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La duda que inquieta a Rodolfo Suarez y también a quien gobierne en el futuro

El deterioro productivo de Mendoza se siente y crece la pobreza en la población, la infraestructura y la vida cotidiana. El problema es que lo que piensan los emprendedores, los que toman decisiones y la población corre por carriles separados.

Lo que ocurre en la Patagonia mendocina, en Malargüe, es simbólico y grafica parte de los desacoples que hay entre lo que se menciona y lo que ocurre. Mientras que en el Gobierno suelen poner a la explotación petrolera en Vaca Muerta como uno de los pilares del futuro económico, los únicos equipos para explotar esa formación (vía fractura hidráulica) fueron desmantelados porque no era económicamente rentable y los resultados no eran los esperados. "La lengua mendocina de Vaca Muerta está más muerta de lo esperado", ironiza un referente del sector. No es una visión definitiva, pero sí una muestra de lo que ocurre: algunos de los recursos a los que la provincia estaba acostumbrada a recurrir están agotados y ya no generan el empleo ni la riqueza prometida. En el petróleo, por ejemplo, Mendoza tiene una participación cada vez más marginal. 

El debate sobre "de qué va a vivir Mendoza" aburre por lo redundante. Y seguirá igual, pues hay un enorme desajuste entre lo que demanda el sector productivo, lo que piensan quienes manejan la matriz de decisiones y lo que quiere o dice querer la comunidad. El tema de discordia que más grafica ese desacople es la minería, actividad que dirigentes políticos y económicos quieren impulsar pero que tienen negado públicamente. Pero no es lo único. 

Los proyectos de fracking en Puesto Rojas fueron dejados de lado. 

El nuevo ministro de Hacienda, Víctor Fayad, fue franco. Mendoza "vivía" del petróleo, pero el petróleo se está acabando. Hay perspectivas con actividades que son incipientes, como la industria del conocimiento y el cannabis, pero por una cuestión de volumen, del impacto general que tienen, no alcanza. El turismo es la "tierra prometida", pero también tiene limitaciones por infraestructura, condicionamientos nacionales (por conectividad y competitividad) y capacidad de respuesta. Rodolfo Suarez tiene un problema que heredó y que también trasladará a quien lo suceda. La provincia extingue su potencial productivo para generar valor, empleo y desarrollo.  

Lo cierto es que Mendoza hoy no alcanza para todos los mendocinos. No es solo porque como refleja el INDEC y sobre todo el observatorio de la deuda social de la UCA, hoy 6 de cada 10 niños viven en hogares en los que no les alcanzan los recursos económicos para tener bienes y servicios mínimos. También porque hay más de un tercio de la población que fue marginada de la vida productiva, el acceso a derechos mínimos y posibilidades de soñar con un futuro mejor para sus hijos. 

A la Provincia le va bien cuando exporta, pues siempre puso como base económica virtuosa vender. Sea enviando productos, o trayendo turistas. Según el informe anual del Consejo Empresario Mendocino sobre exportaciones, también se deshilacha ese perfil. Mendoza está en séptimo puesto en cuanto a exportaciones, en una lista encabezada por Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, "pero se sitúa en el duodécimo puesto en el ranking nacional de exportaciones por habitante". "Mendoza exportaba USD 1.001 por habitante hace diez años y hoy exporta solo USD 678/hab., por debajo del promedio país que alcanza los USD 1.210. Este desempeño resulta pobre al compararlo con países vecinos o de la región, como Chile (USD 3.752/hab.), Uruguay (USD 1.973/hab.) y México (USD 3.239/hab.). Nuestras exportaciones representaron el 2,5% de las ventas de Argentina al exterior en 2020, siendo esta participación inferior a la del Producto Bruto Geográfico (PBG) en el Producto Interno Bruto (PIB)", explican desde el CEM.

El deterioro se ha cocinado a fuego lento, pero constante. Mendoza era el 4% de la economía nacional. Hoy la provincia tiene una participación menor al 3% de la riqueza nacional. El empleo de calidad se ha deteriorado tanto, que existe la misma cantidad de trabajadores en el sector privado que hace 10 años. Solo creció el empleo público; tanto que ser trabajador estatal pasó a ser aspiracional: es más valorado un trabajo cercano al gobierno que en una empresa privada; también porque probabilísticamente es más factible que se consiga un puesto en la nómina que depende de la política que del sector productivo. 

"Entre 2012 y 2020, el trabajo registrado aumentó un 9,7% en Argentina. En ese período, la cantidad de asalariados registrados privados se redujo un 2,9% (176.000 puestos de trabajo) y la cantidad de independientes autónomos se contrajo 5,4% (22.000 personas). Por su parte, el sector público creó 641.000 nuevos puestos de trabajo asalariados (+24,2%). Con ello, 3 de cada 5 de los empleos creados a nivel nacional en el período se originaron en el sector público", dice el informe anual del CEM. Mendoza también va en un camino similar. "Según el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) Mendoza destruyó 10.000 puestos de trabajo asalariados privados registrados entre 2011 y 2021. En contrapartida, punta a punta, se advierte el crecimiento del 2,8% del empleo público provincial (2011-2015: +9,7%; 2015-2020: -6,3%) y un aumento del 13,8% del empleo municipal", se agrega.

