Facundo Manes y Diego Santilli, bajo presión de sus aliados más importantes

Facundo Manes y Diego Santilli, bajo presión de sus aliados más importantes

Las discusiones internas en las dos corrientes que competirán en Juntos de la Provincia de Buenos Aires están contaminadas de los proyectos presidenciales de muchos que ven en la batalla bonaerense la consolidación o destrucción del espacio de cara a 2023. La disolución de la oposición, un riesgo.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

"Gobernador, ¿usted le compraría un auto usado a Alberto Fernández?" le preguntó este periodista a Gerardo Morales cuando el jujeño acompañaba a Maximiliano Abad en una de sus tantas recorridas por el conurbano bonaerense, en medio de la interna radical de marzo pasado.

En ese momento, Morales se sorprendió, sonrió, y se quedó pensando la respuesta, que no pasó a ser otra más de ocasión, queriendo salvar la relación personal que lo une con el presidente y dejando en claro que la culpa era de su vice, Cristina Fernández de Kirchner, por muchos de los errores del presidente. 

Gerardo Morales, gobernador de Jujuy.

Una vez terminada la conferencia, se acercó presuroso y contraatacó. "¿Cómo me vas a preguntar eso?... No puedo contestar que no le creo", dijo y luego explicó algunas cuestiones que todos conocen. La necesidad de los recursos nacionales para Jujuy y la contención que realiza con respecto de Milagro Sala, la dirigente social presa y que dominaba todos los planes asistenciales de la Provincia. 

La incomodidad por la pregunta encerraba, por sobre todas las cosas, la exposición de su dualidad con respecto a su integración dentro de la alianza opositora y su amistad con dirigentes claves del Frente de Todos, como Sergio Massa. Eugenia Tulia Snopek, su esposa, es directora en YPF y sus legisladores acompañaron varias votaciones solicitadas por el Ejecutivo nacional. No hubo escándalo para no propiciar la ruptura, pero en el radicalismo todo se anota.

"Es como se pelearan por el cariño de Sergio", sostiene un importante diputado radical en diálogo con MDZ. Sergio es Massa. El otro que pretendería su "cariño", según esta misma fuente, es Horacio Rodríguez Larreta, con quien ahora discute públicamente desde que se abrió esta nueva ventana electoral. 

Sergio Massa y su lazos con la oposición. 

Como queda demostrado en la cima del poder, los límites son mucho más difusos que en la calle. La gente, preocupada por sus urgencias cotidianas, no toma nota, a veces, de que en la cima, todos comen en la misma mesa, a pesar de jugar para equipos contrarios. 

La efusividad inicial que provocó la confirmación de la candidatura de Facundo Manes dentro del radicalismo se transformó, de a poco, en incertidumbre y pases de facturas. La no renovación de históricos y comprometidos con la presidencia obtenida por Maximiliano Abad, como Alejandra Lorden y Carlos Fernández, marcó uno de los elementos de mayor tensión 

A eso se sumó el conflictivo cierre de listas en los que los radicales consideran que Manes "cedió" demasiado a sus nuevos socios peronistas como Emilio Monzó y Joaquín De la Torre. La ubicación expectante de Jesús Cariglino, el ex intendente de Malvinas Argentinas, que "creó" esa localidad, también provocó la airada reacción de Margarita Stolbizer.

A los "históricos" cercanos a Daniel Salvador, ex vicegobernador que mantuvo firme su acuerdo con Juntos por el Cambio, no le cayó nada bien que el neurocientífico le haya dado tantos espacios a los dirigentes cercanos a Martín Lousteau. Su segunda, Danya Tavela, es de Evolución, la corriente interna creada por el ex ministro de Economía de Cristina Fernández de Kirchner y Felipe Solá cuando era gobernador.

Además, Lousteau colocó a su referente en la Tercera Sección Electoral, Pablo Dominichini, como primer diputado provincial y a Fernando Pérez en la lista  de concejales en Quilmes. Pérez fue el que rompió el bloque de Juntos por el Cambio apenas asumió Axel Kicillof como gobernador. El presidente de ese interbloque roto por la dupla que representaban Emilio Monzó y Gustavo Posse en la Provincia era Maxi Abad. 

