Argentina, el país de los consensos nocivos

Argentina, el país de los consensos nocivos

Capacidad de diálogo y consenso existe. La pregunta es si éste consenso es útil. La respuesta es que no, todo lo contrario, además muestra un nivel de desprecio hacia la ciudadanía que cuesta mantener el equilibrio emocional y mental para soportar tanta desidia.

El Colibrí

Es difícil, por no decir imposible, encontrar en Argentina consensos por parte de nuestros dirigentes políticos en últimos años, tomando como referencia temporal 10 años hacia atrás para abarcar tres gobiernos democráticos de distintos pensamientos e ideologías distintas.

Pero esta imposibilidad ha encontrado una excepción.

Veamos: hay acuerdo de todos los políticos y sus partidos, incluyendo sus líderes ficticios y reales, para postergar las internas partidarias por el covid, hay consenso también en ¨invertir¨ tiempo en largar reuniones para conformar listas desde concejales hasta senadores nacionales, en aparentar que las campañas se financian con aportes públicos y de origen lícito; en mantener jueces con competencia electoral imputados por hechos gravísimos (cualquier ciudadano común y más si fuese de sectores humildes ya estaría en prisión por la mitad de esas imputaciones) sin siquiera opinar públicamente de esto, hasta después de las elecciones generales; además el entendimiento de judicializar permanentemente la política lo que lleva a la politización de la justicia; en denunciarse mutuamente persecución política y evitar someterse a la justicia; mantener senadores nacionales procesados por delitos de agresión sexual graves.

Agraviarse sin piedad y tirarse piedras todo el día. Dejo en el lector el resto de los numerosos ejemplos diarios que nos ofrecen. En síntesis, hay un gran consenso sobre el hecho de que todos los dirigentes y funcionarios dediquen las semanas pasadas y venideras la mayoría absoluta de su tiempo, incluyendo los recursos públicos, en las elecciones y su correspondiente campaña, bajo el lema (también compartido) de que estas elecciones son fundamentales para el futuro del país, para terminar con el adversario-enemigo, empezando para ello en controlar las cámaras legislativas provinciales y especialmente nacionales. HASTA SE SACAN FOTOS SIN NINGUN PUDOR y a pocas cuadras el hambre golpea sin piedad.

Es decir, capacidad de diálogo y consenso existe en Argentina. La pregunta es si éste consenso es útil para nuestro país. La respuesta es que no es útil, todo lo contrario, además muestra un nivel de desprecio hacia la ciudadanía que cuesta mantener el equilibrio emocional y mental para soportar tanta desidia.

Reitero, si tomamos los 10 últimos años, todos los presidentes y gobiernos prometieron acuerdos, consensos, políticas de estado y como quieran llamarle, pero que suponían que todos sin exclusión, lucharíamos por: terminar con el hambre y la pobreza, ambas han aumentado en la última década y no hay dato alguno que diga que esto va a cambiar sino más bien agravarse; luchar contra la corrupción y terminar con la impunidad de los funcionarios (un solo dato basta, la realidad indica que el próximo martes un ex vicepresidente recupera su libertad condicional riéndose de los argentinos sin descaro); bajar y eliminar la inflación, la cual parece que es sorda porque hace diez años que sube y sube; mejorar la educación pública en su calidad; generar trabajo genuino con empresas pujantes y empleos nuevos, reduciendo la carga y presión tributaria; ha ocurrido exactamente lo contrario. Como antes, el lector puede agregar varias promesas más que van en este sentido.

Ni siquiera una pandemia que está arrasando el país, ha provocado una actitud de acuerdo y consenso en su manejo. En lo único en que están de acuerdo es ver quien saca más rédito para éstas elecciones que son FUNDAMENTALES, entonces vale todo. Los muertos, sus familias, los médicos y enfermeros, bien gracias (total con un bono de $ 5000 se calman).

En definitiva, es muy bueno tener un pensamiento e ideología política determinada y luchar por ella. Es muy bueno para la Argentina haber recuperado el sistema democrático y elegir en elecciones libres a nuestros gobernantes. Es muy malo e irresponsable, que sólo exista consenso en los dirigentes para satisfacer sus intereses coyunturales y lo demás que espere, total no es prioritario ni necesario y puede esperar, para eso están los planes sociales y las aparentes bajas del impuesto a las ganancias.

Como dijo hace unos días Esteban Bullrich, atravesado por su repentina enfermedad, con verdadera humildad todo sería distinto y mejor en nuestro querido País.

EL COLIBRÍ

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