A 15 días de las PASO, un dato que revela por qué la gente no quiere votar
A partir de las 8.30 los apoderados de todas las listas con representación electoral en las próximas PASO del 14 de septiembre retoman las pruebas de la carga de actas de escrutinio que ya mostraron severos problemas en las cuatro prácticas anteriores y que motivó a los apoderados del PRO bonaerense a pedir precisiones a la Dirección Nacional Electoral.
Los inconvenientes más notables se encontraron en la propia estructura oficial, ya que en muchas localidades no se habilitaron las escuelas para hacer la práctica de la votación. Merlo, Almirante Brown y el Partido de la Costa son los distritos donde más dificultades aparecieron.
En la sede del Correo Argentino de Barracas se probará si hubo soluciones con respecto de los problemas observados la semana pasada, fundamentalmente surgida por la duplicación de establecimientos necesarios para estas votaciones, que también hace que se requiera del doble de los fiscales y presidentes de mesa.
Las actas de escrutinio son el doble que en la anterior ocasión y se observó que si bien ingresaban al sistema, luego no llegaba a ser procesada para realizar la suma correspondiente. De 76.000 telegramas detectados por el sistema INDRA, sólo se llegaron a cargar y computar 750.
El abrupto cambio experimentado por la mitad de la población bonaerense del lugar de votación fue uno de los últimos alerta observados por los encuestadores consultados por MDZ sobre la apatía observada para las PASO por parte de un 40% de la población.
“Me mandaron a votar a un barrio que no me gusta”, fue una de las expresiones escuchadas. Es que al tener que dividir las mesas habilitadas para impedir que se produjeran aglomeraciones en las intermediaciones de los lugares de votación, a la mitad los derivaron a vecindarios alejados. Si en un colegio había veinte mesas, ahora habrá diez. Las restantes se derivaron a otro lugar.
“Siempre voté acá. Ahora me mandan al medio de …”, se exaltan en las mesas de los lugares más amigables al voto no peronista. Son ciudades y barrios donde los mínimos vientos hacen cambiar el resultado de una elección.
El otro aspecto que asombra a los encuestadores, que se ven mortificados por las diferencias que notan según la manera de encuestar utilizada, ya sea presencial, virtual o a través del IVR, es que la gente no sabe por qué se vota en esta oportunidad. A pesar de que las PASO surgieron hace más de una década, tras la derrota de la lista de los “testimoniales” Néstor Kirchner, Daniel Scioli y Sergio Massa, en 2009, todavía un porcentaje que supera el 50% no entiende por qué tiene que ir dos veces a sufragar.
Las consultoras, que no se animan a brindar datos precisos sobre quién ganará, sólo toman nota que en la sociedad sobresale el desconcierto, la bronca, apatía, desinterés y desprecio en las encuestas de opinión realizadas en la Provincia de Buenos Aires, fundamentalmente en los centros urbanos más poblados.

Entre un 35% y 40% no quiere responder ante una pregunta sencilla. ¿A quién votaría de estos candidatos? La mayoría de los análisis se realizan sobre los antecedentes que expusieron los entrevistados en anteriores votaciones, humor sobre determinado acontecimiento, el Vacunatorio VIP, como la clandestina de Olivos, el Pata Medina o la profesora de La Matanza o el plan de primera y segunda dosis de vacunación, por ejemplo.
Para el oficialismo el único paliativo que aparece es que por la pandemia, “como en todo el planeta”, no se pudo hacer lo que quería”. Pero esa opinión, que a fines de abril superaba el 40%, hoy está en el 35%.
Puede considerarse, como se analiza habitualmente, que esto representa a la feligresía kirchnerista que vota todo lo que le propone el oficialismo del Frente de Todos. Pero no es así de lineal tampoco. Hay muchos consultados que se manifiestan enojados con el gobierno pero que aceptan que mucho no pudo hacer por lo que le tocó administrar.
La mayor parte de los que no quieren saber nada con expresar su opinión o directamente que no votarán “a nadie” son los que comprenden la “ancha avenida del medio”, que ha sabido darle el voto a Raúl Alfonsín, Carlos Menem, Fernando De la Rúa, Néstor Kirchner, Sergio Massa y Mauricio Macri sin ningún tipo de complejo. Utilitarios y prácticos, presumen que saben lo que está bien o mal sin necesidad de ninguna campaña.
Son los sectores que no participaban de las internas partidarias ni tienen afiliaciones políticas claras. Casi que les pasa por el costado todo lo concerniente con la cuestión pública, aunque respetan los valores republicanos, la división de poderes y no creen necesitar un estado tan presente.