Corto plazo con incertidumbre

Mientras, hay un corto plazo para gestionar. La provincia se ha concentrado en la administración; pero la administración de un volumen de riqueza cada vez más chico. Ordenados, pero pobres. Según Fayad, tienen todo preparado para no depender de la Nación, pues no hay expectativas de que se rompa el cerrojo de transferencias extraordinarias. No dependerá de recursos nacionales para sobrevivir, pero los recursos no alcanzarán en general mucho más que para sobrevivir. "Hay mucha incertidumbre sobre lo que pueda pasar el año que viene", aseguró Fayad en MDZ Radio. 

Víctor Fayad y Lisandro Nieri "lidian" con los recursos escasos. 

Sin presupuesto nacional, el volumen de recursos discrecionales que tendrán Alberto Fernández y Juan Manzur para repartir será mayor. Difícilmente vengan a Mendoza. La reactivación del turismo receptivo es la gran esperanza, pero el impacto de la pandemia se sentirá. 

Suarez apuesta a proyectos que también están rodeados de incertidumbre. Uno de ellos es Portezuelo del Viento, obra que cada día se acerca a ser más algo del futuro inquilino del sillón de San Martín que del propio mandatario. Los dólares se acumulan en el fideicomiso. Pero la obra no arranca, ni arrancará pronto. Aunque hay dictamen de la Comisión de Adjudicación, Suarez no lo ejecuta. Los temores políticos siguen en pie. El único oferente, la UTE liderada por la china Sinohydro y secundada por IMPSA, CEOSA y OA, ejecuta algunos movimientos como si ya fuera la contratista, pero sin contrato. Por eso, por ejemplo, lanzó un concurso privado para que alguna consultora haga estudios clave para la letra chica y la ejecución de las obras. 

Se trata nada menos que de la ingeniería de detalle y constructiva, proceso que puede derivar en cambios significativos en los trabajos y el presupuesto. Tanto que, según se prevé en extremos que son poco probables pero existen, hasta podrían derivar en la inconveniencia de la realización. Hay 4 estudios clave: Ingeniería de Proyecto de la represa; Proyecto Básico y ejecutivo de Línea de Transmisión y Estaciones Transformadoras);lo mismo para las obras viales y también con la construcción de la Nueva Villa Las Loicas.

La obra prometida que tardará en llegar. 

Lo que tienen que hacer las consultoras elegidas es revisar el proyecto, cruzarlo con la "realidad" del terreno y las posibilidades y replantear lo que sea necesario. Pero hay más. Deben realizarse nuevos estudios geológicos y geotécnicos para garantizar la seguridad y otros aspectos de la futura presa. Allí se hacen cálculos y hay un margen de error finito: si se supera el umbral establecido, la obra pasaría a ser inviable. En el Gobierno creen que se trata solo de estudios de rutina, porque confían en la solidez de los trabajos previos. De igual manera, todos esos procesos representan tiempo; tiempo que corre luego de firmar el contrato. 

En el medio se mantiene la presión interna para que los recursos se usen para otra cosa porque consideran poco eficiente a Portezuelo (en cuanto a la cantidad de recursos a asignar, valor y demanda de energía y demora en el llenado, entre otras cosas). Suarez obvia esa idea y avanza en una fluida relación con los futuros constructores. Sí se mantiene el temor legal por futuros conflictos que demoren aún más todo o que puedan generar perjuicios económicos. 

Intendentes ricos y un año político duro

La hacienda provincial tiene problemas, mientras que los municipios viven una situación más holgada, con menos responsabilidades. Hay comunas con un ahorro superior a tres nóminas salariales. Ahora Suarez busca que los intendentes se hagan cargo también y ayuden con esos recursos. Por eso, por ejemplo, pidieron que inviertan en mejorar las escuelas, uno de los problemas más agudos para mejorar la educación. 

En ese camino de transferir responsabilidades también hay algunos topes, pues el oficialismo tendrá en 2023 un desafío político clave al intentar mantener las comunas del Gran Mendoza donde no se reelegirán los intendentes. Por eso también quieren tener margen de maniobra para "invertir" en la búsqueda de votos. 

El 2022 no será un año electoral, pero sí muy político. Cambió el panorama gremial y ahora, por ejemplo, el brazo opositor con mayor poder es el SUTE, que será gobernado por el kirchnerismo. También las peleas internas de Juntos por el Cambio, que tanto incomodan a Suarez, jugarán en la toma de decisiones y exigirán un equilibrio complejo al gobernador.