Presenta:

Virus y política: con bronca y haciendo catarsis

Un relato entre un grupo de profesionales que ilustra la realidad argentina: crisis que ahoga y falta de esperanzas.

El viernes pasado en la tarde noche tres amigos degustaban bronca, una picada y unas cervezas en un bar de la “Arístides”, con la incertidumbre de no saber si en los próximos meses podrían reunirse nuevamente. “Estoy con más trabajo que nunca”, expresó airado el abogado laboralista. “Con el tema de la doble indemnización, se han multiplicado por cinco las demandas por despido. Es una locura y para colmo los tribunales laborales que trabajan a media máquina. Un festival de demandas”. Y, de un trago, se terminó la cerveza, para inmediatamente pedir otra, apremiado por la finalización del “2x1”.

“Sí, todo lindo con la doble indemnización, pero que tus clientes cobren rápido, porque en un año no queda nada. La preocupación alcanza por igual a comerciantes, Pymes y grandes empresas”, señaló el amigo contador. Visiblemente ofuscado, agregó: “Los muchachos kirchneristas aprobaron en el Senado la reforma judicial penal, en busca de impunidad y venganza, revoleando a diestra y siniestra cargos. En quince minutos crearon más de 1.300 nuevos cargos. ¿Con qué plata piensan pagarlos?”. Luego de una pequeña pausa para respirar, se respondió a sí mismo la casi retórica pregunta: “Hace minutos también presentaron el proyecto de impuesto a la riqueza. Y ya están lanzando las primeras versiones de aumento al 41% de la alícuota del impuesto a las ganancias. Una delicia. El banquero marxista Carlos Heller y Máximo Kirchner, jefe de La Cámpora, impulsan una nueva carga tributaria a los más de un centenar de impuestos que existen en el país”. Luego de un suspiró, sentenció: "Un canto para las inversiones”.

A puro sentido común, y poniendo la mirada en el presente inmediato, el tercer comensal, un deprimido agente inmobiliario, se preguntaba: “¿Y el Covid? ¿Cuántos testeos hacen en la provincia? Todos los días antes de irme a dormir miro el reporte diario: 800, 900 testeos, con suerte. En los fines de semana 500, como mucho”. El contador, que por deformación profesional no podía evitar sacar cuentas, agregó: "¡Para dos millones de personas! ¿Cómo puede ser que con 300 casos diarios tengamos las terapias intensivas saturadas?, ¿Cuántas camas hay?, ¿Cuántos terapistas?, ¿Cuántos rastreadores?, ¡Tuvieron casi 6 meses para prepararse!”. Cuando las preguntas sin respuesta se multiplicaban, el letrado, que siempre estaba bien informado, los preocupó un poco más: “No lo sé. Lo que sí te puedo decir es que el Ministerio de Salud tiene muchos conflictos internos y eso repercute en la gestión. Además, los funcionarios tienen casi prohibido hablar con los medios de comunicación, por lo que la información es poca y mala”. 

El agente inmobiliario - que estos meses tuvo mucho tiempo para reflexionar - apelando nuevamente al sentido común, agregó: “Mientras tanto, el ex triunvirato centralista, por separado, porque ya no pueden evitar las disidencias entre Rodríguez Larreta y Kicillof, prolonga el encierro hasta el 20 de septiembre. En julio, Ginés dijo que en 2 o 3 días la curva iba a bajar. Es un reloj suizo, si dice algo es porque va a pasar lo contrario. Para peor, el gobernador se entera por el Boletín Oficial cómo va a seguir la no cuarentena en la provincia, ¿Me pueden explicar cómo es posible tanta improvisación?”. El abogado, normalmente bien informado, nuevamente quedó desairado y se limitó a acotar: “inexplicable”. Mientras, el furioso agente inmobiliario seguía con su derrotero lleno de sentido común: “Por un mensaje grabado el presidente anuncia la enésima prórroga de la cuarentena y señala a Mendoza y Jujuy con preocupación, ambas provincias opositoras. Hace silencio de los 7.000 casos diarios en la provincia de Buenos Aires y minutos antes había felicitado a Capitanich por su gestión de la pandemia. Si eso no es politizar la pandemia, ¿díganme qué es?”. A continuación, de un trago terminó la cerveza, aunque para él ya no hay 2x1.

 

Prestos a despedirse, el amigo contador terminó la reunión con visión filosófica y real acidez: “Confrontan en medio de la crisis. Innecesario y torpe. Los infectólogos no aparecen más en las fotos ni en las presentaciones oficiales, otra señal de desorientación a que llevó la pandemia difícil y resistente. La naturaleza nos puso a prueba y fracasamos con todo éxito. Pensamos que con 6 meses de ventaja íbamos a solucionar los problemas de los últimos 70 años de decadencia. Que ingenuos fuimos”.

Abrumados, se despidieron con aire de resignación y gesto adusto, esperando reencontrarse una vez estuvieran todos vacunados.