Crece el "secretismo" en el Frente de Todos y se muerden la lengua para preservar la unidad

Crece el "secretismo" en el Frente de Todos y se muerden la lengua para preservar la unidad

En el oficialismo todos saben de lo esencial que es la unidad. No sólo garantiza una posible victoria en octubre próximo, sino que los deja a todos a cubierto de cualquier destierro. Sin embargo, la desconfianza crece y solo la "presidenta" y su gobernador Axel Kicillof dicen lo que piensan.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

Los dirigentes que deambulan por el Frente de Todos, con mayor o menor responsabilidad gubernamental, miden las palabras, expresan sus pensamientos en privado y se asustan por el nivel de desconfianza y enojos que salen del Instituto Patria. Es, en definitiva, esta entidad virtual, que no dicta clase pero sí órdenes, la que conduce al Frente de Todos y tolera, o no, las reacciones, emociones y propuestas de sus respectivos aliados.

Cuando Sergio Massa era el disruptivo que avasallaba con su prepotencia y alentaba una ruptura final con el kirchnerismo, denigraba a quienes él consideraba “los machos del off”, por esta práctica tan habitual que tenían, y tienen, intendentes, funcionarios y todo tipo de dirigente político de confiar en el periodismo tanto o más que lo hacen con un psicólogo.

El off es la forma de vincularse con más confianza y, al brindar una información que puede ser considerada vital o en contra del proyecto por el cual se trabaja en ese momento, el reportero cuida su fuente como un bien vital.

Ahora él está cayendo en esa misma situación que criticaba, mientras que el resto lo sigue haciendo sin ningún tipo de culpa. No habla y sólo deja difundir cuestiones que lo ponen como del “lado del bien”, como ahora por la ley que modifica el mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias. Antes lo había hecho en contra del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela.

Pero todos sus voceros, oficiales, oficiosos o familiares, dejan trascender que su desconcierto para con las actitudes del presidente Alberto Fernández es mucho mayor del que observa de parte de su nuevo aliado, Máximo Kirchner o su madre, la otra “presidenta”, Cristina Fernández, quien ante los enojos que tiene con su compañero de fórmula ya rescata algunos valores de su antiguo verdugo.

Lo mismo sucede entre los intendentes y funcionarios albertistas de pura cepa. Pasa siempre luego de alguna reunión en la que Kirchner o Massa no participan. “La reunión de la semana pasada fue tranquila porque no estaba él”, dijo uno que ya no acepta la ambigüedad, que no es tal, del presidente de la Cámara de Diputados de la Nación.

El secretismo termina siendo una constante entre los protagonistas de la clase “media” del frentetodismo, que ya hablan de “los VIP”, donde claramente están los miembros de la fórmula presidencial, ubicando a Cristina en primer lugar, Massa, y Máximo Kirchner”; los de la “Alta”, en la que habitan Santiago Cafiero, Wado De Pedro y Axel Kicillof” y directamente la baja, a los que de vez en cuando les mandan un whatsapp.

En la franja intermedia articulan la mayoría de los intendentes, el ministro Gabriel Katopodis, máxima expresión de los moderados en el Gabinete, Jorge Ferraresi, Martín Insaurralde y Juan Zabaleta, entre otros. El último se transformó en el más “albertista” de todos.

Hay ejemplos que obligan a los que intentan ser más disruptivos y darle más musculatura al presidente Fernández a no exponer sus ideas. Le pasó a una persona de extrema cercanía al jefe de la Casa Rosada, quien planteó un proyecto para posicionar algunas ideas fuerza. Minutos después, uno de los amigos de Kirchner llamó a su jefe para interpelarlo y preguntar “¿por qué nos provocan así? ¿Nos quieren remarcar que nosotros no somos eso?”… La propuesta había sido, simplemente, hablar de transparencia y profundizar el diálogo con todos los sectores de la política.

Hace dos meses Zabaleta realizó un almuerzo para hablar de política y de la actualidad a la que invitó a su par y vecino de Ituzaingó, Alberto Descalzo, al ministro Katopodis y a Aníbal Fernández. Terminado el encuentro, recibió un llamado intimándolo a finalizar este tipo de encuentros. El intendente de Hurlingham bloqueó a su antiguo contacto, empleado en su tiempo de gloria de José Ottavis, el primer jefe de La Cámpora de la Provincia de Buenos Aires.

“El único que no se enoja si hablamos, si nos juntamos y no ve fantasmas es Alberto”, reflexiona un integrante de la clase media que también ha recibido algún llamado intenso de Máximo o de Sergio según haya sido el caso tratado.

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?