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Llamado de atención: crece el escepticismo y el rechazo a la clase política

La mayoría de los encuestadores coinciden en la percepción del crecimiento del rechazo a la política tradicional. Desde el año pasado comenzaron a detectar los primeros signos de enojo y escepticismo frente a la dirigencia política. La mayoría tiene más imagen negativa que positiva.
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Varios encuestadores comenzaron a detectar a fines del año pasado y principios de este un paulatino crecimiento del rechazo y descontento contra la dirigencia política. La mala performance económica del gobierno de Mauricio Macri y la pésima capacidad de gestión de Alberto Fernández y su gabinete parecen ser la génesis de ese malestar de amplios sectores de una sociedad golpeada por la recesión más larga en años, la cuarentena y el avance del virus.

Estos tibios indicadores del verano se han agudizado en los últimos dos meses. Hay una percepción que debe encender las luces de alarma: crecen los indignados que creen que los políticos “no están a la altura de las circunstancias”. El analista y encuestador Lucas Romero (Synopsis) comenta que en sus sondeos está notando “niveles altos de no voy a votar o no votaría, un claro síntoma de rechazo a la clase política”, además agrega que “venimos observando un fenómeno llamativo en la imagen agregada de los dirigentes políticos: hasta mediados de 2019 si caía el oficialismo de turno, subía la oposición, ahora vemos una caída generalizada de todos los dirigentes”. Si meten a todos juntos el derrumbe demuestra que la imagen negativa supera en 24 puntos a la positiva.

Mientras tanto, Hugo Haime destaca que hace tiempo que percibe el mal momento de la clase política. “El único dirigente que aún conserva una imagen positiva superior a la negativa es Horacio Rodríguez Larreta, aunque en las últimas semanas estamos detectando una caída en el jefe de gobierno porteño”, explica el encuestador. En la misma línea se anota su colega Germán Esponda quien viene anticipando desde enero que se viene deteriorando la imagen y la credibilidad de la dirigencia política. “Si solo Rodriguez Larreta mantiene un diferencial positivo, esto demuestra que la mayoría de los políticos tienen más imagen negativa que positiva, hay un descontento general más allá de lo mal que está el gobierno, la oposición tampoco se recupera”, agrega el titular de la consultora G y C Comunicaciones.

También fue contundente el encuestador Cristian Buttie al señalar que “claramente notamos un rechazo importante de abril a mayo en todos los dirigentes nacionales, todos cayeron más de lo que subieron en todas las provincias del país”. Agrega que “cayó Fernández, Macri y hasta Rodríguez Larreta, el grado de apatía es muy grande”. El director de CB Consultores que mide todos los meses a la dirigencia nacional y a cada uno de los gobernadores sostiene que “un dato para destacar es que hay rechazos en los dos frentes principales, los kirchneristas critican a Alberto, los votantes de Fernández desencantados con Cristina y en Juntos por el Cambio los macristas duros critican a Larreta, y los votantes del jefe porteño enojados por los ataques de los “halcones” a la gestión de CABA”.

A su vez la consultora Shila Vilker coincide en el rechazo y el escepticismo con la clase política, aunque sostiene que la representación aún no está en crisis. De todas formas, advierte que “estamos percibiendo una igualación de las dos partes de la grieta, el son lo mismo, una fracción de los jóvenes, segmento de 16/24, predominantemente masculino, ha adoptado ese discurso duro contra el FTD y JxC”.

El temor al regreso del “que se vayan todos” fue reflejado lucidamente por el periodista Iván Schargrodsky en su informe en el portal Cenital: “Fue la propia Cristina Fernández de Kirchner -que es, de la oferta electoral, la menos señalada como una insider- que se sorprendió por un crecimiento de casi 20 puntos en la opción 'ninguno' en un populoso municipio de la Provincia de Buenos Aires. El deterioro en la aceptación del oficialismo y la oposición no había sido capitalizado ni siquiera por las opciones de los márgenes". El riesgo de la antipolítica es algo que también moderó de prepo a Elisa Carrió. Explicitó la inquietud que la une con CFK: “La Argentina está inmensamente triste. Las personas mayores están como si les hubiera pasado un tractor por encima. Es terrible. En segundo lugar, hay bronca. Entonces, tristeza y bronca no son una buena combinación”.