El no a la reforma: Suarez y Anabel pueden festejar, aunque nadie gana

El no a la reforma: Suarez y Anabel pueden festejar, aunque nadie gana

El PJ dijo que no a la reforma de la Constitución. A pesar del fracaso, en el oficialismo creen que "le harán pagar el costo" al peronismo por no achicar el gasto político. El PJ sigue en su zona de confort: negar todo, aún en contra de lo que piensan. Una reforma con eslogan engañoso que fracasó.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

El resultado es el mismo, pero hay cambio en la velocidad. Los proyectos en Mendoza fracasan antes de arrancar ahora. Es lo que le pasó a Rodolfo Suarez con la propuesta de modificar la Constitución, que fue presentada el año pasado pero que esta semana, según la intención, iba a comenzar a discutirse esta semana. El Frente de Todos dijo que no de cuajo; no habrá debate y la Constitución más antigua del país seguirá igual. 

El PJ dice desconfiar, que el gobierno busca dañar la representatividad y que el proyecto no responde a las necesidades institucionales de la provincia. Pero no hubo propuesta alternativa ni sugerencias, a pesar de que ese partido se proclama reformista. Antes de la negativa, en el Gobierno hacían una curiosa interpretación sobre el futuro de la reforma y los costos políticos. Creían que ganaban si la reforma se hacía y también si no se hacía. La teoría era que si el PJ se negaba, podrían hacerle pagar el costo de "no querer reducir el gasto político", una demanda a flor de piel de parte de la población. De manera rápida y furiosa, el PJ rechazó la posibilidad de una reforma parcial.

Suma cero

Las dos principales fuerzas políticas de la provincia hicieron pesar una de las cartas que tenían en esa y todas las negociaciones: la especulación política. En cualquier tranza o rosca, el costo y beneficio que cada fuerza pueda tener con las decisiones es parte del juego. Negarlo sería de necios. En Mendoza prima ese argumento por el resto.

El Gobierno prefiere ponderar su idea de "ganar aún en el fracaso" antes que concretar una reforma. Tanto, que, por ejemplo, se obvió el trabajo realizado durante la gestión anterior (encabezado por Laura Montero) y se centró la idea en el eslogan de la reducción del gasto político. En verdad la propuesta apuntaba mucho más a un cambio brusco en la representatividad que en el gasto. El eslogan usado era engañoso: la Legislatura gasta mucho más en temas invisibles (como contratos ) que en cantidad de legisladores. La propuesta de Suarez cambiaba el sistema político y la representatividad, con algunas virtudes (como el nuevo esquema de distritos) y defectos (bajo poder de la Legislatura).

El oficialismo no puede obviar las carencias políticas propias y cargas solo en la oposición la inamovilidad de Mendoza. Suarez colecciona una lista de choques con iniciativas propias. Allí hay un concepto clave. Gobernar no es solo proponer, sino ejecutar. 

El peronismo, por su parte, aprovecha y bocha una iniciativa de Suarez (otra) aún antes de sentarse a negociar. No hubo "Pacto de la Puntilla", ni acercamientos oficiales. Apenas algunos diálogos informales por teléfono. "Estamos de acuerdo con reformar la Constitución", aseguran. Pero dicen no. La Legislatura podría ser el ámbito de discusión para abrir el juego. Debatir no es aprobar. El peronismo halló una zona de confort: negarse a cualquier tema propuesto por el gobierno. Aún en contradicción con convicciones propias. 

El Gobierno podrá tener su eslogan contra el PJ. El peronismo suma a su charretera otra medalla de fracaso de un gobierno al que se opone. Suarez y Fernández Sagasti pueden festejar. Como explicó en MDZ el politólogo Julio Aguirre, la política de la suma cero se pondera; Mendoza pierde. 

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