No pasarán: la batalla final para que el dólar blue no supere los 200 pesos

No pasarán: la batalla final para que el dólar blue no supere los 200 pesos

Los múltiples, y por momentos bizarros, intentos del Gobierno por sostener el valor por debajo de ese precio; al menos hasta el domingo. Según la visión oficial, se trata de un shock especulativo clásico pre-electoral, que terminará luego de la votación. Los privados, obviamente, dudan

Carlos Burgueño

Carlos Burgueño

Casi como un homenaje a los republicanos españoles que combatían en la Guerra Civil Española, el Gobierno aplica la máxima del "No Pasarán". La batalla es campal, en todos los frentes necesarios y al costo que sea. La intención oficial de sostener el dólar blue por debajo de la barrera psicológica de los 200 pesos, llevó al Ejecutivo a intervenir directa o indirectamente en todos los terrenos necesarios; y, en cada caso, con las reglas de juego de cada mercado. La intención oficial es llegar al domingo a votar con un dólar por debajo de ese nivel, y que la divisa no sea tema fundamental a la hora que el votante de clase media/ media alta piense a quién elegir. Luego de la elección, el lunes, la visión del oficialismo es que el shock especulativo terminará y que el valor del blue volverá a algún precio de equilibrio; y que la batalla terminará y le dará lugar de mayor racionalidad. Se verá. Mientras tanto, el combate tiene características por momentos épicas. Y por momentos bizarro.

Los 199,5 pesos de cierre de ayer costaron esfuerzo. Desde lo oficial y legal, el Banco Central aceleró ayer la colocación de dólares para abastecer la demanda de importadores, quienes en las últimas semanas habían recurrido al mercado alternativo para abastecerse de divisas y pagar el ingreso de mercadería. La mayoría de los casos era de empresas y empresarios que buscan divisas para poder abastecer los comercios de productos finales, ante el incremento temporal de la demanda por las fiestas. Todos saben (públicos y privados) que el plan de distribución masiva de pesos por parte del gobierno está acelerando la circulación monetaria general e incrementando el consumo. Y que se necesitan bienes para abastecer esa demanda. Más luego de comenzar a superarse la malaria de un año y medio de sequía en ventas. Pero esos bienes deben ser pagados en divisas, ante un BCRA que las restringe. Y un MEP o CCL donde también hay un andamiaje de trabas múltiples y conexas que complican la operatoria. Siempre se puede recurrir a un cuevero amigo que facilite el trámite. Lo que intenta ahora el BCRA, al menos hasta el viernes, es acelerar la colocación de dólares para algunos de esos importadores. Ante un mercado blue siempre corto (y en consecuencia manejable), reducir en algunos millones de dólares la demanda, siempre ayuda.

Confían también en el oficialismo, que la llegada de turistas extranjeros, factor habilitado desde hace ya una semana, debería comenzar a exponer cierta cantidad de divisas en el mercado alternativo; incrementando la oferta de moneda extranjera en la búsqueda de un mejor tipo de cambio por fuera del oficial. Según esta visión, durante los primeros siete días de vigencia de la liberación para el acceso de personas del exterior con divisas para cambiar, y no en el oficial precisamente, debería haber mostrado un lapso de reacomodamientos; que desde esta semana tendrían su correlato en el dólar oficial.

Confían además las fuentes oficiales, en que la apertura de las cuentas para turistas a los cuales se les garantiza un tipo de cambio del MEP (cerca de 181 pesos según el cierre del viernes), también comenzaría a redundar en resultados esperados. Otro factor que se espera trabaje sobre el blue, es que siempre la segunda semana de cada mes, es tiempo de venta de divisas para enfrentar gastos internos en las pymes, cuyos responsables tienen al blue como moneda de cambio y ahorro. Pagados los salarios del mes, y ante el comienzo del cronograma de liquidaciones de impuestos y pagos a proveedores, y sin la alternativa de financiamiento en pesos en el horizonte, la alternativa debería ser liquidar dólares (aunque sea algunos), para enfrentar estos gastos. Con la misma lógica se reflexiona que para la segunda quincena del mes los mismos referentes que vendieron divisas comenzarían a tomarlas; retornando la presión sobre el precio del blue. Pero, realpolitik mediante, serían tiempos pos electorales.

El tercer factor para esperar una morigeración en la demanda de dólares alternativos es su precio. Según la visión oficial, compartida por la mayoría de los economistas privados (incluso los de la rama ortodoxa), un precio del blue a 200 pesos es, simplemente "carísimo". Se insiste en que sería un nivel de país centroamericano, y se muestra que la comparativa histórica indica que a valores posconvertibilidad del primer trimestre del 2002), el valor debería oscilar en una franja de entre 175 y 180 dólares. En el mismo sentido se muestra que cualquier comparación con países de la propia región (especialmente Chile y Brasil), muestran a la Argentina como un mercado absolutamente barato en dólares y carísimo para las posibilidades de los locales como turistas extranjeros. Se menciona como ejemplo el precio de un litro de nafta a más de 220 pesos en Uruguay, y el valor de compra de cualquier producto electrónico en toda la región.

Como nada de todo esto alcanzaba, aparecieron ayer a última hora las "manos amigas". Cuando la divisa alternativa estaba cotizando en los 200 pesos, y a casi minutos de cerrar el día en ese nivel (incluso un poco más), llegaron como un rayo órdenes de compra a 199 pesos. Los oferentes eran conocidos. Provenían del conurbano bonaerense, identificándose en territorios donde el kirchnerismo hace pata ancha. Cuevas de la city vinculadas a algún operador bursátil de cierto renombre dio pelea, y el valor final del blue cerró en un parlamentado 199,50 pesos.

La batalla continúa hoy

En paralelo al blue y sus circunstancias, están los dólares oficiales, legales e intervenidos. Especialmente el MEP y el CCL, donde desde hace varias semanas la acción oficial es directa, clara y con resultados medios. La última medida del BCRA que apunta a que los bancos y entidades financieras no puedan tomar divisas hasta fin de mes, se suma a la gran batería de restricciones para el acceso a las divisas que dispuso la entidad que maneja Miguel Pesce, en su colaboración explícita al Gobierno para que llegue con el menor daño cambiario posible a las elecciones del próximo domingo.

Desde el Central se miden las acciones del mercado, y se cree que es demasiada especulación alcista para la realidad, y que pasada la jornada del próximo domingo debería retornar la tranquilidad. El as de espada del BCRA es el tiempo. Sabe la gente de Pesce, que sólo faltan semanas para que la velocidad de aparición de dólares de los exportadores cambie; y que para diciembre ya comenzarían a llegar las divisas provenientes de la cosecha gruesa (el trigo). Esto redundaría en que los saldos diarios podrían comenzar a equilibrarse en menos de un mes, y que el BCRA tenga una posición de ataque, y que pueda abandonar el bilardismo obligatorio de las últimas jornadas. A falta de delanteros goleadores (dólares del campo), lo mejor fue una actitud defensiva para salvar el vendaval de ataque de demandas. Pero insisten en el BCRA que la entidad lleva las de ganar, porque los refuerzos estarán por llegar en diciembre.

La frase es "No Pasarán". Fue una máxima de los anarquistas, comunistas, socialistas y otras ideologías que combatían contra el franquismo en los días finales de la peor guerra interna que azotó a España. La intención era combatir por todos los frentes la llegada de las tropas del Generalísimo impidiendo la caída de Madrid, el último baluarte que le quedaba a los Republicanos. El desenlace fue negativo, y dio lugar a la dictadura franquista. Habrá que ver como funciona la metáfora en la, mucho menos épica, batalla por el blue.

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