Suarez y Alberto, unidos por el espanto tras la peor semana sanitaria desde que se inició la pandemia

Suarez y Alberto, unidos por el espanto tras la peor semana sanitaria desde que se inició la pandemia

El gobernador respaldó la decisión presidencial de imponer un encierro para frenar la ola de contagios de coronavirus. Pero reclamó que este sea corto en el tiempo y con ayuda económica nacional. El temor es que los casos suban aquí de la misma manera vertiginosa que crecieron en otras provincias.

Marcelo Arce

Marcelo Arce

Los unió el espanto de estar atravesando la peor semana sanitaria desde que se instaló la pandemia, Y en consecuencia la incertidumbre de no saber cómo afrontar el problema de las cifras récord de infectados y muertes con la cantidad, a todas luces insuficiente, de vacunas disponibles. No hay que buscar más allá para encontrar los motivos por los cuáles Alberto Fernández y Rodolfo Suarez se pusieron rápidamente de acuerdo el jueves, en una sesión de zoom compartida con otros gobernadores del país, que derivó en el confinamiento duro y por nueve días al que estamos sometidos desde este sábado.

El gobernador lo dijo sin muchos rodeos en esa reunión virtual: “La situación es crítica en Mendoza y en todo el país. Hay que tomar medidas y las tiene que tomar usted, presidente. Nosotros lo vamos a acompañar siempre y cuando estas sean cortas en el tiempo y, además, el Estado se comprometa a asistir económicamente tanto a las provincias como a los sectores afectados por el cierre”. Suarez fue el cuarto mandatario en tomar la palabra en pantalla después de sus colegas de La Pampa, Sergio Ziliotto; del chubutense Mariano Arcioni; de la rionegrina Anabela Carreras y del neuquino Omar Guitérrez. Y antes del jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta.

- Gracias Rody, fue la respuesta presidencial luego del respaldo.

El presidente sintió que había logrado algo que quizás había buscado y era el apoyo tanto de Suarez como de Rodríguez Larreta ante las medidas que se venían. Con ambos, luego de las últimas restricciones vigentes aplicadas hacia finales de abril, se había enfrentado por la resistencia a suspender la presencialidad en las escuelas. El mandatario mendocino tocó este tema cuando le tocó hablar. Pero Fernández lo cortó: “Dejemos la discusión de la presencialidad para otra oportunidad”, le dijo. Suarez acató y Rodríguez Larreta, a su turno, también.

Cambio 

Mendoza vuelve a subirse a una medida de confinamiento duro dispuesta a nivel nacional como manera de parar los contagios, luego de que desde aquí se apostara a una estrategia de convivencia con el virus y se dijera siempre que el objetivo era intentar que las restricciones que se aplicaran no terminaran afectando a la economía. En el mensaje oficial siempre estuvo el criterio de que así como la provincia salía de las restricciones, si la situación lo demandaba volvía a entrar. Pero el plan que se estaba siguiendo no contemplaba este tipo de decisiones drásticas y de alto impacto económico.

¿Qué pasó? El arribo desde el punto epidemiológico de un escenario previsible que impactó de manera muy fuerte en las provincias más grandes del país a mediados de la semana pasada y que, en el corto plazo, también iba a terminar repercutiendo acá. A bordo de ese tren a toda velocidad, los contagios en el área metropolitana de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe (en algunas zonas de Rio Negro y de Neuquén también se registró el mismo fenómeno) pegaron un salto muy fuerte entre martes y miércoles pasado. En nuestra provincia los casos subieron un escalón, no tan alto como en estas zonas muy afectadas, pero escalón al fin. Y la llegada del frío apuntaba a complicar mucho más este panorama.

El dato inquietante que compromete a todas estas áreas es solo uno: el aumento de la contagiosidad se explica por la predominancia de las variantes de Manos y la británica del virus que, en el caso de la Ciudad de Buenos Aires por ejemplo, ya explica entre el 25% y el 30% de los nuevos casos. En Mendoza se descarta que estas cepas están circulando y de manera importante, pero no se logra establecer todavía desde el punto de vista científico su magnitud.

