Aparece el primer atisbo de rebelión suarista de cara al 2023

Aparece el primer atisbo de rebelión suarista de cara al 2023

En el arranque de la carrera por las candidaturas dentro del oficialismo, el gobernador avaló la implementación de la boleta única que podría terminar disminuyendo el peso de los aparatos en una PASO. El cornejismo no se opone aunque no le gusta la medida, Cornejo define su cargo en el Congreso.

Marcelo Arce

Marcelo Arce

Los dos, Rodolfo Suarez y Alfredo Cornejo, vienen manteniendo sus diferencias en silencio. Saben que lo peor que le puede pasar al radicalismo mendocino es repetir la historia, como aquella recordada disputa entre Roberto Iglesias y Julio Cobos que derivó en el regreso del peronismo al poder en 2007.

Como ya se dijo en ocasiones anteriores en esta columna, hasta aquí los roces entre el gobernador y el ex estuvieron más vinculados a cuestiones de ego que a situaciones relacionadas con la política y si la sangre no llega al río, fue porque ambos están respetando el acuerdo que hicieron allá por 2019 (que tuvo su origen en realidad años antes tras la muerte de Víctor Fayad) a través del cual entendieron que, si trabajaban juntos, los dos llegarían lejos.

Pero un atisbo de rebelión suarista comenzó a detectarse este sábado y revela que se le hará muy complejo al oficialismo la tarea de acallar la discusión interna por las candidaturas para la gobernación hasta finales de 2022, como pretende el propio gobernador. Empujado por el radicalismo de Capital, Suarez avaló la implementación de la boleta única para las próximas elecciones que tiene un contenido institucional no menor: si se termina aprobando de una vez por todas este sistema largamente reclamado desde distintos sectores, Mendoza abandonará las listas sábanas.

Pero este debate que tomó fuerza en el Congreso de la UCR de este fin de semana, está planteado en otros términos mucho menos republicanos. La boleta única es una forma de votación que permite diluir el peso de las estructuras partidarias en una elección interna, por ejemplo, y puede terminar favoreciendo a las minorías en su lucha contra el “aparato”. O dicho de otra forma: es un mecanismo que podría terminar afectando el poderío de Cornejo y de su candidato en 2023, ante una definición de candidaturas que apunta a decidirse en una PASO.

No fue en vano que el planteo surgiera de Capital, desde dónde ya está anotado en la competición el intendente Ulpiano Suarez. Sin embargo, ya lo venían reclamando otros como Luis Petri, quien también se apuntó, Y Omar De Marchi, quien hasta aquí había realizado la movida más concreta detrás de la boleta única. La impulsó en la Legislatura y había amenazado incluso con presentarse por fuera de Cambia Mendoza si no le habilitaban esa regla de juego. Quizás el gobierno se debe haber enterado, pero el líder del PRO tenía previsto lanzarse fuerte antes de fin de año subido a este pedido. 

El cornejismo, por supuesto que no dará señales de estar en contra de una iniciativa que en definitiva apunta a mejorar el sistema democrático y que además fue impulsada en su momento por el propio diputado a nivel nacional. Pero está claro que no le gusta nada el panorama: la decisión del gobernador apunta a reforzar en buena medidas las chances de su sobrino intendente, a quien respalda en una carrera en la que por el otro andarivel viene corriendo Tadeo García Zalazar, apoyado en Cornejo.

Cornejo, por estos días, tiene otro frente que atender. Viene peleando por ocupar algún cargo en el Senado a partir del 10 de diciembre por una cuestión de proyección política personal, como forma asimismo de posicionar al sector que lo apoya internamente en la UCR y que está enfrentado a nivel nacional con el del jujeño Gerardo Morales.

El objetivo es conseguir presidir el interbloque de Juntos por el Cambio en la Cámara Alta para, entre otros objetivos, mantener una vocería política que hasta hoy sostuvo por ser el titular del radicalismo. El exgobernador sabe que terminar como senador raso lo dejará sin tribuna pública y eso además lo excluirá de la mesa de conducción nacional del frente opositor. Esos dos factores terminarían influyendo en lo que es su objetivo de mediano plazo: posicionarse como presidenciable para 2023 y avanzar en esa aventura hasta donde su propia capacidad política y la rosca partidaria lo lleven. En esto ya se sabe algo, por más que aún falte mucho, si esa jugada no prospera, el camino de vuelta a la gobernación para Cornejo es una alternativa válida.

En el arranque de la intentona nacional el camino aparece minado. Los radicales están velando las armas hasta el lunes, en donde terminarán definiendo a sus nuevas autoridades de bloque y en un escenario que fue de muchísima tensión interna en los últimos días. El sector en el que está enrolado Cornejo y que está encabezado por Martín Lousteau, reclama la conducción de los bloques legislativos bajo el argumento de que a ellos los avala el respaldo popular obtenido en las últimas elecciones en sus provincias y una de las espadas del grupo, Emiliano Yacobutti, hasta encabezó un levantamiento de una veintena de legisladores propios para romper el bloque en Diputados y  oponerse a la designación de Mario Negri. Del otro lado le contestan con el clásico “poroteo” radical, en dónde Morales ya se aseguró las voluntades de legisladores necesarias como para sellar la designación de Negri y asegurarse asimismo la continuidad de Luis Naidenoff en el Senado.

Lousteau y compañía recibieron otro golpe este fin de semana. El radicalismo porteño, luego de casi veinte años, perdió el control de la Juventud Radical y una dirigente correntina que responde al gobernador Gustavo Valdez, Valeria Pavón, fue elegida como presidenta del espacio. Los dos mandatarios opositores, el correntino y el jujeño, vienen de compartir una gira por países de Europa hacia dónde viajaron para captar inversores para sus provincias. Había una reunión pactada entre Cornejo y Morales para discutir las designaciones en el Congreso y también la otra puja que se viene como la renovación de autoridades para el Comité Nacional que se realizaría el 17 de diciembre. Pero Morales regresó del exterior y al mismo tiempo que pisó Buenos Aires, se subió al avión de la gobernación y voló a Jujuy sin rosquear con nadie.

Este sábado el clima de enfrentamiento se agravó por la forma en que se llevó adelante el encuentro para definir a las nuevas autoridades de la Juventud, que fue por momentos tenso y por otros un tanto violento por la aparente decisión de los partidarios de Lousteau de impedir el ingreso de los opositores al plenario, Eso no hizo más que enfurecer a los senadores radicales que no quieren a Cornejo presidiendo el interbloque, quienes lanzaron un pedido a Morales para que no negocie nada con el mendocino.

Otras voces apelan a la cautela. Como parte de un acuerdo en ciernes, está sobre la mesa también la alternativa de que la santafesina Carolina Losada (aliada de Lousteau) sea finalmente la vicepresidenta de la Cámara, otro de los cargos que están en disputa, y de esta forma Morales se garantiza que tanto Conejo como Lousteau no bombardearán desde afuera a la futura conducción del radicalismo que, seguramente, terminará encarnada en el jujeño. Pero un dato surgió en las últimas horas: para terminar de romper el débil respaldo que el mendocino consiguió entre sus colegas de cuerpo hasta aquí, le ofrecieron a Mariana Juri ocupar la secretaría del bloque. Es casi un hecho que la ministra de Suarez  no aceptará, porque de lo contrario eso representaría un tiro de gracia para las aspiraciones del exmandatario que  aparece con grandes motivaciones a nivel nacional a futuro. Pero con un presente político demasiado complicado.

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