Un ministro quedó en la cuerda floja tras el anuncio de Alberto Fernández
La relación entre el presidente Alberto Fernández y el ministro de Educación Nicolás Trotta quedó resentida luego de que el mandatario nacional decidiera suspender 15 días las clases presenciales. La medida era desaconsejada por el titular de la cartera educativa, pero sus argumentos no fueron escuchados.

“El ministro de Educación creía que había que insistir más con las clases presenciales; pero las clases presenciales no son solo las clases presenciales: hay que ir a un colegio primario y ver el horario de salida de los chicos, ver cómo las madres se agolpan frente a la puerta, ver cómo de ese modo el contagio puede hacerse más fácil, ver cómo los chicos juegan entre sí cambiándose los barbijos, ver lo difícil que es”, explicó en Radio10 Alberto Fernández.
En la entrevista realizada por el periodista Gustavo Sylvestre reconoció que tuvo discusiones dentro de su equipo. “Si uno acuerda y después decimos que no estamos de acuerdo, entonces no entiendo para qué lo hacemos. Por eso esta medida no la consensué, la tomé yo y me hago cargo yo”, aseveró marcando también la falta de diálogo con el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta.
Pero en el caso de Nicolás Trotta, se trata de un integrante del propio gabinete del mandatario y esta situación lo ha dejado en una posición delicada. Sobre todo, porque ha sido desautorizado por el propio presidente en un tema que Trotta había defendido abiertamente.
Horas antes de que Alberto Fernández anunciara el cierre de las escuelas del AMBA desde el lunes que viene y por dos semanas, Trotta había expresado públicamente que las escuelas no son un lugar de contagio. "Lo que permite que la escuela siga siendo un lugar de bajo riesgo son los protocolos estrictos que hemos aprobado federalmente", manifestó en las redes.
Por eso su continuidad ha quedado en duda a raíz de las diferencias evidentes que existen con Alberto Fernández. Sobre todo, porque el mandatario parece haberle dado mayor relevancia a la postura que mantenían desde el entorno de Cristina Kirchner y Axel Kicillof, que pedían una suspensión de las clases.

