La rosca por el armado de las listas hace crujir a Cambia Mendoza

La rosca por el armado de las listas hace crujir a Cambia Mendoza

La coalición oficialista no logra definir todavía los espacios para las legislativas y hay tensión con dos dirigentes: Omar De Marchi y Jorge Difonso. El diputado nacional reclama mayor protagonismo y los radicales lo minimizan. El sancarlino, enfrentado con Rodolfo Suarez, define en días su futuro.

Marcelo Arce

Marcelo Arce

En el tramo final de la conformación de los frentes electorales para las legislativas de 2021, Cambia Mendoza está crujiendo. La heterogénea alianza política que tejió Alfredo Cornejo en 2015 (para evitar que el peronismo gane en aquella oportunidad cerrando toda dispersión de votos a través de las terceras vías) está en una etapa de ebullición por el armado de las listas, algunas rupturas ya se cristalizaron y otras se avizoran en el camino.

Hace meses ya que un sector del Partido Demócrata decidió tomar nuevos caminos electorales para ensayar ahora un acuerdo con el Mendoexit y de aquí a los próximos veinte días se sabrá qué ocurrirá con otros dos aliados fundamentales: uno de ellos es Jorge Difonso, históricamente vinculado al massismo bajo el sello de Unión Popular y el otro es Omar De Marchi, el referente del PRO en Mendoza.

De poco y nada sirvió la cena que Rodolfo Suarez, Cornejo, De Marchi y Mauricio Macri compartieron el jueves por la noche en la bodega Lagarde, en donde, a instancias del gobernador, el exintendente de Luján había sido invitado para distender la crisis en potencia y apostar a la unidad. En los hechos, poco y nada se habló de política en ese encuentro que fue más bien de tono social y que transcurrió por un largo anecdotario a cargo del expresidente de sus últimos viajes por Dubai y, por supuesto, una sinfín de comentarios vinculados al fútbol.

Sin embargo, donde sí se habló de política, fue en una reunión que mantuvieron Macri y De Marchi en donde se trató el tema de la posible ruptura de la coalición de gobierno de Mendoza como consecuencia de la disputa por los espacios. El exmandatario apostó por la unidad, pero aceptará el camino que elija quien, en los hechos, históricamente ha sido uno de sus principales referentes en la provincia.

En el fondo, la discusión es por una cuestión de protagonismos. De Marchi entiende que desde el punto de vista electoral es una figura de peso en el tablero y que una partida suya le ocasionará un daño importante en las urnas al gobierno. Cada vez que se plantea la discusión, el lujanino saca a relucir los trece puntos que obtuvo, él solo, en las internas de 2019 para gobernador.

“Si saqué trece puntos frente a la estructura del radicalismo en aquella ocasión ¿Cómo no voy a conseguir ahora dieciocho puntos para pelear por una banca en el Congreso?”, es lo que les arroja De Marchi sobre la mesa. Su lógica de razonamiento es, entonces, que su rédito electoral será mayor compitiendo por afuera de Cambia Mendoza de lo que obtendría quedándose adentro y aceptando lo que Cornejo y Suarez están dispuestos a darle.

Para los radicales, en este tironeo, la cosa es al revés y en la cerrazón a abrir espacios en las listas viene adosada una factura, además: le están cobrando a De Marchi la jugada de haberle planteado una interna a Suarez en la carrera por la gobernación a pesar de haberle pedido en aquella oportunidad que no lo hiciera. “Fue a la interna y le fue mal, muy mal. Ahora no hay chances de otorgarle la mitad de los lugares como sugirió en algún momento”, clausuran desde la Casa de Gobierno.

La figura del dirigente del PRO no es menor pensando en las elecciones. En el lote de las terceras fuerzas que están buscando asomar la cabeza, está la dupla que conforman Marcelo Romano y Mario Vadillo, que rompió con José Luis Ramón, que se escindió de Protectora y que ya selló un acuerdo con el Partido Verde. Su “plan A” fue siempre apostar a una ruptura de De Marchi, para luego convertirlo en candidato a senador nacional por ese sector y lograr lo que les falta a todos los que quieren terciar en la disputa: una figura de electoral de peso.

Si la sangre llegará al río solo el tiempo lo dirá. Aunque no queda mucho. Las definiciones se acercan y se estima que en los próximos veinte días se sabrá si hay acuerdo o no. En el camino, el gobernador trató de limar otras asperezas que se desencadenaron en estas semanas. Convocó a De Marchi para discutir acerca del salvataje de IMPSA, medida que fue duramente criticada por el diputado.

Ahora bien. Con quien Suarez no aspira a recomponer el vínculo es con Difonso, a quien responsabiliza por el fracaso del regreso de la minería a Mendoza en el fallido debate por la modificación de la Ley 7722 de diciembre de 2019. Desde aquella medida frustrada, el vínculo entre el gobernador y el exintendente de San Carlos es muy malo y, si bien Difonso respaldó la mayoría de las leyes del oficialismo en la Legislatura en este año y medio, el próximo 26, en una cumbre Unión Popular, podría definirse su salida.

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