Los que peor piensan son los que siempre ven detrás de todo lo que sucede a Enrique "Coti" Nosiglia. Para estos "mal pensados", los túneles que unen a Lousteau y Morales con el histórico operador radical son muchos y constantes. "Los porteños, en el radicalismo, también jugaron en la Provincia, como lo hizo Rodríguez Larreta a través de Diego Santilli", sostienen. Y por más explicaciones que se les dé, no hay forma de convencerlos. 

En cuanto a Santilli, a pesar de lo traumático de su llegada al territorio bonaerense, que provocó la consulta legal sobre si cumplía los requisitos mínimos de residencia en la Provincia, todos empiezan a acomodarse detrás de su candidatura. Aunque queda claro que su victoria la necesita mucho más Rodríguez Larreta que los intendentes que lo acompañan, la mayoría con lista única de candidatos en sus distritos. 

Si el juez federal con alcance electoral de La Plata, Alejo Ramos Padilla, considera válido su descargo, habrá que ver que dicen los porteños sobre Santilli. El vicejefe de gobierno porteño, al momento de ser elegido, juró por cuatro años y ya en aquel momento demostró que vivía en la Ciudad de Buenos Aires. No dan los plazos, pero quizás sí las interpretaciones judiciales.

Quién más decidido dice estar en favor del "colorado" es Julio Garro, el intendente de La Plata, quien competirá contra una única lista radical. Según los primeros sondeos, allí Manes es mucho más conocido que el candidato del PRO. Y Garro quiere que gane su lista porque quiere ser vicegobernador en 2023. 

Por eso será que Carolina Píparo tiene cierto temor ahora de hacer campaña abierta con José Luis Espert por La Plata. Sus diferencias insalvable con el jefe comunal la hizo emigrar del espacio al cual fue invitada tras su tragedia personal y cree que le harán escraches promovidos desde el municipio. Lo mismo que piensa Manes cada vez que ve una campaña sucia en su contra, pero él lo relaciona con los trolls cercanos al PRO de la Ciudad.

El otro que puso toda la estructura que tiene en favor del pedido de Rodríguez Larreta fue Néstor Grindetti, en Lanús. El no tiene los mismos sueños que Garro, pero sí desea tener un rol determinante en el futuro del PRO bonaerense. Lo extraño es que a pesar de las diferencias que pueden tener sobre la estrategia a seguir, ni Jorge Macri, ni Diego Valenzuela, ni los nombrados tienen mayores diferencias sobre cómo relacionarse con el peronismo, una de las excusas por las que el jefe de gobierno porteño eligió a su candidato en la Provincia. 

"El problema de todo esto es que los radicales pusieron a un candidato que no cree en Juntos por el Cambio... Nunca creyó. Parece nos tiene más bronca a nosotros que al kirchnerismo", se escuchó opinar a un importante miembro de la campaña del PRO bonaerense cuando Santilli estuvo por Morón. 

Lamentablemente para Manes, esto puede ser cierto. No cree que Mauricio Macri haya sido una solución en 2015 y sus antiguas charlas con figuras de la clase política en general le profundizaron este pensamiento. Pero en este punto, que puede ser negativo para la alianza, podría ser positivo para él, en tiempos que la gente quiere ver y escuchar otra cosa que discursos políticamente correctos. 

El análisis que debe hacer el neurocientífico radica en poner en un mismo nivel de análisis cuánto quieren los radicales despegarse del PRO y cuánto ganarle al kirchnerismo. Si encuentra la respuesta, tendrá el diagnóstico correcto para competir, como él lo dice, contra Goliat.  

Enfrente están dirigentes que llevan años conversando con la dirigencia política de todos los campos, que no se espantan con los  acuerdos y que prevén que 2023 los tendrá como protagonistas, a pesar de su lugar en la mesa de la cima del poder. 

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