La capacidad de procesamiento de secuenciación genómica del Instituto Malbrán es muy baja, por lo que se demora más tiempo del esperable el resultado de las muestras que se envían para su estudio. Sin embargo: de las pocas que se mandaron desde Mendoza, prácticamente todas arrojaron resultado positivo. Sabido es que estas cepas no solo son mucho más contagiosas, sino que afectan a personas más jóvenes y además están cambiando el mapa de la enfermedad. "El país está atravesando, en líneas generales, una onda epidemiológica que se va a agravar con la llegada del frío. Parar y desacelerar la circulación se hizo necesario y más que oportuno y de esa situación Mendoza no está aislada”, justifican las autoridades provinciales.

La clave del éxito de esta nueva etapa de la pandemia depende de dos factores. Uno ya es sabido, las vacunas. Y el otro, es el tiempo que dure el encierro. En unos días más, esta previsto el arribo de un cargamento importante de dosis de AstraZéneca que va a permitir avanzar con una campaña que desde el ministerio de Salud apuntan a concretarla de una manera más territorial y masiva, y que podría abarcar, hacia mediados de junio, al grupo etario que va entre los 50 y lo 59 años. Pero para eso habrá que esperar a que se cumplan los anuncios oficiales nacionales. Mientras tanto hay dosis de Sputnik para aplicar hasta el miércoles y, desde ese día, se producirá un nuevo bache.

Vacunas para Mendoza

Con cierta expectativa el gobierno provincial avanza en un acuerdo que podría reforzar los números de vacunados, que en Mendoza no llegan al 19% de los que ya tienen una dosis y apenas si rozan el 5% de los que lograron aplicarse dos. Desde hace unos días se viene avanzado en la firma de una carta de intención conjunta con la Ciudad de Buenos Aires para la compra de alrededor de 600.000 dosis de la vacuna CanSino, aunque la llegada de este lote no solo está sujeto a lo que puedan conseguir Suarez y Rodríguez Larreta en su negociación con el laboratorio chino CanSino Biologics que la produce. Si el gobierno nacional acuerda la compra de esta vacuna, como trascendió, ese principio de arreglo quedará sin efecto

Suarez se subió a la idea del cierre total por nueve días, porque entendió que el impacto sería menor ya que justo la medida abarcaba a dos fines de semana y a dos días feriados. Con lo cual, afectaría de lleno a solo tres días de actividad plena. Pero Alberto fue por más: anunció un fin de semana extra de encierro que no estaba acordado y eso generó la reacción del gobernador. Mendoza no adherirá en principio al confinamiento dispuesto por el presidente para los días 5 y 6 de junio, porque la afectación que sufrirían ciertas actividades después de estar tres fines de semana con las persianas bajas (la gastronómica por ejemplo) resultará letal.

Pero el tiempo es vital, asimismo, para que la gente cumpla lo que se le impuso y se logre el efecto deseado que es hacer descender la curva de contagios para sacar del nivel de compromiso severo en el que está el sistema sanitario. O dicho de otra forma: el plan podría llegar a dar resultado si esta nueva cuarentena no se extiende hasta lo intolerable nuevamente, como ocurrió el año pasado. Carla Vizzotti no contribuyó ayer a esta idea. La ministra de Salud habló de “cierres intermitentes” durante el invierno y advirtió que, en caso de ser necesario, se aplicarán medidas tan duras como las que nos rigen desde ayer.

Lo que dure el encierro determinará, desde ya, el tamaño del daño que sufrirán la industria, las empresas y la producción en líneas generales y cómo se reflejará esto en la recaudación de impuestos que, en la provincia, había experimentado una ligera recuperación durante el primer cuatrimestre de este año.

Sabido es que Suarez observa encuestas todo el tiempo y que en muchas ocasiones esos sondeos son la base de la toma de sus decisiones. El muestreo que más mira hoy, tiene que ver con el humor social y cuál es el orden de prioridades en las preocupaciones de los mendocinos. La inflación, es lo que domina por encima del funcionamiento de la economía e incluso ese ítem está muy por arriba en el ranking del temor a contagiarse de coronavirus.

En ese sentido,  el 78% dice que hoy le preocupa la suba de precios, mientras que 67% observa con alarma la situación económica del país y solo el 48% está pendiente de la pandemia. Para que el encierro funcione, tiene que haber una mayoría de gente convencida y que esté dispuesta a cumplirlo. Con este orden aparente de prioridades, esto es algo que hoy está en duda.

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