Ya adhieren forzosamente al Mendoexit la mitad de los mendocinos

Ya adhieren forzosamente al Mendoexit la mitad de los mendocinos

La mitad de los mendocinos ya está excluido y los niños son los más afectados. Aunque la pandemia es la excusa perfecta, en realidad la pobreza crece de manera sostenida con o sin aislamiento.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

Los números pasan de largo, como una aguja en un cuerpo con anestesia. Que el 44% de la población del Gran Mendoza viva bajo la línea de pobreza es solo una ratificación de lo que se vive a diario y se agudiza: Mendoza no alcanza para todos los mendocinos. Y, mucho peor, la mayoría de los niños de la provincia viven en hogares excluidos. El "mendoexit" ya existe y es forzoso. No se trata de que Mendoza quiera separarse de Argentina, sino de los mendocinos que Mendoza expulsa. 

La cantidad de personas registradas como pobres por el Indec están medidas por su nivel de ingreso. No se ahonda en las causas y mucho menos en otros detalles que hacen al deterioro de la provincia. El impacto de la pandemia parece ser la explicación sencilla. Pero resulta que la serie histórica del índice de pobreza ha crecido de manera paulatina y sostenida, sin o con pandemia. El temor que había el año pasado, como explicó MDZ, era que los nuevos pobres que generaría el aislamiento social y el cierre total de la economía no se transformaran en pobres "estructurales", es decir en familias que pierden recursos propios para salir adelante y suman carencias. 

Todos los datos apuntan a que esa idea no será cumplida. Desde principios de los 80 la pobreza creció y la economía se achicó. El primer golpe se dio con la desindustrialización ocurrida durante la dictadura (sin un modelo económico que lo reemplace). Pero acusar a ese pasado también es una respuesta fácil. Pasaron 45 años de democracia y la pobreza es política de Estado. El segundo impacto fuerte vino con la sucesión de hiperinflaciones y luego la herencia de la salida de la convertibilidad. La crisis del 2001 fue el impacto más grande. Pero luego ocurrió algo curioso: bonanza económica, boom de consumo, pero falta de desarrollo. La década ganada no se tradujo en mejores condiciones de vida para las generaciones que heredaron esa crisis. Por eso las carencias estructurales siguieron y las familias no resistieron ninguna de las crisis posteriores. 

Política de Estado

Los partidos populares hallan allí una clientela política fácil. Para los sectores más altos es un mundo desconocido y de difícil comprensión.

En tres años la pobreza creció un 50% en Mendoza. Pasaron dos gobiernos nacionales de distinto signo político y dos gobiernos provinciales de igual idea política y gestión. Nada cambió. En 2018 el 30,5% de los mendocinos eran pobres. En el primer semestre del año siguiente subió al 37,6% y Alfredo Cornejo dejó el Gobierno, a fines del 2019, con un 38,6% de pobreza. El impacto de la pandemia se sintió el año pasado y durante el primer año de Rodolfo Suarez siguió el aumento de la exclusión en Mendoza hasta llegar al 44,5% de personas que no tienen los recursos suficientes para vivir dignamente. La indigencia casi se duplicó en el mismo período y pasó del 3,2% al 5,9%. Se trata de personas que no tienen los recursos ni siquiera para comprar los alimentos. 

Es complejo hacer un análisis rápido. Pero en las mediciones hay particularidades. Mendoza es unas de las provincias con mayor pobreza del país. Solo tienen más población en esa condición el Gran Buenos Aires, y Resistencia (Chaco). Es decir, según el Indec, la provincia es la tercera con mayor pobreza del país. El año pasado los distritos que tienen más "espalda estatal" tuvieron menos impacto que las provincias cuya economía depende más de la actividad privada. Por eso, por ejemplo, la pobreza aumentó menos en provincias que tienen más coparticipación (ingresos asegurados) y empleo estatal, que en aquellas, como Buenos Aires y Mendoza, que están más desfavorecidas por la coparticipación. 

Esos datos se solapan con otros que tienen directa relación. Hace una década que no se genera empleo de calidad en Mendoza, la economía creció a un ritmo del 0,3% promedio, que en realidad es caída. Tanto, que la provincia tiene el mismo PBG que en 2007. Mendoza no alcanza para todos los mendocinos. 

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