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Los actos de Alberto Fernández, fríos por dentro

Los actos políticos y de campaña en los que participa el presidente de la Nación, Alberto Fernández, ratifican con los gestos y los modos lo lejos que está de la gente. Inclusive, quienes adhieren al Frente de Todos o trabajan en los distintos gobiernos o son candidatos, quedan fuera los eventos.

La manera en que se producen y diseñan las "bajadas" del presidente, Alberto Fernández, marcan con claridad el penoso proceso por el que está atravesando, encapsulado, no solo por el   ASPO o la distancia social que aún debe cuidar la sociedad. 

Se aleja y reprime su contacto directo siquiera con los peronistas que quieren seguir creyendo en el Frente de Todos, que trabajan en sus ministerios, gabinetes y municipios. No hay otro apoyo y calor humano que el que pueden brindarle los pocos que están invitados para la ocasión. VIP, para no perder los estilos impuestos por los vacunatorios o las fiestas en Olivos.

Las actividades de Alberto Fernández en el Conurbano bonaerense se preparan con mucho hermetismo. Sólo se cumple con la formalidad protocolar de su anuncio dentro de la agenda del mandatario, pero todo lo demás, y mucho más desde hace un año a esta parte, se restringe lo máximo posible su acceso y la cercanía de la gente en general.

Inclusive los funcionarios de las municipalidades donde se presenta son raleados de la participación. Extraño, pero real. 

Las calles se cierran para su circulación doscientos metros antes y todo es aséptico. Pulcro, Armado para la foto y la televisión. 

Las calles valladas son todo un síntoma.

Esta particular manera de relacionarse con su propio público hizo estallar la bronca a los grupos de WhatsApp local integrado por adherentes al peronismo de todos los tiempos y variantes. Inclusive se pudo ver, sentados, con la "ñata contra el vidrio", pero del lado de adentro, a importantes funcionarios municipales, algunos de ellos organizadores del evento, sin poder participar, mirando todo desde una tradicional pizzería del centro de San Martín. 

Todas las arterias que rodean la plaza central fueron cerradas a las 07.00 por decisión oficial. El acto empezó a las 11.30. Si a la población le irritaba la aparición de la foto donde se demostró la realización de la "clandestina de Olivos", que no pueda transitar porque el Presidente iba a estar cuatro horas después multiplicó la bronca y la ira. 

Y nadie respondió. Cómo lo iban a hacer si la mayoría de los que podían hacerlo, explicando aunque sea lo inexplicable, tampoco fueron invitados. 

Alberto Fernández se aísla, se enoja y cada vez tiene menos compañeros dispuestos a defenderlo.