Vaca Muerta: la izquierda y el kirchnerismo extremo tiran más "petróleo al fuego"

Vaca Muerta: la izquierda y el kirchnerismo extremo tiran más "petróleo al fuego"

El conflicto social, sindical y político que incentivó el corte de rutas en toda la cuenca petrolera neuquina agrega, diariamente, un elemento adicional para que la situación se agudice y las fuerzas en cuestión extremen sus diferencias. Quizás, ante la proximidad del estallido, aparezca la calma.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

El corazón petrolero del país, Vaca Muerta, está siendo desbastado por un fortísimo conflicto político – sindical en el que también participan sectores siempre radicalizados de izquierda, el kirchnerismo nativo, los mapuches y sindicatos autoconvocados sin representación gremial.

La escalada del conflicto se inició por la primitiva reivindicación salarial aceptada por ATE neuquino, del 15% y un plus no remunerativo de $15.000 pesos en los primeros dos meses del año, y la posterior aparición de los sectores autoconvocados.

Pero todo explotó por el aire cuando el gobernador Omar Gutiérrez aceptó una petición de los no agremiados y los incorporó a la mesa de negociación. A pesar de haber presentado múltiples soluciones, el mandatario quedó entrampado entre la anarquía autoconvocada y la sorpresa del gremio estatal neuquino que se vio desautorizado por esta inesperada aceptación de los grupos que se escindieron de su representatividad gremial.

“Cuando se empezó a desmadrar, recién ahí vino a pedir ayuda”, dijo uno de los históricos referentes del Movimiento Popular Neuquino. La sorpresa dentro del oficialismo, fundamentalmente de los históricos que trabajaron con Felipe Sapag, primero, Jorge Sapag, después, y se acuerdan de la firmeza de Jorge Sobisch en cada situación semejante, dejaron de entenderlo.

Gutiérrez preside el partido, es el gobernador y tiene a su disposición todos los resortes del poder territorial. No lo usó ni lo usará, parece que le cuesta”, opinó la fuente consultada por MDZ.

Tampoco habría ayudado mucho el secretario general del gremio petrolero y actual vicepresidente del Movimiento Popular Neuquino, Guillermo Pereyra, uno de los mayores perjudicados por el conflicto en la Ruta del Petróleo que impide, desde hace diez días, el desarrollo de cualquier actividad en la cuenca del gas y petróleo que va desde Rincón de los Sauces hasta Cipoletti, en Río Negro, y tiene el corazón en Añelo.

“Estamos muy complicados… Por más del reclamo justo que disparó el pedido inicial, cuando se metió la Izquierda y los que quedaron afuera del sindicato, empeoró todo. No se puede llegar ni siquiera con medicamentos para nuestros pueblos”, expresó un referente local muy cercano a Pereyra.

Sin embargo, el jefe de los petroleros sindicalizados dejó hacer bastante en la cuando todo comenzó. Inclusive afiliados suyos han acompañado a los autoconvocados con viandas y comida. Recién esta semana se puso al frente de una solución al reclamar, vía judicial, el despeje de la ruta y la vuelta a la normalidad.

Sin embargo, no sólo están “los zurdos”, fogoneando los cortes, la anarquía y la convulsión social. Y, como siempre sucede en la Patagonia, cada sector es mucho más violento que lo que habitualmente se ve en otros lugares.

A ellos se suma la predisposición del kirchnerismo local, representado por Ramón Rioseco, actual legislador argentino en el Parlasur y ex intendente de Cutral Có quien activa, junto con el senador y mano derecha de Cristina Fernández de Kirchner, Oscar Parrilli, todo lo que tiene que ver con el desgaste auto infligido por Gutiérrez desde el inicio de la huelga.

En la explosión de los cortes de rutas hay otro actor a los que irrumpió entre el gobierno provincial y ATE: el ahora jubilado del EPEN, Empresa Petrolera de Neuquén, Alfredo Marcote, quien tiene en su haber la carga de haber provocado, por su incidencia en aquel conflicto, la muerte del joven Jorge Villalba, cuando en 2012 promovieron un apagón general de energía eléctrica al cortar un cable de alta tensión en El Chocón.

Villalba forma parte de la trágica lista de los muertos provocados por la radicalización sindical neuquina. La primera fue Teresa Rodríguez, en Cutral Có, en los inicios de la década del ’90, en los primeros piquetes que hubo en el país. El otro fue Carlos Fuentealba, el docente asesinado en abril de 2007.

Marcote es el disruptivo que, alentado por el kirchnerismo local, combate desde los “autoconvocados” y la disidencia de los trabajadores estatales contra Carlos Quintriqueo, el hasta ahora legítimo referente gremial provincial de ATE.

Quintriqueo es acusado por los parrillistas de “amigo de Gutiérrez” porque durante el año pasado, además de las paritarias de rigor, también trabajó para que el pago de los salarios llegara a tiempo a los 30.000 trabajadores estatales neuquinos. Sólo en la empresa petrolera provincial esto pudo darse. En el resto de la administración, el pago escalonado de los sueldos era habitual en todas las reparticiones.

Más allá de sus posturas, ni el sindicalista estatal ni su par petrolero, Pereyra, instigaron a las marchas y las protestas. Todo lo contrario. Y ambos lo hicieron no porque no querrían mejoras salariales, sino porque reconocían que las situaciones del estado provincial, por un lado, y de las petroleras, por el otro, no tenían cómo afrontar una paritaria en medio la crisis.

Ahí apareció Marcote. Y detrás de él se sumaron todos los sectores más radicalizados de la política y los sindicatos neuquinos, a los que Gutiérrez no contuvo de ninguna manera. Para peor, tanto los Judiciales como los legisladores aprobaron aumentos salariales del 25% y 30% respectivamente. Los que más ganan, ganarán más. Los médicos, docentes y policías, seguirán reclamando.

Por esto no sorprendió que Quintriqueo haya llamado a un paro por tiempo indeterminado para exigir una recomposición salarial no sólo para los médicos y los trabajadores sanitarios sino para todos los empleados públicos. En términos presupuestarios, esto significaría duplicar lo previsto para todo el año en curso en materia salarial.

“Esto lo tendría que haber resuelto el gobernador a los dos días, yendo a Añelo y destrabando el conflicto”, dijo una alta fuente del propio oficialismo, que todos los días ve en su ventana a los trabajadores reclamando, en la puerta de la Gobernación.

Él es uno de los tantos que recuerdan que, ante la pueblada de Cutral Có, el propio Felipe se apersonó a la ruta y terminó con el reclamo.

Ahora la huelga de ATE puede darle una nueva oportunidad a Gutiérrez. Si analiza los pedidos del sindicalismo estatal neuquino, el gobernador puede generar una nueva negociación que aísle a los sectores más radicalizados del conflicto, que tiene a las petroleras como las principales damnificadas pero también a toda una población que no puede llevar ni traer mercaderías, equipamientos o medicamentos de la zona más rica del país.

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