Por la feroz interna, los radicales perdieron tres diputados más
Como es sabido, las elecciones generales son aquellas interrupciones institucionales que los radicales deben pasar entre interna e interna. En el caso de la Provincia de Buenos Aires, los casi 40.000 votos que los distanció del número mágico del 40% de los votos de la PASO de septiembre pasado se debió a que no pudieron saldar la feroz interna abierta desde marzo de 2021, cuando compitieron Maximiliano Abad y Gustavo Posse.
En el verano de este año, una gran movilización permitió que más de 110.000 afiliados se acercaran a votar en toda la Provincia de Buenos Aires, en una interna que solamente definía los cargos partidarios de la Convención Nacional, la Provincial y los comité de distrito.
Abad, aliado del ex vicegobernador Daniel Salvador, y con el apoyo de un recién iniciado en la política Facundo Manes a través de su hermano, Gastón, se impuso por un estrecho margen a una alianza encabezada por Posse, Martín Lousteau y Emilio Monzó. Los dos últimos, luego, terminaron acompañando al neurocientífico en la lista de diputados nacionales. Monzó lo hizo con su propia persona y el porteño a través de Danya Tavella.
La tensión de aquel momento se trasladó a toda la dinámica posterior y se agudizó cuando Horacio Rodríguez Larreta definió su política de "lado a lado" invirtiendo los territorios de Diego Santilli y María Eugenia Vidal. Desde ese momento, el jefe comunal de San Isidro quedó del lado "amarillo" y nunca más se movió.
A la par, los correligionarios que triunfaron en la interna no hicieron mayores esfuerzos para cerrar esa grieta interna sino que era tanta la presión que tenían entre sí que los candidatos locales, aunque hubieran sido derrotados, quedaron habilitados para tener la lista única.
Eso provocó que muchísimos possistas triunfadores también quedaran desairados. Sin opciones, salvo la capitulación lisa y llana, y despojados de "la lapicera" que habían logrado por haber ganado la interna partidaria de marzo, acompañaron la decisión de Posse y, casi gratis, apoyaron a los candidatos locales del PRO en la mayoría de las localidades. Aunque fueran quinientos votos, valieron doble del otro lado.
Entonces, tanto en los distritos donde los possistas consiguieron trescientos votos o los que, manejando la elección, consignaron más de 2.000, todos esos afiliados trabajaron para Santilli. Ni que hablar en San Isidro, donde el jefe comunal ayudó a conseguir 80.000 votos para "Es Juntos" en desmedro de "Dar el Paso", de Manes.
Si esos sufragios hubieran estado más repartidos, seguramente la lista radical hubiera alcanzado el 40% de la interna, y en lugar de colocar a los candidatos 3, 6, 9, 12 y 15 en los primeros dieciséis lugares, la lista definitiva encabezada por Santilli se tendría que haber repartido en mitad para Es Juntos y la otra mitad para Dar el Paso. Así, la distribución era ocho y ocho.
"Ya está, esto es historia. Ahora todos estamos metidos en la elección de noviembre", le dijo un experimentado dirigente provincial a MDZ cuando se le preguntó por las situaciones arriba descriptas y las derivaciones posteriores. Sin embargo, desde el PRO ahora toman nota que "no habrá más paz interna entre nosotros y ellos. Por esta PASO, ahora todo lo querrán resolver así, porque se dan cuenta que pueden conseguir mucho más que lo que antes obtenían en una negociación pacífica".
En declaraciones a la prensa, Santilli, quien en dupla con Manes consiguió la mayor cantidad de votos en una PASO de una lista opositora desde la creación de Cambiemos en la Provincia de Buenos Aires, calificó lo logrado como "una elección histórica que deberá ser ratificada en noviembre".