Argentina padeciente: ¿habrá elecciones?

Argentina padeciente: ¿habrá elecciones?

"En agosto debe comenzar el proceso electoral con las PASO, la situación “obligará por DNU” a postergar las elecciones hasta mejores tiempos para el oficialismo, que perdería hoy la mayoría en una de las cámaras", dice Sergio Bruni.

Sergio Bruni

Cuando el 10 de diciembre del 2020 asumió Alberto Fernández, pensamos que una nueva oportunidad se abría en el horizonte argentino. No ignorábamos el singular origen de su candidatura. Una candidata a Vice que elige al candidato a presidente. Podría haber sido uno de los tantos inventos argentinos que-de haber funcionado-estudiarían los politólogos de buena parte del mundo.

Era una esperanza para salir de 10 años de recesión, de empresas asfixiadas por las cargas impositivas, exportadores que de tantas trabas y retenciones no podían exportar. Desocupación galopante y un fuerte aumento de la pobreza y de la marginación.

Haciendo gala de un discurso moderado y conciliador, pensábamos que venían mejores, capitalizando los errores del pasado y con la sapiencia que dan los años. Nos equivocamos. Fue solo una ilusión, una más que padecimos los argentinos.

Mucho antes de lo previsto, la guardiana cual diosa Némesis, puso las cosas en su lugar. El presidente Alberto, de carácter plácido y tono amigable, tuvo un repentino cambio de personalidad y un abrupto trastorno en sus decisiones políticas

A 8 días de asumir, el 18 de diciembre de 2020, hubo una feroz crítica de CFK a la CSJN, luego que confirmara la condena contra el exvicepresidente Amado Boudou. Desde entonces los ataques a la justicia independiente fueron en aumento horadando a unos de los pilares de la República. La designación del ministro Soria, en reemplazo de una moderada Marcela Losardo, será un duro golpe al poder judicial que pronto veremos en acción. Con Soria a la cabeza, la ilegalidad será la “nueva legalidad” en el país. El presidente del radicalismo, Alfredo Cornejo, en una reciente entrevista en un medio nacional, calificó al nuevo ministro como “un soldado para el plan de impunidad”. Padeceremos, no solo que los autores de actos de corrupción serán absueltos, sino, además, declaradas víctimas de un injusto asedio judicial.

Su política internacional no hay quién pueda explicarla, más aún en tiempos de pandemia y en plena negociación de la deuda externa. En su discurso del pasado 1 de marzo, sus breves expresiones sobre política exterior, fueron para el espanto: “Consolidamos un idealismo realista” o sea una contradicción en si misma. Bajo ese lema contrapuesto, el 24 de marzo anunciaba la salida del Grupo Lima, conformado por una decena de países americanos y la Unión Europea, que aborda la tragedia de la dictadura de Maduro en Venezuela y los modos para que retorne la democracia en aquel país. En términos practico, nos peleamos con el mundo, cuando estamos negociando con el FMI y necesitamos de vacunas, que no las fabrica precisamente Venezuela…Y como frutilla del postre, lo picudea al presidente de Uruguay en la reunión del Mercosur, por requerir una mayor flexibilización para los tratados de libre comercio.

La gestión de la pandemia ha sido pésima, casi un año de encierro con las consecuencias que conocemos. Perdidas de libertades individuales innecesarias. Menores sin clases con las secuelas psicológicas que implica. Miles de pymes quebradas. Fuerte caída del PBI, del 10,8% en el 2020. Pobreza y marginalidad como nunca se vio. Atropellos institucionales en nombre del Covid-19, como el paradigmático caso de Formosa, una dictadura dentro del territorio argentino, que ningún oficialista condena. La obscenidad de los vacunados Vip mientras millones de personas de riesgo esperan recibir la vacuna.

Los ciudadanos libres debemos estar atentos: la falta de vacunas o la imprecisión de la llegada de las mismas y la falta de un cronograma de colocación, bien podría ser la plataforma fáctica, para justificar el aplazamiento de las elecciones de este año. Todo indica que, en los meses de invierno, con la complicidad del gobierno por la falta de vacunación, la situación sanitaria será catastrófica. En agosto debe comenzar el proceso electoral con las PASO, la situación “obligará por DNU” a postergar las elecciones hasta mejores tiempos para el oficialismo, que perdería hoy la mayoría en una de las cámaras.

Héctor Schamis, académico argentino en la Universidad de Georgetown, señalaba en un meduloso análisis del gobierno y del país, “QUE UNA SOCIEDAD CIVIL DE BAJA INTENSIDAD ES UNA BUENA RECETA PARA EL DESMANTELAMIENTO DE LA DEMOCRACIA. La Grieta no es una ficción. De un lado nos encontramos quienes nos aferramos a los valores republicanos que consagró nuestra constitución, que creemos en el esfuerzo, el trabajo y en el mérito para superarnos. Del otro lado, los que se amarran a los postulados populistas, donde la pobreza, con excepción del buró gobernante, iguala a todos. Las libertades individuales y la propiedad privada están sujetas a permanentes controles o revisiones.

Quienes queremos vivir en los valores republicanos, es imperioso no quedarnos de observadores pasivos. Debemos ser más intensos que nunca, de lo contrario, más temprano que tarde, el final está anunciado.

Sergio Bruni
Dirigente radical

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