El hecho que dejó en evidencia la doble vara de la política

El hecho que dejó en evidencia la doble vara de la política

Allá si, pero acá no. Esta semana volvieron a surgir las incoherencias que caracterizan a la dirigencia política en la provincia y el país. El blindaje al ministro Raúl Levrino es lo mismo que luego el radicalismo cuestiona a nivel nacional.

Mariano Bustos

Mariano Bustos

La doble vara de la política ha vuelto a mostrar la cara esta semana en la Legislatura provincial. Luego de más de tres años volvió a conformarse la Comisión Bicameral de Seguridad, un órgano que tiene la misión de ejercer de contralor del Ministerio de Seguridad. Sin embargo, en el primer día, el oficialismo ya se encargó de poner palos en la rueda y se escudó en tecnicismos para negar la visita del ministro de la cartera Raúl Levrino, a quien la oposición pretendía convocar para que rinda un informe de gestión. Lo llamativo es que a nivel nacional el radicalismo cuestiona la misma actitud que demuestra a nivel provincial.

La política tiene una doble moral que es replicada por la militancia pero deja de lado a la ciudadanía a la cual representa. Los legisladores han sido votados por la comunidad. No brindar explicaciones ante ellos es equivalente a negarle información a los ciudadanos.

A nivel nacional, los legisladores de la oposición han cuestionado al kirchnerismo y al gobierno de Alberto Fernández por las reticencias que presenta ante cada convocatoria para que un ministro se presente en el Congreso de la Nación. Pero paradójicamente en la provincia blindan al ministro de Seguridad y se niegan a habilitar su presencia en la Casa de las Leyes. 

Lo hacen con distintos argumentos. Asegurando que técnicamente no correspondía hacer una citación a la Bicameral de Seguridad sin que antes se fije un temario en la próxima reunión que tendrá lugar dentro de dos semanas. Pero al mismo tiempo el senador radical Diego Costarelli señaló ante la prensa que no corresponde citar al ministro hasta no analizar las respuestas que el Ministerio de Seguridad envió ante los pedidos de informes que presentaron diputados y senadores de la oposición.

Dilaciones, demoras, obstáculos, evasivas. El resultado es siempre el mismo: el silencio de Raúl Levrino. No solo ante un caso conmocionante como el femicidio de Florencia Romano. Levrino ha hecho culto del silencio desde el primer día de gestión.

De nada sirve discutir de quién es la responsabilidad de que la Comisión Bicameral de Seguridad haya estado paralizada durante años. Puede haber existido falta de voluntad política del oficialismo o quizás la oposición nunca se preocupó en activarla. Pero está aclaro que tampoco tiene sentido que funcione a medias o que se ignoren las solicitudes cuando incomodan al gobierno.

"A nivel nacional vamos a seguir pataleando para que vayan los ministros al Congreso", afirmó fuera de micrófono un legislador minutos después de negar el pedido de la oposición para que Levrino vaya a la Casa de las Leyes. Ese es el cassette de la política que se repite a lo largo del país y en dónde ya no importa quién ocupe el rol de oposición y quién sea el oficialismo, el cassette siempre parece ser el mismo.

 

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