Mar del Plata: cuestionamientos al complejo de Punta Mogotes

Mar del Plata: cuestionamientos al complejo de Punta Mogotes

El capítulo local del Colegio de Arquitectos cuestiona al histórico complejo por considerarlo una barrera antinatural que separa a los vecinos del mar, y busca impulsar un concurso de ideas.

José Luis Jacobo

José Luis Jacobo

Frecuentemente se repiten las mismas imágenes: el embotellamiento a la altura del peaje de Hudson y una enorme cantidad de vehículos circulando hacia la costa atlántica. La interpretación de la política es siempre la misma: «si la situación fuera tan mala, no habría tremendas colas hacia la costa». Sin embargo, el argumento de que el éxodo capitalino hacia los centros turísticos es síntoma de una economía sana es cada vez más débil a la hora de intentar desmentir la crisis sistémica de que atraviesa la Argentina y el escenario de padeceres constantes que viven millones de sus habitantes.

En Mar del Plata, por caso, detrás de la belleza de su costa y de la exuberancia de las construcciones que dan al mar, se ocultan debates intensos sobre qué tipo de ciudad es en el presente y cuál es el proyecto de ciudad hacia el futuro.

El presidente del capítulo local del Colegio de Arquitectos, Eduardo Agüero, ha puesto en valor la discusión al respecto de complejo de Punta Mogotes. Construido en 1979 durante la intendencia de Mario Roberto Russak, fue inaugurado por Jorge Rafael Videla. Desde su origen fue cuestionado por funcionar como una barrera de cemento entre los vecinos de la zona de Mogotes y el mar.

Imagen histórica de lo que actualmente es el complejo de Punta Mogotes.

Al respecto de la existencia de este complejo, Agüero sostiene: «Punta Mogotes es un sector privilegiado de la costa. El actual complejo tiene más de 40 años en ejecución. Hoy, es un gran artefacto que separa al barrio del paisaje costero, que lo torna inaccesible en término de peatonalización. Creemos que es un punto importante para debatir qué se puede hacer. Uno tiende a naturalizar las cosas en términos paisajísticos, pero es una imagen muy artificial que se torna en una barrera urbanística. Queríamos poner este tema en discusión buscando qué podemos hacer para mejorarlo».

Otro detalle importante que se critica en la situación actual es que el lugar se maneje a partir de una administración pública controlada por la provincia y con participación de la municipalidad, lo que provoca que se agreguen cargos que pesan sobre el erario público, pero sin que los vecinos vean una utilidad real.

La contracara de estos planteos, es la imagen de los usuarios, muchos de los cuales frecuentan el complejo hace décadas y tienen instalada la tradición familiar de pasar sus vacaciones en este lugar, los cuales reportan niveles de aprobación por encima del 80%.

Lo que propone hoy el Colegio de Arquitectos es un concurso de ideas para refuncionalizar el complejo, lo cual resulta extraño porque en 1999 ya hubo un certamen similar que lo ganaron el estudio Pablo Rescia y Asociados junto al estudio Mariani Pérez Maraviglia. Ese proyecto, que obtuvo distinciones de diversa índole, nunca se concretó plenamente.

El complejo de Punta Mogotes ha pasado por décadas de cuestionamientos políticos y urbanísticos pero, en contracara, es una opción muy valorada por sus usuarios.

El presidente del Colegio de Arquitectos también señala: «es una estructura que queda nueve meses al año en desuso y se transforma en un basural, sufre el abandono y no está mantenido. Ni siquiera los países más ricos del mundo se dan el lujo de tener grandes infraestructuras paradas durante nueve meses. Tenemos muchísimos sectores de la costa muy deteriorados, abandonados, y no podemos naturalizar ese tipo de cosas. En esta ciudad vendemos paisajes y no podemos dejar que estén en la situación en la que están». En eso, lo asiste la razón.

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?