Se desató una carrera sin reglas para comprar vacunas pero faltan dólares, contactos y logística

Se desató una carrera sin reglas para comprar vacunas pero faltan dólares, contactos y logística

El Gobierno nacional "habilitó" la compra de vacunas por parte de las provincias. Pero creen que hay una intención de coparticipar culpas y agitar. Aparecieron "intermediarios" para vender, pero no confían. Mendoza busca contactos, pero la falta de dólares y la logística complican esos planes.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

Ocurrió una situación extraña. Las palabras del jefe de Gabinete Santiago Cafiero desataron una carrera para conseguir vacunas. Pero es una carrera, sin reglas ni hoja de ruta e incluso sin tener la certeza de los recursos. Cafiero aseguró que no hay ningún impedimento legal para que las provincias y los privados compren. Lo dijo con la picardía de alguien que tiene más información que el resto. Primero porque tienen mensurado el impacto negativo por el incumplimiento de las promesas del presidente Alberto Fernández. Y también por la dificultad que pueden tener los estados subnacionales para negociar. 

El Gobierno buscó coparticipar la responsabilidad del problema por no conseguir vacunas. En parte lo logró, porque ahora la demanda se diversifica. No solo se pregunta a la Nación sino a las Provincias. Pero curiosamente también lograron agitar la liberación del mercado de las vacunas en Argentina. "No es el mismo poder de negociación que puede tener la Ciudad de Buenos Aires que el Chaco", dijo un dirigente a MDZ. Curiosamente no es un dirigente kirchnerista, sino de Juntos por el Cambio. Roles invertidos según la situación. 

Tan eficaz fue la palabra de Cafiero que con una velocidad de relámpago aparecieron intermediarios que intentan negociar con las Provincias. "Aparecieron intermediarios por todos lados pero son muy informales. Levantás una piedra y alguien te ofrece vacunas, pero son poco serios", se sinceró un funcionario del Gobierno de Mendoza. La provincia comenzó a buscar canales más sólidos para intentar comprar. Pero con poco convencimiento filosófico. Rodolfo Suarez cree que la Nación debe ser quien concentre y administre las vacunas para evitar discrecionalidades y también para no compartir culpas. Aún cuando Mendoza podría estar mejor posicionada que otras provincias por tener, por ejemplo, oficinas y contactos comerciales en varias partes del mundo a través de Pro Mendoza y hasta haber logrado buenos acuerdos de renegociación de su deuda. El intento se va a hacer, pero es una carrera salvaje. La Nación tiene la última traba posible: liberar dólares y autorizar la importación.

La ley que el Congreso sancionó el año pasado para agilizar la llegada de las vacunas libera de aranceles de importación y otros obstáculos y le otorga a las provincias los mismos beneficios. Pero los dólares deben conseguirse por otra vía. Además, las vacunas se pagan por adelantado y en volúmenes que difícilmente Mendoza pueda alcanzar. Salvo que haya un "consorcio" de provincias. La desigualdad sería aún mayor. "Se están buscando vías serias y oficiales con los laboratorios. No es solo comprar o acordar una transacción. Está la logística y hasta conseguir los dólares", explican desde el Gobierno. 

Mendoza tiene 2 millones de habitantes. La población objetivo es de cerca de medio millón de personas entre adultos mayores, personal de salud, docentes, policías y otros que tienen funciones fundamentales. Hasta ahora han llegado 296.400 vacunas en total, según el monitor nacional de vacunas. No se corresponde con la cantidad de personas, porque incluye segundas dosis. Según esa misma fuente se aplicó al menos una vacuna a 176.054 personas y hay menos de 20 mil esquemas completos. 

Tensiones

Mendoza fue la provincia que más se diferenció de la Nación en la estrategia para enfrentar la primera etapa de la segunda ola. Fue una decisión osada de Rodolfo Suarez porque también asume riesgos al mantener con mayores aperturas y libertades la provincia mientras crecen los casos. El Gobernador interpretó a la Provincia como una unidad y por eso se autoexcluyó de la "zona roja" en la que sí están algunos municipios. Eso puede cambiar, pues las disposiciones locales no tienen fecha de vencimiento y son dinámicas. En 2020 habían decidido algo similar: evitar los paréntesis temporales y analizar día a día. 

La decisión no cayó bien en el Gobierno nacional, desde donde un día antes habían marcado que la provincia estaba complicada. Por eso en el anexo del DNU se incluyó a algunos departamentos del Gran Mendoza en el nuevo "aislamiento" selectivo, aunque con una división geográfica que hacía de imposible cumplimiento real las disposiciones. 

Desde el entorno de Alberto Fernández no hubo comunicación oficial con Suarez. Ni antes de emitir el DNU, ni ahora que las realidades normativas contradictorias conviven. 

Mientras tanto la segunda ola golpea fuerte. La contagiosidad se elevó fuertemente. Según el informe elaborado por las clínicas privadas, el factor R está por encima de 1,7. El ideal es abajo de 1. Los casos se duplicaron de una semana a otra y la capacidad de las terapias intensivas está al 71% en general, pero al 90% en el sector privado. Eso con todo el sistema de salud funcionando. Una de las primeras medidas sanitarias que se puede retomar es la suspensión de cirugías y otras prácticas. El sistema de salud tiene más recursos que en abril del año pasado y el personal está vacunado, el punto de partido es mucho más complejo. La demanda del sistema es mayor, el tiempo por delante con la crisis sanitaria es mayor que en 2020 y los gobiernos tienen menos herramientas sociales para ajustar. Alberto Fernández y Rodolfo Suarez saben que el margen de maniobra es corto. 

 

 

 

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