargo, ahora no aprenden. Desde el inicio de la década del 80, se dejó de enseñar a leer y escribir de forma sistemática».
Continúa Borzone: «El método que se utiliza es la psicogénesis. Pero, si no enseñamos ese principio básico para que los chicos lean las palabras y las escriban, no lo aprenden, arrastrando ese no-aprendizaje a lo largo de los años. Muchos llegan a fin de primaria sin saber leer o escribir e ingresan así al secundario. Se está utilizando desde la década del 90, una metodología cuestionada en el mundo académico porque genera retraso en el aprendizaje. Comprender no es sólo un texto, sino que es mucho más amplio».
A esta situación se suma, además, la exigencia de las autoridades ministeriales sobre los docentes de aprobar a los alumnos a toda costa, lo que la profesora de Lengua y Literatura santafesina Liana Pividori no ha dudado en denominar un «comunismo educativo».
Pividori asegura que este comunismo educativo se basa en «compartir lo mínimo en cuanto a contenidos, en cuanto a estrategias, en cuanto a posibilidades. En mi caso particular, la educación significó una fuerza hacia nuevas oportunidades. Eso hoy en día no resulta».
«Hace años que venimos viendo medidas que apuntan a nivelar para abajo y más que abajo. El paquete de medidas que se presentó ahora con la excusa de la pandemia, nos encendió ya todas las alarmas y dijimos “bueno, hagamos algo”. En una reunión de profesores en la que teníamos que responder a estas medidas dijimos “bueno, no respondamos, hagamos algo para evitarlas, para frenarlas», continuó.
Luis Distéfano es ex secretario de Educación del partido de General Pueyrredon y actualmente se desempeña como director de un colegio secundario de la ciudad de Mar del Plata. Desde ese rol, manifestó su preocupación por la enorme deserción escolar que se ha visto en ese distrito a partir de la pandemia, con cerca de seis mil quinientos alumnos que han abandonado el sistema educativo.
Pero, además, habló de estas decisiones políticas que pretenden nivelar para abajo el nivel educativo de los chicos. «Este año tuvimos muchos chicos con presencialidad y peleamos todos los días para que tengan calidad educativa. Hacer que egresen con algunos trabajos prácticos, no es dar clases ni calidad educativa. Lo que se dio en pandemia viene de varios años y no se modifica, se facilita todo cuando debemos retomar caminos que tuvimos en otros momentos. No sólo se aprobaron alumnos por trabajos prácticos, sino que así egresaron de Escuelas Secundarias y de Escuelas Técnicas», dijo.
Distéfano continuó: «estamos peleando ahora con padres que mandan notas a las inspectoras exigiendo la aprobación de todas las materias y el sistema juega en esa línea. Es agotador, pero hay que seguir peleándola. La bajada es que hay que aprobar, pero los terminamos estafando y no es la manera. Además es una falta de respeto al profesor y al maestro que se compromete. Tenemos que transitar una escuela que prepare a los chicos para ser ciudadanos, entender que hay obligaciones y no sólo derechos y entre esas obligaciones está el respeto al otro».
Desde la aplicación de métodos de enseñanza inefectivos y la decisión de aprobar a los alumnos de cualquier manera, el sistema educativo en Argentina sigue perdiendo méritos generación tras generación. Ese sistema con el que soñó Sarmiento cuando trajo de Estados Unidos a Jeannette Stevens, Clara Armstrong y Mary Olive Morse para impulsar la educación en nuestro país, quedó reducido a esto: una triste y gran estafa.
