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Aislamiento voluntario, restricciones y clases en riesgo: los daños colaterales de la falta de vacunación

La falta de vacunas generará un recálculo de la estrategia sanitaria: muy distinta a la prometida en diciembre pero mejor que el año pasado. Igual, para muchos mendocinos el 2021 será similar al 2020. Las dudas en las escuelas y la posibilidad de un aislamiento voluntario.
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El Gobierno hizo una convocatoria que es de rutina, pero en realidad describe lo que pasa y va a pasar en Mendoza. Es una postal aparentemente minimalista: llamaron a las personas adultas a inscribirse en talleres virtuales. Sí, nuevamente a través de las pantallas. El 2021 será, para muchos mendocinos, muy similar al 2020 y para otros será más complejo. Es una de las consecuencias colaterales de la falta de vacunas y de un nivel de inmunidad significativo complica el futuro inmediato: los adultos mayores tendrán que volver a restringir su actividad, la educación podría tener restricciones y lo más complejo para el gobierno será calibrar la actividad; es decir cómo controlar la movilidad sin cerrar las actividades. El concepto de "aislamiento voluntario" de algunos grupos, el distanciamiento y los cuidados extremos es el camino. 

En Mendoza responsabilizan al Gobierno nacional por la falta de vacunas o por haber prometido algo que está lejos de cumplirse. Y en el mismo plano creen que la llegada de una segunda ola de contagios es obvia en el horizonte. En total hay 90.917 personas que han recibido alguna vacuna, es decir que ya han recibido algún grado de inmunidad. De ese grupo, 14.790 tienen las dos dosis sugeridas. Pero el problema mayor está en quienes tienen mayor riesgo frente al covid, es decir las personas mayores de 60 años. La mortalidad en esos grupos es mucho mayor y por eso son prioritarios. En Mendoza se abrió la vacunación para quienes tienen más de 70 años. De manera voluntaria se anotaron 118 mil personas para vacunarse (el universo rondaba las 200 mil personas, por lo que el grado de interés es altísimo). Pero habrá vacunas solo para la mitad: entre dosis aplicadas y turnos dados, hay algo más de 55 mil personas de esa edad con vacunas aseguradas. 

Hay 9 vacunas aprobadas a nivel global y que se comercializan. Argentina tiene convenio solo con tres proveedores de vacunas. Y en todos los casos hay mora en la entrega. La más expandida es la Sputnik, la más demorada la de AstraZeneca y la que tiene un uso restringido es la de Sinopharm. La falta de previsibilidad genera una enorme incertidumbre sobre cómo planificar en el Gobierno nacional y en la Provincia. 

Dudas en las escuelas

La "vacuna china" se aplica solo a docentes porque aún no está autorizada para mayores de 60 años. Según explicaron desde el Ministerio de Salud, ya se completó la primera etapa del plan: vacunación de directivos y docentes del nivel inicial. Allí hay una polémica por la estrategia. Es que se priorizó a esos grupos, pero en quienes están más expuestos son los y las docentes de nivel medio, que suelen recorrer varias escuelas.

Cada docente contagiado, afecta a distintos grupos de escuelas distintas. Incluso los directivos advierten un problema logístico que afecta la presencialidad hoy: la demora en la resolución de los casos sospechosos. Entre que se detecta alguien con síntomas, se hace el hisopado y se entrega el resultado pasa hasta una semana. En ese tiempo deben estar aislados todos los docentes que fueron contacto estrecho y los alumnos de todas las escuelas donde da clases el docente se quedan sin presencialidad. Por ahora la incidencia de casos positivos es muy baja, pero la repercusión del aislamiento de casos sospechosos es mucho mayor. 

Con el cese de la vacunación y la posibilidad de que a mediano plazo aumenten los casos, ya hay escuelas que preparan planes de contingencia por si hay que cesar con la presencialidad de manera temporal. 

La promesa grandilocuente realizada por Alberto Fernández está lejos de cumplirse. Pero hay datos que generan también una situación distinta a la del año pasado. El 90 por ciento del personal de salud de Mendoza ya está vacunado. Esto supone que habrá menos impacto en los recursos humanos críticos para enfrentar un pico de la enfermedad. Además, ya hay un entrenamiento logístico en el sistema de salud y recursos. Por el otro lado, la posibilidad de una expansión de otras sepas y más contagios genera incertidumbre.