La positividad que preocupa: por qué debieron recalcular la estrategia para enfrentar la pandemia

La positividad que preocupa: por qué debieron recalcular la estrategia para enfrentar la pandemia

El índice de positividad de los testeos es alto. El Gobierno ajusta la estrategia de mitigación. Aseguran que se anunciaron medidas que aún no estaban confirmadas.

Pablo Icardi

Pablo Icardi

El Gobierno sigue de cerca lo que pasa con la respuesta del sistema de salud para hacerle frente a la pandemia. Las camas de terapia intensiva y, sobre todo, el recurso humano son los recursos críticos. Pero hay un dato que genera preocupación porque marca que la expansión de los contagios de coronavirus puede ser mayor de lo esperado. Es que de cada dos testeos que se hacen, uno es positivo. La "positividad" de los análisis es alto y supera largamente el 10% recomendado por la OMS

Ayer, por ejemplo, se hicieron 923 testeos y 436 fueron positivos (y se sumaron otros 8 por diagnóstico clínico). El gobernador Rodolfo Suarez mencionó esa preocupación. Ese dato puede indicar que hay más contagios de los que se presumía y por eso el pedido de conciencia. En ese plano, la demanda de testeos también creció fuertemente. Las guardias de los hospitales que atienden personas con problemas respiratorios se saturan a primera hora. En Salud buscan optimizar los recursos y por eso piden que, por ejemplo, los contactos estrechos de un caso positivo no se hisope: ya son considerados como personas con Covid-19. 

La estrategia sanitaria que previó el Gobierno para la etapa de mitigación contempla tres anillos de atención. Una primera línea para pacientes sin síntomas o con consecuencias leves que pueden estar en su domicilio o en hoteles. Personas con algunas complicaciones mayores que deben ser asistidos en camas de hospitales de baja complejidad y los pacientes agudos, que requieren sí o sí lugares que tengan terapia intensiva.

Reajustes

Ese plan ahora lo aplican, pero con reajustes. Entre otras cosas, dos de los hospitales pediátricos que tiene Mendoza dejarán de atender niños y serán centros de internación de adultos. Ocurre con el Hospital Fleming (de OSEP), que destinará la terapia intensiva para atender adultos. Y también con el Carrillo, que era maternidad y pediátrico, y será también 100% Covid. Esa idea aumentará la presión sobre el Notti, donde deberán ser atendidos todos los niños y adolescentes del Gran Mendoza. 

En el propio Gobierno hubo sorpresas por los anuncios del Gobernador. Es que Suarez dio por hecho algunas medidas que estaban en fase embrionaria. Pasó con el "hospital IMPSA", que aún no está preparado (se instalará en un área que garantiza asepsia) . Pero también con los "cascos" de oxígeno y la terapia de ibuprofeno. Todas son ideas, más que planes. Los cascos, por ejemplo, no está comprobado que sirvan para aliviar la necesidad que el sistema de salud de Mendoza tiene. Ya se habían preparado camas de mediana complejidad con asistencia de oxígeno y temen que si se compran las escafandras haya mayor demanda de personal porque requieren técnicas nuevas. 

Según explicó el Gobernador, se invirtieron unos 1000 millones de pesos en insumos y otros recursos relacionados con la pandemia. Lo que la "plata no puede pagar" es personal especializado nuevo. A pesar de la crisis, Mendoza tiene menos tensión en ese sentido que otras provincias. Pero igual el problema se agudiza. Por eso se reconvirtieron profesionales de la salud para que trabajen en terapia, se administran las guardias y suman profesionales. 

El Gobernador le pidió al presidente Alberto Fernández recursos para enfrentar la pandemia. "Le pedimos de todo", aseguró ayer. En realidad de manera solapada hay un reclamo de fondo que no son los respiradores que Casa Rosada "secuestró". La Nación dilata la ayuda y el alivio financiero que Mendoza solicitó y que también le quita capacidad de maniobra para enfrentar la pandemia. Alberto Fernández podría venir el lunes, probablemente con "ayuda bajo el brazo".

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?