Las difíciles decisiones que analiza el Gobierno para enfrentar la pandemia y la crisis económica

Las difíciles decisiones que analiza el Gobierno para enfrentar la pandemia y la crisis económica

Hay miedo por la pandemia, pero más preocupación por la inflación, el desempleo y la inseguridad. En el Gobierno de Mendoza aún no anunciarán restricciones más duras hasta analizar datos. Los tres problemas que la Nación enfrenta además de la pandemia.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

En la Macbook que está en el escritorio del gobernador Rodolfo Suarez hay dos estadísticas que funcionan como dos mapas de ruta que debe conjugar, aún cuando muchas veces pueden indicar caminos perpendiculares. Por un lado la situación sanitaria de la Provincia, que está en tensión, con los hospitales al borde porque la capacidad de respuesta del personal está al límite y, sobre todo, queda mucho tiempo de crisis aguda por delante. Del otro, la demanda principal de los mendocinos, según los sondeos de opinión: una crisis social y económica que no da muestras de salida; la inflación, el desempleo y hasta la inseguridad. Todos temas tan urgentes que preocupan aún más que el virus. 

La tensión que construyó el presidente Alberto Fernández sobre la administración de la pandemia entre "salud y economía" quedó demodé, sobre todo por la realidad que quedó tras esa política unidireccional. Por eso para Fernández, Suarez y todos los gobernadores es mucho más complejo el 2021: deben gestionar conviviendo con una pandemia que golpea más fuerte y con menos herramientas que el año pasado.

Suarez no tiene en mente tomar una decisión intempestiva. La ansiedad generada, sobre todo por las noticias de Buenos Aires, no se refleja en el cuarto piso de Casa de Gobierno. Creen que el tiempo transcurrido con las nuevas medidas no ha sido suficiente y quieren evaluar los resultados con más datos en la mano. Todo, mientras las presión desde los hospitales y centros sanitarios crece porque ya hay ocupación total en muchos lugares y el recurso humano está saturado. Las decisiones que analizan en los gobiernos son difíciles: cómo bajar la movilidad afectando poco la economía. Pero con otro factor más complejo: la reacción social. El temor a la desobediencia es clave a la hora de tomar decisiones. El Presidente carga contra los gobernadores por falta de control, pero muchas veces la situación también supera a los mandatarios provinciales.

Los tres problemas que golpean más que el virus

"Es la inflación", responden cuando se pregunta sobre prioridades en el Gobierno. Se trata de un problema que la Provincia no puede resolver y que es síntoma, señal de lo que se vive. "Los aumentos nos están matando a todos", repiten.

En verdad hay al menos dos variables extra pandemia que incluso pueden golpear más a Alberto Fernández que cualquier declaración de un opositor. En ese esquema hay tres datos clave. El primero es la inflación, como eje de los problemas de desmanejos económicos. Los aumentos están muy por encima de lo que preveía el Gobierno, aún con precios pisados. Cada punto de inflación repercute en aumento de la pobreza y la marginación.

Otro de las datos que preocupa a mediano plazo es el desabastecimiento de productos, que pueden agudizarse como resultado de la política de control de precios (como ya ocurrió). El efecto de las góndolas es más duro que cualquier análisis.

El tercero es el crecimiento de la conflictividad en manos de sectores políticos que están fuera del alcance del Frente de Todos, como ocurre en Neuquén con los trabajadores de la Salud. Ese conflicto ya se siente y se sentirá en todo el país con el desabastecimiento energético que va a generar. Ese problema ya se veía venir por la falta de inversión, pero ahora será peor por los bloqueos. 

En Mendoza descansan en parte sobre los problemas nacionales. Pero la crisis golpea también la puerta del edificio de calle Pelltier: solo Buenos Aires y Chaco tienen más personas bajo la línea de la pobreza que Mendoza, en la provincia para no ser pobre una familia debe tener ingresos mínimos por $55.002 y  por $22.001 para no ser indigente y la inflación en alimentos ya roza el 15%. "Hay hambre, preocupa el empleo. Esos son los problemas más graves. Con la pandemia la gente tiene miedo", responden. El miedo, justamente, no es buen amigo de las decisiones sensatas. 

Aún no viene lo peor

En un año de escasez, Mendoza podría estar viviendo los meses menos duros hasta que vuelva el verano. Es que la segunda ola comenzó con números que desbordan lo ocurrido el año pasado. Abril va a terminar como el segundo mes con más casos de covid desde que comenzó la pandemia en marzo del año pasado. Solo será superado con los datos de octubre. Nada indica que hacia adelante cambie la situación, sino todo lo contrario. 

De hecho se espera que en mayo haya un pico nacional y hacia los meses de invierno también. Por eso las medidas son progresivas y si hay que tomar alguna decisión más drástica para bajar la circulación de gente, la guardarán para más adelante. Entre las semanas 19 y 23 del año suelen comenzar los picos de contagios de enfermedades respiratorias. La pandemia rompió las previsiones, pero hacia esa fecha también se calcula que puede venir lo peor. 

En el Gobierno aseguran que la restricción de circulación por la noche ha tenido resultados porque bajó la movilidad. "No hay circulación en la noche y casi no se denuncian casos de fiestas clandestinas", aseguran. Igual, hay otros datos que marcan aumento de la movilidad en otros horarios. Según el informe de la Asociación de Clínicas, en la última semana la movilidad de las personas hacia centros residenciales creció un 9% respecto a febrero del año pasado (dato tomado como referencia porque aún no estaba la pandemia). A principios de abril había menos movilidad: en la semana que terminó del 8 de abril, ese dato era 3%. Sí hay menos movilidad hacia Parques, tiendas y lugares de trabajo. Es decir, hay más movimiento hacia casas y barrios que hacia lugares públicos. Los datos que generan alguna expectativa moderada son que la cantidad de casos diarios no ha crecido tanto en las últimas dos semanas y que el factor R tampoco se disparó. Todo, en un marco relativo. 

Suarez busca bajar la expectativa sobre "las medidas a tomar" para no generar una presión extra. La semana que viene vence el Decreto Nacional, pero las normas dispuestas por el Gobernador de Mendoza no tienen fecha de espiración. Aunque sí creen que a mediano plazo podrían ajustar las normas para bajar la circulación. Primero apuntarían al ámbito privado, a las reuniones "no reguladas" y todo lo que no afecte las actividades laborales. La restricción de circulación por DNI es una medida efectiva, pero que podría ser de las últimas en adoptarse. Es que creen que es complejo implementarla porque hoy están todas las actividades habilitadas y condicionaría una de las prioridades de Suarez y José Thomas: las clases presenciales

 

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