Las elecciones de la incertidumbre y las cargas invertidas: candidatos distraídos y sin respuestas
El concepto se ha expandido tanto que hasta lo hacen propio, preocupantemente propio, quienes deberían gestionar para cambiar. Las elecciones, como la realidad argentina, están plagadas de incertidumbres. "Enfrentar la pandemia vivida en un contexto negativo generado por el estrepitoso fracaso del gobierno que nos precedió, debe ser razón suficiente para explicar tanta incertidumbre", dijo el presidente Alberto Fernández en una carta publicada durante la madrugada en Infobae. Lo dicho: hasta quienes deberían trabajar para construir certezas o al menos un camino, se hacen parte del problema.
Las PASO de la semana que viene son particulares por ese contexto de dudas. Por el resultado y por el desánimo que rodea al proceso, cuestión que hace pensar que puede haber poca participación. Pero la principal incertidumbre es la que más se esconde: ninguno de los frentes, partidos y candidatos se hace cargo de lo que pasa. El mundo más incierto es el real. Una situación económica dramática, cerca de la mitad de la población marginada del trabajo formal y sin los recursos necesarios para vivir, niños y adolescentes afuera de la escuela y una tensión política que parece complicar cualquier posibilidad de acuerdo.
El país y la provincia de la que tienen que hacerse cargo es donde hay seis de cada 10 niños que viven en condiciones de pobreza. El mismo que no sabe cuántos niños y adolescentes dejaron la escuela por la pandemia, y luego de meses de aislamiento del aula, porque sigue la política del autoengaño: en las escuelas se mantienen como alumnos regulares muchos estudiantes que no se conectaron y que ahora, con la presencialidad, no han regresado. Es el mismo país y provincia donde cerraron miles de empresas; donde no se genera empleo genuino y ni siquiera se promete un futuro.
Hay una impronta perversa. Los temas importantes están ausente de la campaña, al menos por ahora, y no es porque los candidatos no sepan lo que ocurre. Es una omisión deliberada; una estrategia. Saben lo que pasa, pero no se hacen cargo y, peor, no está claro si pueden solucionarlo.
Pasó desapercibido también que los comicios 2021 ocurren en un doble aniversario de un año en el que cambió el mundo para siempre. Las PASO será un día después del 11/9, el atentado más grande de la historia y que generó un shock del cual no se sale. También son 20 años de la crisis social, política y económica más grande desde el retorno de la democracia. El 2001 tuvo una génesis que se sembró con tiempo y consecuencias dramáticas. Tanto, que 20 años después no hubo desarrollo, sino decadencia. No hay un escenario igual. Pero no por los indicadores. Los problemas sociales, con la inflación arriba del 40% por ejemplo, están. Lo que cambió es la resignación: hay un desánimo que desmoviliza.
Escenarios
El escenario electoral será complejo de leer porque habrá interpretaciones múltiples. El Frente de Todos va a tener una dura derrota en la "franja central" del país, con Córdoba, Mendoza y la Ciudad de Buenos Aires como ejes; una elección peleada en Santa Fe y ni siquiera la provincia de Buenos Aires le dará el aire que sí tuvo Alberto en 2019. Igual, si ganan por un voto ese distrito el mensaje puertas afuera será de "victoria". Puertas adentro de crisis política y mayor desgranamiento de poder.

En Mendoza el análisis estará puesto en la diferencia que puede haber entre Cambia Mendoza y el Frente de Todos. El escenario deseado por el oficialismo, con un resultado (más en noviembre que ahora) que les permita tener una mayoría casi preocupante a nivel institucional por la repercusión en la Legislatura. O el piso de una "derrota digna" del peronismo que evite profundizar las diferencias o al menos tener una mejor plataforma para construir un proyecto de poder competitivo. Claro, en ambos casos es con "energías" más que con proyectos, porque no se pusieron sobre la mesa.
Las elecciones del próximo domingo son influyentes, pero no decisivas. Y el escenario hacia noviembre puede cambiar. Allí sí estará en juego la mayoría en el senado, el quórum en Diputados, el equilibrio de poder y, además, comenzarán a sembrarse las estrategias hacia 2023. Entonces, es probable que, luego de la "incertidumbre" marcada hasta ahora haya alguna chance de escuchar qué van a hacer.


