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Rusia negó una campaña para desacreditar a Javier Milei y lamentó que "enturbien las relaciones bilaterales"

La embajada rusa en Argentina apuntó contra un informe periodístico que denuncia una presunta red de información falsa promovida por Moscú para desestabilizar a Milei.

Dmitry Feoktistov, embajador de Rusia en Buenos Aires

Dmitry Feoktistov, embajador de Rusia en Buenos Aires

El Gobierno de Rusia apuntó duramente contra la denuncia de un consorcio internacional de periodistas que reveló la existencia de un supuesto grupo de espionaje ruso conocido como “La Compañía” que habría impulsado durante 2024 una campaña de desinformación contra el gobierno de Javier Milei, a partir de una filtración de documentos de inteligencia.

A raíz de esta publicación, el presidente buscó capitalizar la noticia criticando duramente contra los medios periodísticos, muchos de los cuales figuran en un listado que da cuenta de presuntos pagos para difundir esas noticias falsas.

En ese sentido, la embajada rusa en Buenos Aires emitió un breve comunicado en redes sociales, desmintiendo esta presunta red de espionaje: “Nos vimos obligados a prestar atención a la reciente publicación de una serie de los materiales antirrusos en los sitios web argentinos. Los 'investigadores' han reavivado una historia olvidada sobre una supuesta campaña de desinformación rusa, inflada artificialmente en junio de 2025”. “Como era de esperar, al igual que entonces, no se aportan hechos ni pruebas que respalden estas insinuaciones”, afirmaron.

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“El 23 de junio de 2025 la Embajada ya emitió un comentario detallado sobre este tema. En esencia, no tenemos nada que añadir hoy. Lamentamos que las posturas ideológicas vuelven a imponerse al sentido común, y que el deseo de enturbiar las relaciones bilaterales prevalece sobre la voluntad de desarrollarlas”, agregaron en el texto.

En ese escrito de mediados del año pasado, la embajada del Kremlin decía: “No podemos dejar sin atención la nueva espiral de la manía de espionaje antirrusa promovida por el artículo publicado el 22 de junio en el sitio web del canal Todo Noticias”. “En particular, este artículo afirma que los movimientos de la 'red de influencias' presuntamente liderado por el Sr. Lev Andriashvili e la Sra. Irina Yakovenko contaron con la aprobación y el respaldo de la Embajada de Rusia en Argentina”, se añadió por entonces.

Qué dice la investigación sobre la campaña rusa contra Javier Milei

De acuerdo a ese informe, las maniobras combinaron acciones de “guerra híbrida”: difusión de información verdadera y falsa, intentos de profundizar divisiones internas, apoyo indirecto a sectores opositores y promoción de tensiones con países de la región. Los informes mencionan además la elaboración de encuestas, reuniones con actores políticos y sindicales, y contactos con analistas vinculados a la oposición.

También incluyeron estudios sobre la capacidad militar-industrial argentina, los recursos energéticos en la Antártida y estrategias para influir en debates legislativos, como iniciativas contra un eventual alineamiento con Ucrania. Incluso se menciona un plan de respaldo a candidatos opositores en las elecciones legislativas de 2025.

La investigación se basó en 76 documentos a los que accedieron medios como openDemocracy, Forbidden Stories y Filtraleaks, liderado por Santiago O'Donnell. De acuerdo con esos reportes, “La Compañía” sería una estructura derivada del Grupo Wagner, reconfigurada tras la muerte de Yevgeny Prigozhin y bajo la órbita de organismos de inteligencia como el Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia, conducido por Sergei Naryshkin.

Se tratan de 250 artículos publicados en medios digitales argentinos entre junio y octubre de 2024, con un costo estimado superior a 280 mil dólares. La documentación también menciona pagos a cuentas en redes sociales y supuestos aportes para contenidos televisivos.

Los medios mencionados en la filtración rechazaron cualquier participación en estas maniobras y negaron haber recibido dinero por publicaciones. En muchos casos, señalaron que los contenidos fueron provistos por intermediarios sin identificación clara, por lo que daría cuenta de negligencia para publicar información sin chequear.

Pese a la magnitud de la documentación, los propios investigadores aclararon que no fue posible verificar de manera concluyente si los pagos consignados se concretaron ni quiénes habrían sido los destinatarios finales.