Diego Santilli, Jorge Macri y un cargo legislativo "rotativo" para que no se enoje nadie

Diego Santilli, Jorge Macri y un cargo legislativo "rotativo" para que no se enoje nadie

Finalmente la sangre no llegó al río. Diego Santilli y Jorge Macri llegaron a un empate muy sui generis por la conducción del Senado de la provincia de Buenos Aires. Alejandro Rabinovich, impulsado por el Colo, y Cristian Gribaudo, con el aval de Macri, van a compartir el cargo con rotación.

Beto Valdez

Beto Valdez

Luego de varias reuniones, discusiones y mucha rosca, Diego Santilli y Jorge Macri acordaron un empate para poner al presidente del bloque de senadores de Juntos en la provincia de Buenos Aires, cargo estratégico ante la paridad con el Frente de Todos. La salida de Roberto Costa abrió una discusión muy fuerte entre dos de las figuras más importantes del PRO que terminó con cambios rotativos.

Santilli, junto al intendente de General Pueyrredón, Guillermo Montenegro, venían impulsando al marplatense Alejandro Rabinovich para presidir esa bancada. Su perfil generaba ciertas resistencias porque se lo considera con “poco peso político” como para reemplazar a un lobo de la política como Costa que llevaba décadas en el Senado bonaerense. Además, tampoco generaba entusiasmo que los dos presidentes de los bloques en la Legislatura fueran de la Quinta Sección Electoral y sobre todo de Mar del Plata.

En la Cámara de Diputados, reeligieron a Maximiliano Abad al frente de la bancada de Juntos, titular de la UCR bonaerense y también oriundo de Mar del Plata. Se sospechaba de un pacto entre Montenegro y Abad. Mientras tanto, Macri y Daniel Angelici impulsaban a Cristian Gribaudo en lugar de Rabinovich. Gribaudo encabezó la lista de la Primera Sección Electoral y exhibe más experiencia política que su contrincante.

Finalmente se encontró una fórmula para evitar la colisión. El viernes arranca Rabinovich conduciendo a los senadores de Juntos, pero deberá compartir el cargo con Gribaudo. Es decir, van a rotar. “Un rato para cada uno así no se queda enojado nadie”, comenta un vocero del PRO. Otro referente plantea que “los egos y las peleas llevan a situaciones como estas donde un cargo muy importante queda bicéfalo y dejas dudas frente al oficialismo”. Cuestiones de la vieja política que siguen vigentes y no se revierten.

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