La CGT busca apoyar a Alberto Fernández para quitarle poder a uno de sus aliados
"Simplemente es una marcha por el Día del Militante", le dijo a MDZ un importante referente sindical de la provincia de Buenos Aires, vinculado al gremio de Hugo Moyano. Sin embargo, segundos después, aclaró: "Es una marcha por el día del militante peronista, peronista, peronista".
"No es el día de cualquier otro militante. Peronista, militante peronista", siguió remarcando. Es que él, al igual que el 95% de la dirigencia obrera no quiere saber nada con el cristinismo, porque "con Néstor jamás hubiera pasado esto". Incomprobable, pero es su palabra contrafáctica.
Para el gremialista "esta es una buena señal que damos desde el movimiento obrero, porque también se suman los chicos de La Cámpora. Todos los medios hegemónicos estarían esperando que nos tiráramos de los pelos y nos estemos matando y no es así. Estamos bancando al Gobierno peronista que tiene dos años por delante y tiene que gobernar por dos años más".
Esta es la preocupación principal y que por primera vez se pone en discusión en un Gobierno de extracción peronista. La gobernabilidad. Nacida como una movilización en apoyo a Alberto Fernández, al que creían estar sufriendo los embates de "los chicos" de La Cámpora que conduce Máximo Kirchner y su madre, Cristina Fernández de Kirchner, ahora es un holograma posible de lo que puede ser el futuro.
Álvaro Bustamante, de UTHGRA Regional San Martín, confesó que ese gremio, conducido por Luis Barrionuevo, manifiesto anti kirchnerista, también se va a movilizar para "apoyar al Gobierno peronista. Esta es una marcha para darle apoyo y fuerza y decirle al presidente que cuente con el peronismo para lo que necesite".
Este también es el otro dato singular. Un Gobierno "peronista" necesita que lo apoyen los "peronistas". Sin lugar a dudas, las intromisiones y las decisiones en materia económica, productivas y sociales encaradas por presión de la vicepresidenta no solo pone dudas en los "medios hegemónicos" sino que también circula por los propios pasillos y agrupaciones peronistas, ya sean sindicales o sociales.
En la tarde de ayer, la Ciudad de Buenos Aires se inundó de carteles con mensajes no muy sutiles acerca del motivo de la concentración propuesta por la central obrera a la que se sumaron intendentes del Conurbano, gobernadores y organizaciones sociales y piqueteras afines al gobierno.
Inclusive la vicepresidenta, a la que querían mandarle el mensaje, terminó diciendo que había que estar ahí. Situaciones que pasan, hasta que suceda otra cosa.



