Porteños contra bonaerenses, la nueva guerra PRO

Porteños contra bonaerenses, la nueva guerra PRO

Mientras María Eugenia Vidal, de viaje en Estados Unidos, aún no dijo nada sobre lo que públicamente se informa sobre su candidatura en la Ciudad de Buenos Aires. En la Provincia, aumenta la tensión, los intendentes asumen diferentes posturas y hay peligro de fugas.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

Los intendentes del grupo Dorrego no tienen unificada su mirada con respecto a lo que hay que hacer en la Provincia de Buenos Aires, pero sí con respecto a lo que piensan del gobernador Axel Kicillof, a quien le pidieron una reunión urgente para diseñar una nueva estrategia en el sistema de fases elegida por el gobierno bonaerense.

Sin embargo, en lo que respecta a la interna partidaria de Juntos por el Cambio, y en especial del PRO, “sí. hay diferentes miradas… Es cierto, ya no hay una opinión única. Hay colegas que tienen una postura más proclive a lo que plantea Horacio (Rodríguez Larreta) y otros no ven que sea necesario un avance tan grande para consolidar su proyecto” confió uno de los que participaron de la reunión virtual del fin de semana con más de una docena de jefes comunales.

Otro de los que participa de este tipo de encuentros, cuando se amplía con los que no son jefes comunales, cree que “hay una linda tensión, pero no creo que haya nada definido”. Este dirigente – funcionario que también tiene una conexión con el microambiente de Horacio Rodríguez Larreta, es compartida por alguien que dialoga cotidianamente con Emilio Monzó.

En las cercanías del ex presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, militante de la rosca política, no encuentran antecedentes que habiliten a pensar una decisión tan confrontativa de parte del jefe de Gobierno porteño.

En la reunión de los intendentes hubo dudas, pero no resistencias claras sobre la postura que viene mostrando Jorge Macri, el presidente del PRO bonaerense y jefe de Vicente López. Quien con mayor prudencia se muestra y por ende más cercano a aceptar las peticiones de su ex superior en el gobierno porteño durante la gestión de Mauricio Macri es Néstor Grindetti, de Lanús.

Para él, Santilli tiene mejor aceptación en la Tercera Sección Electoral, y en eso incluye a su par de Vicente López, aunque con una salvedad. Lo reconoce como el candidato natural y el que más conoce el territorio.

Jorge Macri, quien con más prudencia que lo que muestra públicamente se corre siempre de la centralidad de la discusión, sostiene que puede ser cualquier otro el candidato, que no tiene que ver con una persona o figura, pero sí con un criterio. Y en este gris es donde aparecen figuras como Diego Valenzuela, de Tres de Febrero, o Martín Yeza, de Pinamar.

Ambos intendentes fueron sondeados hace cuatro años cuando finalmente Esteban Bullrich encabezó la lista de senadores que le ganó a Cristina Fernández de Kirchner. “Si le sacas los nombres propios, la mirada de Jorge tiene mucha razón hoy no sirve con repetir las cosas que hacemos siempre”, dijo uno de los partícipes del interior provincial.

“No alcanza sólo con las bases de datos, los trabajos que hace Federico Benedetto en Uspallata (calle donde está la sede de gobierno porteño) que son muy profesionales pero que no penetran en la capilaridad de los territorios. Esto lo entienden los que gobiernan”.

Más audaz, uno de los operadores territoriales con más experiencia sostiene que “hay que armar una mesa política en la que estén Néstor, Jorge, Joaquín (por De la Torre), Diego Valenzuela, Julio Garro (intendente de La Plata y los que propongan los del interior”.

En las huestes de la Coalición Cívica prendió la idea lanzada por el intendente de Vicente López que propuso que ninguno de los que tenga cargo en la actualidad participe en las listas del 2021, y que esta esté compuesta por los máximos referentes del espacio.

Elisa Carrió se sumó y hasta se lo expreso a Rodríguez Larreta cuando le dijo de su intención de proponer a Santilli para la Provincia. “Debajo de mí”, le dijo. En esta lista de “sin cargos” podrían sumarse De la Torre, Miguel Ángel Pichetto, hoy auditor nacional, Monzó y hasta María Eugenio Vidal.

En definitiva, todo tendría ser al revés para los bonaerenses. Hasta en las cercanías de los larretistas bonaerenses saben que si la exgobernadora “elige” por el territorio que gobernó hasta hace dos años todo se resuelve inmediatamente.

Si no fuera así, hay serio riesgo que haya, inclusive, algunas bajas. Hasta ahora, De la Torre, que no sólo es el sino buena parte de un territorio que excede San Miguel, ya avisó que se va con Florencio Randazzo.

De la Torre tiene una doble incomodidad. Su pertenencia a la postura en favor de los bonaerenses, en desmedro de los porteños, y sus argumentos, sólidos, en favor de la candidatura de Vidal o la propia. “Sin peronismo no se puede ganar”, sostiene.

Con esta mirada, lejos está de acompañar una candidatura como la de Carrió, que si bien se muestra extremadamente prudente, sabe que pertenece a un sector que la sociedad califica como extremo.

Si finalmente se impone el criterio porteño, y Santili participa, las listas pueden ser tres o cuatro. Seguramente, si se queda, una la encabezará el ex intendente de San Miguel o Jorge Macri. La otra Emilio Monzó y la tercera, el actual vicejefe de gobierno de la ciudad.

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