Sofocante interna opositora

Pinamar se convirtió en la cabeza de playa del PRO

Amparados en la brisa mucho más fresca que ofrece la costa bonaerense, varios intendentes, diputados y dirigentes territoriales del PRO tendrán diferentes encuentros particulares y privados, que en principio estaban previstos para ser más oficiales. La ausencia de Rodríguez Larreta postergó todo.

Alejandro Cancelare
Alejandro Cancelare sábado, 15 de enero de 2022 · 17:00 hs
Pinamar se convirtió en la cabeza de playa del PRO

Este fin de semana, Pinamar es el epicentro de reuniones pequeñas y más amplias entre los dirigentes más importantes del PRO de la provincia de Buenos Aires, donde los intendentes nuevamente pretenden imponer una mirada política territorial que sirva para sus propias aspiraciones y también dotarle de más musculatura a la candidatura presidencial de Horacio Rodríguez Larreta que, fiel a su estilo, prefirió estar a kilómetros de distancia de ahí y se fue directo a Mar del Plata

Los jefes comunales del PRO tienen las mismas fortalezas y dificultades que las que muestran, cotidianamente, sus pares del Frente de Todos. Son los que mejor representan al electorado de sus municipios, tienen mejor imagen que varios de los candidatos más conocidos o que terminan encabezando las listas electorales, pero se desconfían entre sí. 

A diferencia del peronismo kirchnerista, en el que cada uno maneja una relación personal con las diferentes centrales del poder y con base en se mueven, reúnen y se desmarcan entre sí, en los seguidores del partido que creó Mauricio Macri las desconfianzas radican en la fragilidad de la palabra exhibida en el último cierre electoral y algunas acciones más históricas, surgidas desde el mismo inicio del PRO bonaerense, donde la férrea conducción de Jorge Macri hacía que todos reclamaran por más participación. 

"Hoy tienen más candidatos que facturas en Atalaya", comentó, irónico, el radical Diego Castagnaro, concejal de Escobar sobre sus aliados del PRO. Y eso es así porque tras el triunfo de Diego Santilli en las PASO del frente opositor, y luego contra el Frente de Todos, no tuvo como correlato un alineamiento directo. 

Hace un año, cuando todos presumían que Rodríguez Larreta pretendía "emanciparse" de Mauricio Macri, y que para eso utilizaría una estrategia propia en la Ciudad y en la provincia de Buenos Aires, los intendentes del PRO, los radicales y los peronistas republicanos habían cerrado filas y acordado, con documentos públicos que lo certificaban, que no aceptarían injerencias foráneas dentro de su territorio y que, si María Eugenia Vidal declinaba su candidatura, serían ellos los que definirían la estrategia. 

Hubo reuniones del más diverso tipo pero todos sabían que sería imposible frenar la jugada de Rodríguez Larreta si definía apostar por el de "lado a lado". Santilli pasó a provincia y los que eran férreos defensores de la independencia provincial acordaron, con una foto, lo que decían que no iban a aceptar. Jorge Macri se lo recriminó pero, una semana antes del cierre de todo, aceptó también. 

Por esto nadie pudo disfrutar de una victoria inesperada. Apenas el "colorado" salió a pintar por su candidatura a gobernador, Cristian Ritondo se hizo cargo de todas las "viudas" que había dejado Vidal con su alejamiento territorial y también lanzó la suya. Todo muy extraño. Tanto que MDZ consultó si esto no estaba acordado para "tabicar" cualquier otra propuesta electoral futura. "No... Se cortó solo con la venia de María Eugenia", decían, sorprendidos, alrededor de Santilli. Nacidos en el peronismo, ambos saben que todas las heridas se pueden cicatrizar con el tiempo. 

Desde un inicio, el ahora ministro de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires advirtió que su nuevo cargo no significa ninguna renuncia a pelear por la gobernación en 2023 ni a la conducción del PRO provincial cuyo abandono, en soledad, el intendente de Campana, Sebastián Avella, reclama desde hace tiempo. 

Quien también ya se manifestó deseoso de conducir lo que tiene a pocos metros es el intendente de La Plata, Julio Garro. A él lo afectan las generalidades de esa ley no escrita que ningún gobernador bonaerense pudo ser presidente electo por el voto popular y que tampoco ningún intendente platense llegó al más alto cargo provincial. Quiere romper ese trauma histórico. 

El otro que también ha iniciado una minuciosa campaña de instalación es Diego Valenzuela. El intendente de Tres de Febrero cree que su capacidad comunicacional lo ayudará a posicionarse como una figura mucho más "fresca" que sus competidores internos. Fuera de esta competencia partidaria está Joaquín De la Torre, el único que siempre se reivindicó como peronista, cristiano y capaz de sortear cualquier tsunami electoral desde su lugar en el mundo, San Miguel. 

Con la tranquilidad que les dio la posibilidad de presentarse para un nuevo mandato como intendente, varios se están juntando desde ayer en diferentes encuentros en Pinamar y otros lugares de la costa atlántica argentina. Pretendían hacer una gran cena para empezar a diseñar una mesa de acción política exclusivamente bonaerense, pero Rodríguez Larreta, quien había confirmado en primer momento su presencia, luego se bajó. Parece que los encuentros políticos lo siguen aburriendo. 

Entonces, seguro que todos podrán verse en alguna nueva oportunidad, quizás la semana próxima, donde no solo el jefe de gobierno porteño sea convencido de participar y otros regresen de su descanso veraniego. En esa ocasión, además, tendrán que discutir temas mucho más trascendentales y "prácticos" como los nombres de los cargos que ocuparán los dirigentes que quedaron "heridos" en la interna o fuera de las listas. 

En marzo, Axel Kicillof los espera para discutir lo que a él más lo desvela, la designación de Federico Thea al frente del Tribunal de Cuentas, cargo que hoy está vacante por la renuncia del histórico conductor de ese ente, el radical Eduardo Grinberg. Sus correligionarios pretenden que quede para uno propio semejante lugar de control, y el PRO, a cambio de algún otro lugar que le cambien los radicales, están de acuerdo en acompañar esa postura. 

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